Música clásica desde 1929

Erika Grimaldi
Febrero 2024 - Núm. 980

Erika Grimaldi

Heredera de la estirpe de grandes sopranos italianas

Erika Grimaldi tiene una voz suave al teléfono, nos recuerda a las grandes estirpes de sopranos italianas de las que es destacada heredera. A la vez que conversamos, surge invariablemente el personaje de Manon Lescaut, de Puccini, al que Erika está dando vida desde finales de enero y durante este mes de febrero en el Teatro Comunale de Bolonia, con dirección musical de la directora Oksana Lyniv y escénica de Leo Muscato, en una nueva producción del Teatro Comunale di Bologna. Precisamente, acerca de sus experiencias con directores de escena, Erika Grimaldi, hasta ahora, se siente feliz: “He tenido mucha suerte y nunca he tenido que lidiar con montajes que son contrarios a mi gusto. Hasta ahora siempre he trabajado en producciones que, aunque a veces alejadas del período histórico considerado que se refleja en la obra, siempre han sido creíbles y hermosas a la vista”. Por otra parte, Erika, que desvela pasión sobre los personajes que estudia y que lleva a la escena, nos habla de varios de sus amores, como la propia Manon Lescaut: “quizás el más complejo y rico que he interpretado hasta ahora”; Tosca: “es maravilloso experimentar todo lo que le ocurre, como su desaforada pasión amorosa, la fuerza de su carácter o su implacable resistencia al chantaje” o Desdemona: “no conoce la malicia, Desdemona es una mujer que muere inocente y pura para defender el intenso amor por su marido”. Así es Erika Grimaldi, todo pasión, pero también con la serenidad propia de una gran artista, heredera de la gran estirpe italiana.

Estamos en 2024, ¿es exactamente lo que había soñado cuando era estudiante de canto?

¡Debería decirlo, por supuesto! 2024 es y será un año lleno de hermosos debuts de grandes heroínas operísticas que siempre he anhelado interpretar. He soñado con ellos, esperado por ellos y, en estos instantes, estoy feliz de que el momento adecuado ya ha llegado finalmente para adentrarme y apoderarme de todos sus matices.

Porque a día de hoy se ha convertido en una de las sopranos líricas más importantes del momento, pero antes ha tenido que pasar por muchas etapas, ¿nos las resume?

He pasado por muchas etapas diferentes en mi vida como artista. En primer lugar, tuve que atravesar el período de estudio de la técnica y de la interpretación, que lógicamente me llevó mucho tiempo antes de acceder al mundo real del trabajo escénico. Esto fue muy útil para que me sintiera segura al enfrentarme a cualquier tipo de dificultad que se me presentara y poder resolverla lo mejor que pudiera, con el bagaje de años de perfeccionamiento. El segundo período coincidió con el estudio y debut de muchos de los llamados papeles "juveniles" que me enseñaron tanto y que aún me acompañan: me refiero a la trilogía mozartiana (las óperas “Da Ponte”: Bodas de Fígaro, Don Giovanni y Così fan tutte), el Rossini serio y las creaciones de primera etapa de Verdi y Puccini. Estos dos son compositores que me gustan mucho y que todavía interpreto con gran placer, cuando surge la oportunidad; Verdi es un pilar de mi repertorio, como Puccini. Otra fase coincidió con la pandemia; el largo período de aislamiento me dio la oportunidad de dedicarme al estudio de nuevas óperas y profundizar en nuevos papeles que ahora estoy gratamente debutando.

Si tuviera que titular su situación artística y por qué no vital, ¿con qué frase lo haría?

"Sonreír es la forma en que tu cara dice ‘gracias’". La frase es de Jarod Kintz, pero es sinceramente lo que pienso.

¿Cómo definiría su voz?

Mi voz ha sufrido algunos cambios últimamente, diría que, a día de hoy, es un instrumento lírico ligeramente más oscuro y expandido.

¿Es Verdi el eje por donde gravita todo su repertorio?

Verdi, como le decía antes, es un pilar de mi repertorio, por supuesto, pero no solo es él, aunque me encante su música y sus personajes, de hecho siempre canto sus óperas con gran placer. Pero también interpreto regularmente y con la misma satisfacción a Puccini, Giordano, Leoncavallo, Bellini, Donizetti y Mozart.

