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Crítica / Grigory Sokolov lo eclipsa todo - por Gonzalo Pérez Chamorro

San Lorenzo de El Escorial - 19/08/2026

Como un eclipse, el pianista Grigory Sokolov ha recorrido España en una pequeña gira veraniega eclipsando todo lo que le rodeaba. Su mera presencia es la de un mito, una figura legendaria por su hermetismo; de hecho rechaza conceder entrevistas (hasta el punto de que en el documental sobre su figura, titulado "Sokolov, una entrevista imaginaria", no pronuncia palabra alguna) y apenas graba en estudio, prefiriendo publicar únicamente tomas en vivo.

Con España mantiene un vínculo especialmente estrecho y regular. Ofrece unos 70 conciertos por temporada, y buena parte de ellos son giras españolas que suelen recorrer hasta siete u ocho ciudades en pocas semanas (Canarias, Sevilla, Murcia, Valencia, Castellón, Barcelona, Zaragoza o Madrid han sido escenarios habituales). Madrid lo recibe anualmente en el Auditorio Nacional de Música, pero en esta ocasión, gracias a la chistera de Alondra de la Parra y la Comunidad de Madrid, por el Festival Escena Escorial, el recital extraordinario de Sokolov celebrado el 15 de agosto en el Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial, colgó el cartel de “sold out” (ojo, un 15 de agosto...), convirtiéndose en el primer gran hito de Escena Escorial, el nuevo festival internacional de artes escénicas impulsado por la Fundación Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) bajo la dirección artística de Alondra de la Parra.

Escena Escorial, como nos presentó Alondra de la Parra, micrófono en mano, justo antes de la aparición del Maestro Sokolov (la foto es de ambos tras el concierto), se desarrollará hasta el 19 de septiembre, reuniendo catorce citas repartidas entre el Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial, el Real Coliseo Carlos III y el Teatro de la Antigua Mina, con música sinfónica, ópera, jazz, danza y teatro físico, y nombres como Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra (concierto de cierre que también agotó ya sus entradas, en lo que parece un “Last Dance” del maestro argentino), Gaëlle Arquez, Nemanja Radulović o Yamandu Costa, además de una nueva producción semiescenificada de la ópera de Bizet Carmen, bajo el título @Carmen. The reel story, con dirección escénica de Bárbara Lluch.

Como suele ser habitual en Sokolov, el programa elegido es el repetido en todas las ocasiones por temporada (pueden leer aquí la crítica de Darío Fernández Ruiz en el Festival Internacional de Santander), guste más o guste menos. Por eso sorprende la elección de la Sonata n. 4 en mi bemol mayor Op. 7 de Beethoven, una maravilla de música, pero en absoluto en un top 10 de sonatas pianísticas beethovenianas. Pero una vez Sokolov se enfrenta a ella, la desgrana, la explica y la magnifica, ofreciendo mil y un detalles de mago, de maestro, reteniendo el tiempo para ofrecer la belleza de esta música, por momentos ya anunciando a Schubert en la visión de Sokolov.

Del joven Beethoven, pasamos al maduro, con las Seis Bagatelas Op. 126 (apuesto a que Sokolov hubiera preferido enlazar la Sonata con las Bagatelas sin aplausos de por medio, en una hipotética e invisible conexión del primer y último Beethoven), volviendo a dejarnos sin palabras ante la capacidad de extraer mil y una maravillas pocas veces escuchadas antes. Con este pianista, la capacidad de ofrecer una música sin imitación es algo asegurado. Y estas obras finales transmiten unas asombrosas sensaciones enigmáticas; se trata de una música que llega al más allá, pero que llega jugando al gato y al ratón; y en eso, Sokolov, es un maestro.

Y llegamos a Schubert, a la culminación de su obra pianística, con la Sonata D 960, ese combate entre el sonido y el silencio, donde el drama se ha hecho un nido como un cuervo lo haría entre la roca húmeda. Sabemos que esta obra, como sus hermanas de año (el último año de vida de Schubert, 1828), el compositor no tiene marcha atrás y a obra nueva, drama nuevo. Schubert era consciente de su enfermedad mortal (el lento de la Sonata es una prueba), pero Sokolov pareció reanimar al condenado creador austriaco revitalizando en cierta manera su infausto destino, volviendo el Andante sostenuto (el lento) en un esperanzador canto hacia la luz. Fue como ver un drama con final feliz, en una decisión que no comparto, pero que disfruté por la excelsa interpretación pianística.

Y como viene siendo habitual, en Sokolov hay tres partes en cada concierto, con la parte de las propinas. Cinco en este caso, con tres Brahms (lo mejor del concierto; Brahms es “su” compositor), un Chopin y un Bach-Busoni. Un eclipse del tiempo de principio a fin.

Gonzalo Pérez Chamorro

 

Grigory Sokolov

Obras de Beethoven y Schubert

Festival Escena Escorial

Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial (15 de agosto)

 

Foto: La directora de Escena Escorial, Alondra de la Parra, junto al Maestro Sokolov tras el concierto / © David Mudarra

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