Al encontrarnos con Miguel Ulla Berdullas, joven coruñés cuya pasión por la música del barroco y por uno de los registros vocales más apasionantes para este período, como el de contratenor, le llevó a dedicarse al canto, se destapa sin disimulos una tremenda pasión por lo que hace. Su carrera como contratenor fue impulsada de un modo absolutamente natural desde su entorno más íntimo. Formado como instrumentista y como cantante, no se olvida de sus raíces y mantiene una firme apuesta por la difusión de la música gallega, “pronto saldrá un trabajo discográfico dedicado al patrimonio gallego que abarcará desde la música medieval, con obras de Martín Codax, del Códice Calixtino, etc., hasta el más puro barroco”.
Formado por grandes personalidades del mundo de la música barroca, así como por algunos de los contratenores más reconocidos internacionalmente, como Gérard Lesne, mantiene una sólida carrera tan activa como inquieta. Su juventud no es obstáculo alguno para que sus proyectos discográficos para el sello HR Recordings sean tan interesantes como cuantiosos.
Actualmente se encuentra grabando las Cantatas espirituales del napolitano Leonardo Leo, que será primera grabación mundial, así como un disco que recogerá música antigua gallega. Y en sus conciertos aúna el rigor con la pasión interpretativa, pasión que en cada respuesta brota con fuerza.
Presentémonos... Por una parte RITMO, con un servidor, y por su parte... ¿Quién es Miguel Ulla? ¿De dónde proviene? ¿Hay en su familia intérpretes musicales o precedentes musicales?
Antes de comenzar, me gustaría dar las gracias al equipo de RITMO por esta entrevista, y felicitarles, con retraso, por el número 1000 que alcanzaron en diciembre pasado. Yendo a su pregunta, yo soy coruñés, tengo 25 años y en mi familia la música siempre estuvo presente. Teníamos por costumbre asistir a muchos conciertos, ya que mi hermano es compositor y clarinetista y mi tío percusionista en la Banda Sinfónica de Santiago. Gracias a mi entorno, tuve la grandísima suerte de aprender a leer música antes que a leer palabras, de tener siempre un piano donde sentarme a jugar y, sobre todo, contar con el apoyo de mis padres, que veían la música como algo importante y no un simple “hobby” pasajero.
¿Cómo fue su acercamiento al mundo del canto?
Como le decía, desde que nací estuve rodeado de música, pero creo que es en el hecho de cantar donde sentí verdaderamente que era y me sentía yo mismo; al empezar a cantar, pienso que formo parte del precioso y casi místico momento donde, al interpretar una obra, ésta se hace presente. Este momento llegó a mis siete años, cuando ingresé en el coro de voces blancas de la Orquesta Sinfónica de Galicia, pues allí quedé maravillado con la belleza que podía alcanzar la música. En esa época, el director tenía muy buen gusto, pues todos los sábados cantábamos obras y partes corales de Johann Sebastian Bach, de Dietrich Buxtehude o de Felix Mendelssohn, entre otros grandes, así como también numerosa polifonía del renacimiento, y un largo etcétera de piezas muy bellas y cuidadosamente elegidas. Afortunadamente, como puede observar por el repertorio, aún no se había modernizado el gusto musical…
¿Cómo se desarrolla su etapa formativa? ¿Quiénes fueron sus principales maestros? ¿Dónde desarrolló sus estudios?
Yo estudié en el Conservatorio Profesional de A Coruña tres especialidades diferentes, que fueron canto, clave y percusión. Posteriormente, continué mis estudios superiores en la especialidad de Canto Histórico en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC) de Barcelona y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM). Aunque pasé por estos centros, mi visión de la pedagogía musical se ha enriquecido principalmente por el trabajo fuera de las aulas que, para voces inusuales por sus características, son restrictivas. Por esta razón, mi desarrollo vocal y musical es debido al trabajo y visión de mis dos maestros: mi primer profesor de canto, el barítono Fernando Balboa y, posteriormente, mi queridísimo y admirado Gérard Lesne, prestigioso contratenor y director, con el que empecé a formarme con diecinueve años y quien, hasta día de hoy, es una insaciable fuente de consejos para el correcto recorrido de mi carrera profesional.
¿Cómo decidió emprender una carrera solista como contratenor?