Hace poco la tuvimos en España cantando en una Novena Sinfonía de Beethoven, junto a ADDA·Simfònica y el maestro Josep Vicent… ¿Hay un hueco importante en su carrera para los conciertos y recitales?

Además de las producciones de ópera, me gusta dedicarme a conciertos y recitales. A menudo interpreto como solista en conocidas obras sinfónico-vocales y corales en concierto, y tampoco me olvido de dedicarme a cantar con ensembles de música de cámara y ofrecer diversos recitales con canciones o Lieder.

¿Qué papel le espera en breve?

Ahora mismo estoy en Bolonia (Teatro Comunale) preparando Manon Lescaut, de Puccini, que ya está en cartel desde el pasado 26 de enero. Este es un debut para mí, estoy muy feliz y entusiasmada y durante el proceso de estudio del rol no podía esperar a que este nuevo personaje tomara forma en el escenario.

¿Hay algún rol que aún no haya hecho en escena y que está deseando interpretar?

Hay muchos, sin duda, pero el papel que me gustaría abordar en un futuro próximo es Elisabetta di Valois de Don Carlo.

¿Cómo es su metodología de estudio de cada nuevo papel?

Si el tiempo me lo permite, me gusta comenzar mi proceso de estudio de un nuevo rol con mucha antelación, es decir, necesito tiempo para madurarlo. Comienzo leyendo el libreto para entender la historia de los acontecimientos y del propio personaje que voy a interpretar y, después, me enfrento a la parte musical y técnica, que siempre van unidas junto con la interpretación teatral.

¿Tiene Erika Grimaldi algún rol/es con el que se sienta totalmente identificada?

Yo no diría… [se detiene unos segundos para reflexionar] que me guste identificarme completamente de vez en cuando con todos los personajes que interpreto. Intento hacer creíble cualquier personaje, desde el que es característicamente o vocalmente más cercano a mí, hasta el que está más lejos de mí misma, de la propia Erika Grimaldi. Por lo tanto, no tengo uno más favorecido que otro. Ciertamente estoy más apegada emocionalmente a los que más he cantado, pero este vínculo también se extenderá a los nuevos papeles que una y otra vez voy a ir incorporando a mi repertorio. Es una evolución natural y también un reto amar incluso al personaje menos favorito…

Ha trabajado con los más grandes directores de escena del momento, ¿pero surgen controversias ante puestas en escena teatrales con las que no esté muy de acuerdo?

Hasta ahora, esto nunca ha sucedido. He tenido mucha suerte y nunca he tenido que lidiar con montajes que son contrarios a mi gusto. Hasta ahora siempre he trabajado en producciones que, aunque a veces alejadas del período histórico considerado que se refleja en la obra, siempre han sido creíbles y hermosas a la vista.

Tiene usted también una conexión natural con los roles puccinianos, como Manon Lescaut, que ha estrenado recientemente a finales de enero en Bolonia…

Manon Lescaut... que papel tan maravilloso. Es quizás el más complejo y rico que he interpretado hasta ahora. Manon Lescaut es una mujer joven caracterizada por mil facetas, cambiando constantemente su estado de ánimo, experimentando momentos de gran euforia, alternando con períodos de intensa tristeza e insatisfacción, y encontrándose con solo veinte años haciendo ya balance de su vida. Sus variadas experiencias le han llevado a tener una actitud emocionalmente inestable, y esto crea el mayor y más hermoso desafío para nosotras, las cantantes que la interpretamos, para sacar a relucir todos estos aspectos sutiles y diferentes.

¿Ha cantado la Amelia de Un ballo in maschera?

Todavía no, estrenaré este nuevo papel a finales de año en Zurich.

¿Qué se siente interpretando a Desdemona?, papel que este 2024 hará en junio en Washington DC…

Desdemona es un papel que me gusta mucho; estoy feliz de interpretar de nuevo a este personaje fundamental para una soprano y en la producción verdiana. Ella despierta tanta ternura en mí, que me gusta ensalzar su dulzura y fidelidad, que no merecen las acusaciones injustas de traición que sufre durante la ópera. Es un personaje que no conoce la malicia; Desdemona es una mujer que muere inocente y pura para defender el intenso amor por su marido. En Washington, Otello la interpretaremos en versión de concierto y estoy feliz de ser dirigida por el Maestro Gianandrea Noseda, con quien precisamente interpreté mi última Desdemona en Turín.

