Música clásica desde 1929

Ramón Paús
Diciembre 2021 - Núm. 956

Ramón Paús

Sonidos del Mar de Alborán

Si Ramón Paús fuera pintor, sus obras desprenderían música en cada lienzo. “Mi abuelo despertó en mí un gran amor por la pintura, siempre decía qué para llegar a la abstracción, primero había que saber dibujar. Algo parecido creo que ocurre con la música”. Pero Ramón es compositor y en sus obras se aprecia la pintura, el color y los trazos de un maestro pictórico, que inunda la orquesta o el piano de azules y morados, como un pariente sinestésico de los compositores vinculados al color, que este mes de diciembre estrena en el Auditorio Nacional de Música, con la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM), la Cantata sobre Fondo Alborán, encargo de esta institución madrileña. “Es una obra dedicada a los que truncaron sus sueños en el hermoso Mar de Alborán. Desde hacía tiempo que mi indignación iba creciendo al constatar la pasividad y egoísmo de la vieja Europa respecto de las personas que, con lo puesto, se aventuraban a cruzar dicho mar”.

Del mismo modo, Ramón Paús, con el que cerramos otro año pandémico, reflexiona, como compositor, de la situación que nos está tocando vivir: “Es bien sabido que los compositores son aves amantes de la soledad y el silencio, es en estos parajes donde todo suele cobrar un cierto sentido. Es por todo ello que la crisis sanitaria no ha supuesto grandes cambios en el quehacer diario de los compositores”. Y quizá son estos momentos de silencio y soledad los que han propiciado que esta ave de la creación disponga para todos de una nueva ópera, todo un reto: Aprendizaje de la Noche, con libreto de Daniel Sarasola, “le puedo decir que ya está finalizada, me ha llevado unos cuatro años de trabajo y estoy deseando poder levantar una coproducción adecuada, ya que estamos hablando de una ópera de gran formato”.

Bienvenido de nuevo a RITMO, maestro, motivo por el que debemos hablar del estreno de la Cantata sobre Fondo Alborán en el Auditorio Nacional este próximo 23 de diciembre…

Esta obra sinfónico-coral nace del encargo del anterior director titular de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM), Víctor Pablo Pérez, y se necesitaba ampliar los encargos donde el magnífico coro de la ORCAM desempeñara un importante papel. A partir de aquí comencé a buscar textos que pudieran llevarme hacía algún no - lugar. Como fruto de una búsqueda incesante encontré tres maravillosos poemas de dos excelsos escritores, he de decir, con orgullo, que también son amigos. Dicha elección consistió en dos poemas del libro Leve Sangre de la poetisa mejicana Jeannette L. Clariond y un tercero El joven sepulto en mí (Silvas para no morir) del escritor bilbaíno Daniel Sarasola. Los textos son tan poderosos que solo hay que subirse a su grupa y la partitura comienza coger forma, casi al dictado. Esta obra está estructurada en tres movimientos, se los cito si me permite:

I. Amé creyendo en el abandono
II. Nadie dirá nada de la luz
III. A ese insolente joven sepulto en mí

Es una obra dedicada a los que truncaron sus sueños en el hermoso Mar de Alborán. Desde hacía tiempo que mi indignación iba creciendo al constatar la pasividad y egoísmo de la vieja Europa respecto de las personas que, con lo puesto, se aventuraban a cruzar dicho mar.

De nuevo un hermoso título para una obra; de hecho, más de una vez he pensado sobre los títulos tan sugerentes que le da a sus músicas. ¿Qué es antes, el título o el título inspira la obra posterior…?

Normalmente, en paralelo al avance de la obra se van macerando palabras, mezclas de significados, tomar conciencia de las chispas que cargaron la energía de activación de una obra en concreto. Si me ciño a la Cantata sobre Fondo Alborán, que menciona, tenía la urgencia de dejar sentado que no soy indiferente a los enormes padecimientos que sufren las personas que intentan cruzar el hermoso Mar de Alborán. Tienen todo el derecho a intentar mejorar sus vidas, se lo ponemos muy difícil, se podrían evitar muchas muertes gratuitas, tuve la urgencia de decir algo, aunque fuera poco.