Desde mi muda vocal, sentí una gran facilidad para seguir cantando como alto, ya que mi voz se acomodaba en el falsete de manera natural. Fue a los catorce años cuando comencé a estudiar canto en el conservatorio, donde fui obligado a cantar únicamente con mi, en ese momento, embrionaria (aclara de manera divertida Miguel este adjetivo) voz baritonal, pues no entendían la voz del contratenor como una posibilidad. Por suerte, un año después, mi madre, al verme alejado del canto y solamente centrado en el clave, me animó a dar una clase con Fernando Balboa, pues le habían hablado muy bien de él. En esa clase y tras escucharme, me dijo que, si quería, debería estudiar como contratenor, y desde ese momento decidí empezar a formarme con él de forma paralela al conservatorio.
Y tras sus estudios profesionales debió seguir especializándose...
Exacto, ya que tras acabar mis estudios profesionales, Fernando me dijo que debería hablar con algún cantante que admirase para continuar estudiando con él, y así poder seguir aprendiendo y adentrándome en el repertorio que amo. Por ello, contacté mediante Facebook con Gérard Lesne quien, para mi sorpresa, aceptó escucharme a modo de audición y, desde ese momento, continué mi formación con él. Al año siguiente llegó la pandemia, y “gracias” a ese periodo de aislamiento, pude aprender más que nunca pues, al estar parado el panorama artístico, Gérard quiso darme clases telemáticas cada dos días, y yo dediqué absolutamente todo mi tiempo a estudiar canto.
Ahondando en el fascinante mundo de los contratenores, he de confesar mi propia admiración por este registro vocal durante mi adolescencia y juventud, y creo que su panorama actual ha evolucionado de un modo vertiginoso. ¿Cuáles son sus principales virtudes que pueden hacerle destacar en la cada vez mayor competencia de su cuerda?
Yo creo que mi virtud principal es la sinceridad: cada pieza musical es un cáliz inagotable de belleza y expresividad y, frente a ella, hay que buscar la manera más expresiva de contarla, declamando cada palabra, cada afecto de ella (Miguel paladea cada palabra como si estuviera interpretando la propia música). Hay que ser narrador, protagonista y espectador “de cada palabra” (vuelve a repetir el mismo paladeo). Hoy día, veo muchos intérpretes que, únicamente, muestran la belleza y portentosidad de su instrumento quedando la música en un segundo plano, algo que, para mí, no tiene sentido en ninguna época y, menos todavía en el Barroco. El canto histórico es eso de lo que habla Giulio Caccini en su Le nuove musiche: se trata de “el del recitar cantando”. Esa es mi base para todo: sin la declamación del texto nada nos distingue de los instrumentos.
Actualmente se encuentra grabando las Cantatas espirituales del napolitano Leonardo Leo. Cuéntenos cómo se está desarrollando esta grabación y cuáles son las bondades de las piezas grabadas. ¿En qué sello saldrá?
Me alegra mucho esta pregunta, ya que es un compositor que adoro y que, recientemente, se está popularizando más pese a haber sufrido el ser injustamente olvidado. Todos estos trabajos los hago junto al sello HR Recordings, la nueva rama de Emec Discos basada en la alta resolución de audio. Grabamos ya el primer volumen de recuperación con tres Cantatas, y en este año 2026 grabaremos las otras tres restantes para completar el conjunto de las seis Cantatas espirituales que compuso Leonardo Leo en el siglo XVIII. Estas Cantatas, escritas para bajo continuo y voz de alto, se encuentran en un manuscrito de la Royal Music Library bajo la signatura “GB-Lbl, Add. 14112”. Es una música de una belleza sobrecogedora y cargada de dramatismo, pues su temática suele ser el arrepentimiento sincero y el posterior rogar el perdón de Dios. Para mí, son el ejemplo perfecto para descubrir el Barroco en toda su esencia.
A raíz de la pregunta anterior, y siguiendo con este hilo napolitano, coméntenos su opinión sobre el creciente interés actual acerca de la escuela barroca napolitana. ¿Sabría decirnos cuáles son sus atractivos principales y por qué gusta tanto a público y programadores?