La temporada pasada la vimos cantando papeles de spinto, roles de gran envergadura como Maddalena di Coigny y Leonora di Vargas en Bolonia, Aida en Turín y la Lady Macbeth en la Ópera Nacional de Corea en Seúl. ¿Su voz se ha adaptado a esta densidad mayor para estos personajes? ¿Es Lady Macbeth quizá la quintaesencia de la interpretación “teatral”?

Es cierto, mi voz en los últimos años ha evolucionado naturalmente para poder asumir todos estos papeles más dramáticos. Son roles en los que me siento muy cómoda y que enriquecen mi recorrido artístico. Y respondiendo a la segunda pregunta, ciertamente Lady Macbeth representa el "teatro" por excelencia, y el papel de la "villana", por así decirlo, me ha otorgado un placer especial en enfatizar los aspectos interpretativos que solo este personaje requiere y que están tan lejos de mí en cuanto al carácter. Precisamente, por esto, me divertí mucho dando vida a esta heroína exaltando su lado cruel y sádico…

La sola palabra de “Tosca” que representa para usted…

¡Un sueño hecho realidad! Tosca es un papel que anhelo tanto cantar y ahora que ha llegado el momento no me parece que sea real… No puedo esperar a interpretarla y experimentar todo lo que le ocurre, como su desaforada pasión amorosa, la fuerza de su carácter o su implacable resistencia al chantaje.

Será toda una experiencia en directo su Tosca, como ha sido verla en otros papeles. Y esperamos volver a tenerla en breve por España. Gracias por su tiempo, ha sido un placer.

por Gonzalo Pérez Chamorro

Graduada con distinción en canto y piano en el Conservatorio “Giuseppe Verdi” de Turín, en 2008 Erika Grimaldi obtuvo el Primer Premio en el Concurso “Adriano Belli” en el Teatro Lirico Sperimentale en Spoleto. Tras este reconocimiento, sus compromisos siguieron aumentando y la soprano interpretó grandes papeles operísticos en Italia y el resto del mundo.

Seducción vocal

De voz suave, redonda y de atractivo timbre, las características técnicas de Erika Grimaldi le proporcionan un buen equilibrio en cada interpretación y una pura entonación, emocionando con sus intensas interpretaciones. Su cálida y luminosa voz de soprano destaca por su impresionante profundidad y firmeza, unificando una expresión musical personal con una cautivadora presencia escénica.

La artista es una de las sopranos líricas más demandadas en Europa, después de haber realizado actuaciones aclamadas por la crítica en casi una docena de papeles en el prestigioso Teatro Regio di Torino. Erika Grimaldi es igualmente acogida en los principales teatros de ópera, como Teatro dell'Opera di Roma, Bayerische Staatsoper en Munich, Deutsche Oper Berlin, Teatro di San Carlo en Nápoles o la Opéra National de Montpellier, entre otros.

Colabora regularmente con grandes directores musicales como Gianandrea Noseda, Riccardo Chailly, Nicola Luisotti, Roberto Abbado, Antonello Allemandi, Francesco Lanzilotta, Daniele Rustioni, Giacomo Sagripanti, Daniele Rustioni o Carlo Montanaro, habiendo sido también dirigida por añorados maestros como Krzysztof Penderecki, Nello Santi o Jesús López-Cobos. Ha trabajado con eminentes directores teatrales como Calixto Bieito, Christof Loy, Stefano Poda, Alex Ollè, Emilio Sagi, etc.

Prominente intérprete del repertorio verdiano, entre sus próximos debuts están el de Amelia de Un ballo in maschera junto a Gianandrea Noseda en la Ópera de Zurich, entre otros. Además, próximamente interpretará Desdemona (Otello) junto al maestro Noseda y la Orquesta Sinfónica de Washington en el Kennedy Center, en versión de concierto.

La dilatada carrera de Grimaldi destaca también por su versatilidad artística y, en especial, por sus exquisitas interpretaciones de algunas de las grandes obras del repertorio sinfónico-coral, como, por ejemplo, y por destacar uno, en el Requiem de Giuseppe Verdi.

En Instagram: erika_grimaldi_soprano

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