Y la pregunta anterior nos lleva a indagar sobre las relaciones entre pintura y música…

Mi abuelo fue un pintor valenciano becado en Bellas Artes por la Diputación de Castellón, de pequeño le acompañaba en sus excursiones por los montes del Maestrazgo a la búsqueda de la luz, de los paisajes y las veladuras. No olvidaré nunca sus preguntas al viento, sus zozobras delante del lienzo; todo ello lo comprendí mucho más tarde, fue él quien despertó en mí un gran amor por la pintura, siempre decía qué para llegar a la abstracción, primero había que saber dibujar. Algo parecido creo que ocurre con la música.

¿Y sobre la relación Ciencia y Arte?

Mis estudios de bioquímica en le Universidad Central de Barcelona me han ayudado a poder establecer algunas reflexiones y paralelismos. Cuando un científico quiere resolver un enigma, dicha resolución pasa inevitablemente por tener que imaginar cual será el camino que se deberá transitar para llegar, por ejemplo, en la fabricación de nuevas vacunas que por primera vez utilizan el RNA mensajero como vehículo. Es esencial que el científico esté dotado de una gran intuición que le ayude a diseñar un camino fértil y eficaz a sus propósitos. El proceso de verificación científico es muy riguroso y exigente. El artista, en cambio, utiliza la intuición para explicarse a sí mismo, cuando genera una nueva obra y no tiene necesidad alguna de atravesar las horcas caudinas del método científico. El punto de partida de ambos procesos, el de un descubrimiento científico y el de la creación de una nueva obra de arte, es el mismo. Luego los caminos que recorrerán ciencia y arte serán necesariamente divergentes. Será pues fácil de entender mi escepticismo a la hora de aplicar ecuaciones, algoritmos, fractales, etc., a la creación musical. A mi modo de ver, la aplicación de estos procesos a la composición, no garantizan nada en lo que concierne a la calidad de la obra, en sí misma. Parece ser que haber aplicado el algoritmo X o Z ya hacen a dicha obra inmune a las críticas, confiriéndole un cierto marchamo de calidad intrínseco. No me parece mal, en absoluto, que se haga uso de estos procesos en la creación musical, cosa bien diferente es que eso garantice algo per se.

La música nace más de la emoción e intuición que de la aplicación matemática…

Hay varios tipos de compositores, por un lado están los que necesitan partir de una estructura, más o menos razonada y la van siguiendo durante el desarrollo de la obra y, por el otro lado, estamos los que lanzamos la caña y esperamos pacientemente a ver como se da el día; no partimos de ningún lugar, simplemente escuchamos lo que la obra dice a medida que va emergiendo; nos gusta bajar las cuestas a tumba abierta.

¿Qué ha cambiado la sociedad pandémica y en qué ha afectado al trabajo de los compositores?

La percepción de la extrema vulnerabilidad de nuestras sociedades modernas, la toma de conciencia de los peligros de la globalización y la constatación de que las heridas infringidas al medio ambiente no son gratuitas, están empujando cambios profundos en nuestras sociedades. Es bien sabido que los compositores son aves amantes de la soledad y el silencio, es en estos parajes donde todo suele cobrar un cierto sentido. Es por todo ello que la crisis sanitaria no ha supuesto grandes cambios en el quehacer diario de los compositores. Bien distintas han sido las cosas en lo concerniente a encargos y estrenos. Como consecuencia a la crisis sanitaria, se han retrasado muchos estrenos, lo cual ha conllevado, a su vez, retrasos en los encargos. Por ponerle un ejemplo, mi Cantata sobre Fondo Alborán debería haberse estrenado en junio de 2020 y lo va a hacer, toco madera, ahora, este mes de diciembre de 2021.

Nos “telecontactamos”, no nos damos la mano ante un eventual encuentro o hablamos con un metro de distancia… ¿Esto se merece una reflexión en forma de obra nueva no cree…?

Sin duda, la falta de contacto y de socialización nos está dañando en lo profundo. Es necesario y urgente abordar esta orfandad social a través de nuevas obras.

A estas alturas de su vida, ¿cómo ve las vanguardias artísticas y las disidencias?