Es una música de una calidad indiscutible, cargada de compositores de primerísimo nivel, pues maestros como Alessandro Scarlatti, Giovanni Battista Pergolesi, Nicola Porpora, Leonardo Leo y bastantes otros la componen. Vocalmente hablando, es sencillamente perfecta: el tratamiento de las voces, en su inmensa mayoría pensado para famosos castrados, exprime hasta la última gota de belleza que puede dar el instrumento. No es de extrañar que compositores como Porpora fueran, además, prestigiosos maestros de canto. Creo que es imposible escuchar un Stabat Mater de Pergolesi, un Salve Regina en fa mayor de Porpora o cualquier aria del gran Scarlatti y no emocionarse. Sin dudas, por eso el público cada vez lo pide más.
Paralelamente a esta grabación, he conocido que también se encuentra registrando música gallega del barroco, hasta ahora inédita, un fascinante proyecto para usted, imagino...
Sí. De hecho, pronto saldrá un trabajo discográfico dedicado al patrimonio gallego que abarcará desde la música medieval, con obras de Martín Codax, del Códice Calixtino, etc., hasta el más puro barroco, con Diego de las Muelas, que fue maestro de capilla de la catedral de Santiago, además de varias canciones tradicionales integradas dentro de chaconas, folias y demás danzas del imaginario barroco que, para sorpresa del oyente, encajan a la perfección. Gracias al tiorbista Fernando Reyes, fundador del grupo Resonet que se ha dedicado, en su mayoría de trabajos, a la preservación y difusión del patrimonio musical gallego, pude empaparme de su conocimiento y, juntos, elaborar el próximo lanzamiento llamado Galiza Eterna.
El panorama de las músicas históricas en Galicia todavía tiene muchas joyas por rescatar. ¿Cómo se encuentra la actualidad gallega de la recuperación de su música antigua? ¿Hay apoyos suficientes por parte de las instituciones?
Es un tema complicado, pero no solo en Galicia, pues el patrimonio musical de España es de una riqueza invaluable. Desgraciadamente, creo que todavía falta mucho trabajo por hacer para darle el valor que merece. Por suerte, contamos con gente de gran valor en nuestro país que apuesta por recuperarlo.
Todas estas acciones de devolver a la vida la música que estaba perdida en archivos necesita de unos buenos compañeros de viaje. Cuéntenos con qué músicos comparte esta pasión... Igualmente, esta labor de recuperación requiere la participación de unos fundamentales y muchas veces olvidados actores: los musicólogos. ¿Quién, o quiénes, se encargan de la investigación y transcripción de la música que usted recupera, o si lo hace usted mismo?
Siempre intento rodearme de gente que me aporte y enseñe para, cada día, mejorar más como intérprete y músico en general. Personas como Gérard Lesne, Fernando Reyes o Alberto Miguélez Rouco son grandes referentes con los que puedo contar de manera cercana, que han aportado mucho a mi trabajo como intérprete musical. Yo no soy musicólogo, pero siempre considero indispensable el buscar las fuentes originales, lo que, quizás, es el pilar fundamental para crear una nueva interpretación. Por poner un ejemplo, las ya mencionadas Cantatas espirituales de Leonardo Leo se encuentran editadas por “Cantata Editions”, pero es necesario acceder al manuscrito para poder tener una visión más profunda de ellas. Por suerte, la mayoría de fuentes originales del barroco son muy legibles y están al alcance de todos con un “click” en muchas bibliotecas online.
Además de estas dos producciones discográficas de las que hemos hablado, ¿qué otros discos suyos nos podría recomendar?
Personalmente, diría que, de los últimos, el de Vedendo amor: Handel in Italy es un disco que me parece precioso, pues está dedicado a las Cantatas profanas para bajo continuo y voz de alto que Haendel escribió en su juventud cuando vivía en Italia. Es un disco que se ha realizado, además, de una manera bastante minimalista e íntima aprovechando que nuestro continuo es, únicamente, cuerda pulsada, dando así una visión muy desnuda donde el texto cobra el principal protagonismo. Además, me llena de orgullo y alegría saber que ha tenido una gran acogida internacional y que, en particular, esta prestigiosa revista le otorgase cinco estrellas durante el último mes del año pasado, lo que me indica que algo estaremos haciendo bien (volvemos a reproducir en estas páginas la crítica del mismo para comodidad del lector).
Comente a los lectores de RITMO sus próximos conciertos en vivo para que puedan ir a escucharle...