Las vanguardias son tan indispensables e irrenunciables, como a veces, arrogantes y excluyentes. Muchos artistas no pueden o simplemente no quieren ponerse bajo el yugo de determinadas tendencias. Creo que una vez baja la marea, hay que salir a la playa a recoger a los disidentes, reintegrándolos en un entorno necesariamente diverso. Observar un cuadro de Lucien Freud o de Francis Bacon da mucho que pensar acerca de la influencia que tuvieron sobre ellos las vanguardias del siglo XX. Ambos representan la figura humana en sus lienzos y creo, sin miedo a equivocarme, que dichas representaciones no serían las mismas si no hubieran sido influenciadas, de uno u otro modo, por las abstracciones citadas.

¿Y qué influencia perceptible para usted reconoce haber recibido en los últimos años?

Supongo que muchas, pero de la que soy más consciente es la de la perdida de prejuicios; lo he aprendido de Schnittke, concretamente de su Concierto para viola. En él es capaz de mezclar abstracciones absolutas, entre las cuales aparece, de entre la espesura, una tríada pura, la cual se percibe casi como una sonoridad mística. La consecuencia es que la consonancia y la disonancia no son valores absolutos, ambas tienen que ver con lo que le rodea. 

Y a estas alturas de su vida, más premios…

Le puedo contar que el año pasado tuve el inmenso honor de recibir el Premio a la Excelencia Musical, que auspicia la Fundación del guitarrista Manuel Babiloni junto con el Ayuntamiento de Castellón de la Plana. Por otro lado, me acaban de comunicar en estos días que se me ha concedido el Premio PRECREA 2021 a mi trayectoria como compositor, dicha distinción la otorgan las cinco Universidades públicas de la Comunidad Valenciana. Espero que no crean que voy a retirarme de la creación activa. De cualquier modo, me siento muy agradecido.

Hablemos de proyectos presentes y a medio plazo, como su ópera Aprendizaje de la Noche, ¿en qué punto se encuentra?

Estoy ansioso por escuchar la grabación que acaba de registrar el Trío Musicalis para el sello Ibs Classical. En dicha entrega se incluye mi Huésped Cuántico. Y como el lector ya sabe, este próximo 23 de diciembre se llevará a cabo el estreno absoluto de mi Cantata sobre Fondo Alborán en el Auditorio Nacional de Música, se trata de un encargo de la ORCAM, como ya he dicho, y el director será el Maestro José Miguel Pérez-Sierra, dirigiendo el coro el Maestro Josep Vila. En la próxima temporada tendré el estreno, con la Orquesta de Extremadura, de mi Concierto n. 2 para Piano y Orquesta “…de los lienzos olvidados”, actuando como solista el inmenso pianista Eduardo Fernández, a quién va dedicado este concierto. Y respecto a mi ópera Aprendizaje de la Noche, con libreto de Daniel Sarasola, le puedo decir que ya está finalizada, me ha llevado unos cuatro años de trabajo y estoy deseando poder levantar una coproducción adecuada, ya que estamos hablando de una ópera de gran formato.

¿Qué es antes, el libreto o la música en busca de una historia?

Lo primero es estar lo suficientemente “zumbao” para emprender un viaje de cinco años para traer a este mundo una ópera de gran formato basada en el devenir estético y espiritual de un místico español. Todo surgió de las conversaciones entre tres amigos, Rosa Kraus, Daniel Sarasola y yo mismo. Poco a poco se fue decidiendo el tema, a partir de los descubrimientos de Daniel en la Biblioteca Nacional. Y evidentemente, sin un buen libreto, no hay nada que hacer. He de decir que todo el texto de este libreto está escrito haciendo uso de métricas de la época, tales como zéjeles, etc. Al leer por primera vez dicho libreto, el cual pone negro sobre blanco sobre interesantes cuestiones históricas poco o nada esclarecidas hasta ahora, no pude decir que no. El trabajo de composición lo esperaba arduo, pero ha sido algo más que eso.

Gracias por su tiempo maestro, ha sido un placer.

por Gonzalo Pérez Chamorro

www.ramonpaus.com

Foto: Ramón Paús
Crédito: © Fernando Briones

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