Aunque la agenda se va completando con fechas todavía un poco difusas, podemos confirmar que, previo a la semana santa, se realizará en Málaga un concierto que incluirá las Léçons de Tenébres de François Couperin, que interpretaré junto al ensemble con el que trabajo en Barcelona y que tienen, tanto el repertorio como el grupo, una sensibilidad y calidad excepcional. Estas obras que, originalmente, son para soprano, las hemos adaptado bajándolas una quinta para poder interpretarlas desde mi voz. Posteriormente, el 4 de junio de 2026 tendrá lugar un concierto en la Capilla Real de Madrid en el que traeremos música italiana del siglo XVIII, acompañado con el órgano histórico de éste lugar y, también, de trompeta barroca. Igualmente, publicaré próximamente las demás fechas confirmadas para que, las personas interesadas, puedan venir a vernos cuando quieran, pues es un placer poder conocer a aquellos que aprecian y valoran la pasión de una vida como es la mía.
¿Y podría adelantarnos algún proyecto futuro de grabación discográfica?
Claro, cómo no. En este año 2026, completaremos la segunda parte de las Cantatas espirituales de Leonardo Leo y, además, se grabarán las Léçons de Tenébres de François Couperin que comentábamos para su interpretación previa a la semana santa de Málaga, pero habrá más lanzamientos discográficos gracias a la labor constante de difusión y producción de HR Recordings, por lo que recomendamos, tal y como con la agenda, que estén atentos aquellos que quieran saber sobre las últimas novedades...
Por último, ¿cómo ve el futuro del sector de la música antigua en España? ¿Cree que avanza en una dirección correcta y creciente?
El sector de la música antigua siempre fue y es un ecosistema propio y extraño, donde, lo más importante, es conseguir labrarse un lugar. Cada grupo e intérprete tiene su estética dentro de lo que consideramos el movimiento historicista, pero el “resto” es, a mi parecer, trabajo duro y tener suerte. Por eso, creo que en España tenemos más variedad de músicos de calidad de la que pensamos, aunque muchos de ellos no sean tan conocidos. Aun así, tengo esperanza cuando veo que, cada vez más programadores, “se arriesgan” con traer obras de compositores desconocidos, y eso es, claramente, un signo de renovación y vitalidad hacia el gusto por la música antigua en este país y a sus ganas por redescubrirla.
Nos despedimos hablando de más música antigua y de chismes de este mundo, así como felicitándonos las fiestas y el nuevo año con la mejor música, que puede ser con Miguel Ulla como estupenda opción, al que damos las gracias por su tiempo y su sinceridad.
por Simón Andueza
www.miguel-ulla-berdullas-contratenor.es
Foto portada © HR Recordings
VEDENDO AMOR. HAENDEL EN ITALIA.
Miguel Ulla, contratenor. Fernando Reyes, tiorba, archilaúd y guitarra barroca.
HR Recordings E327HR (CD)
Miguel Ulla, excelente contratenor gallego, nos obsequia con un delicioso disco de Cantatas profanas de Haendel. Si bien existe un innumerable registro de buenas grabaciones de este repertorio, lo cierto es que pocos cantantes se atreven a ofrecer una versión minimalista de estas obras: solamente una voz acompañada de cuerda pulsada (tiorba, archilaúd y guitarra barroca de manera alternativa). El resultado es un Haendel minimalista, reducido a la mínima expresión. En el siglo XXI nos gustan los grandes formatos, con bajos continuos descomunales, a veces incluso exagerados para el tipo de obras de que se trata. El resultado de esta grabación es una compenetración absoluta entre Miguel Ulla y Fernando Reyes, llena de musicalidad y buena dicción del texto.
El disco se complementa con arreglos instrumentales de la ópera Rodrigo, uno del oratorio La Resurrezione y la inclusión de una aria del Il trionfo del tempo e del desenganno. Destaca especialmente la buena interpretación de la Cantata Vedendo amor, con diferentes afectos en cada uno de los movimientos.
La portada, de estilo retro, nos recuerda a aquellos discos de los 90 ya desaparecidos. En definitiva, un disco no apto para puristas, al observar que falta la línea del bajo interpretada por un violonchelo junto a un clave u otros instrumentos de bajo continuo, pero que por el contrario nos hace entender perfectamente la bella del texto y la melodía en sí, tal como predicaba Caccini en Le nuove musiche.
por Àngel Villagrasa Pérez