El abundante contenido de fuentes folclóricas de la Segunda Sinfonía en Do menor, Op. 17 de Piotr Ilich Tchaikovsky la hace muy atractiva dentro del conjunto de seis que compuso el gran compositor ruso, dado que no era habitual en él utilizar esos motivos en sus composiciones como sí lo era en el conocido Grupo de los Cinco -Balákirev, Borodín, Cui, Músorgski y Rimski-Kórsakov- que apostaron por reivindicar constantemente la temática ancestral rusa como materia musical de inspiración de sus obras.
La incursión de Tchaikovsky en esta intención estética queda plasmada con mayor énfasis en esta sinfonía que rezuma colorido popular que facilita la asimilación en su escucha. Dada la claridad de sonido de ADDA-Simfònica, es una obra que en sus atriles ha adquirido esa determinante brillantez que ha de caracterizar su interpretación traducida por la impronta personal de su titular, el maestro Josep Vicent, al haberle imprimido un dinamismo, tensión y cromatismo que atrajo la atención desde los primeros compases, especialmente desde el Allegro vivo que sustancia el segundo tema de su primer movimiento. Su desarrollo permitía que la orquesta exhibiera todo su potencial técnico, augurando una interpretación integral de su partitura que terminó siendo modélica por el sentido escénico que desarrolló el director durante todo este concierto, que ocupaba la decimosegunda cita de la temporada del ciclo sinfónico del auditorio alicantino.
El segundo movimiento, Andantino marziale, quasi moderato, se destacó por su ritmo que anticipó el timbal para ser secundado sucesivamente por la sección de viento-metal y la cuerda manifestando un cierto misterio que cuidó al detalle el director hasta convertirlo en un relajante discurso en el que se percibía una tensión contenida que manifestaba la transparencia transversal de sonoridad que puede ofrecer esta orquesta jugando equilibradamente con la tímbrica de sus secciones. En el Scherzo, la capacidad contrapuntística de esta formación, impulsada por el humor, la alegría y hasta un hábil sentido de la travesura que quiso imprimirle el director, se convirtió en un ejemplo del maquinal automatismo del que puede hacer gala, cualidad que proyectó en el último movimiento, que significó todo un ejemplo de saber comunicar una potente y sana alegría alcanzando la percusión su nivel de máxima presencia. En definitiva, ADDA-Simfònica estuvo a la altura de la misión de elevar el contenido musical de esta sinfonía, aspecto muy bien asumido en concepto y práctica por parte del director.
La continuación de la velada, ya en su segunda parte, estuvo dedicada al Primer concierto para violonchelo y orquesta en La menor, Op. 33 de Camille Saint-Saëns, lo que permitía la esperada presencia del solista venezolano Gregorio Nieto (portada de RITMO en julio-agosto de 2025) uno de los valores más destacados surgidos de ese semillero de músicos e intérpretes (cuyo ejemplo más rutilante ha sido el afamado director Gustavo Dudamel) que significó el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela fundado por el visionario maestro y didacta musical José Antonio Abreu a quien este violonchelista considera su más trascendente mentor junto a la violonchelista rusa Natalia Gutman de quien recibió magisterio en el Conservatorio de Moscú.
Asumiendo tanto el solista como el director el sustancial carácter poemático de esta obra, iniciaron su diálogo con una marcada intención de realzar el equilibrio que plantea el compositor entre los dos elementos concertantes ya desde la melodía agresiva con la que se inicia, en la que se pudo apreciar la potente sonoridad del violonchelo construido por el lutier que firmaba como Spiritus Sorsana el año 1700 en la ciudad piamontesa de Cúneo. De inmediato, el oyente quedó prendido por el inicial acorde seco de la orquesta seguido por el impactante tema descendente del solista, generando un estado de tensión que se mantuvo a lo largo de cada uno de sus tres allegros, movimientos que son interpretados sin solución de continuidad, lo que le da a la obra ese carácter de poema sinfónico concertante antes apuntado.
En el segundo movimiento, se pudo apreciar su carácter íntimo sobre una cadencia danzante de minueto realizado con gran delicadeza por Gregorio Nieto antes de adentrarse a contrastar con una pequeña cadencia que remarcaba ese delicado sentido galante que hizo patente en este movimiento previo al enlace con el Molto allegro final, en el que el violonchelista materialmente voló sobre la sección de cuerda haciendo gala de un virtuosismo brillante en articulación de sonido, consiguiendo una claridad de discurso que se realzaba paradójicamente por la carencia del más mínimo manierismo, siendo a su vez muy respetuoso con el sentido cíclico de la obra, que aumentaba el grado de complacencia en el oyente al reencontrarse con la temática inicial que tanto distingue a esta obra. Siguiendo con el compositor francés, tanto el solista como el director ofrecieron como bis una preciosa versión orquestal del decimotercer número, El cisne, de su suite El carnaval de los animales con la que el violonchelista nacido en Barquisimeto dejó constancia de calidad lírica ante un suave balanceado acompañamiento orquestal que vino en todo momento a realzar su canto.
El concierto llegó a su momento culminante con la obertura fantasía Romeo y Julieta TH 42 de Tchaikovsky con la que el maestro Josep Vicent realizó toda una exhibición de sentido dramático en su dirección musical, entrando plenamente en los momentos más trascendentes de la tragedia shakespeariana con una pasión y a la vez una capacidad técnica que llevó a la orquesta a manifestarse en toda su calidad sonora y carácter sensual al extraer lo mejor de la inspiración del autor como es el caso de la melodía del tema de amor, el más famoso de esta condensada fantasía culminada por un tema coral que viene a describir el trágico fin de los amantes veroneses.
Para terminar y sin dejar de contextualizar con el programa, Josep Vicent quiso despedir la velada con un pasaje del famoso ballet El lago de los cisnes también de Tchaikovsky que significó un excelente contraste ante las tensiones románticas de la obra anterior, manteniendo ese particular sentido escénico que caracterizó su apasionada dirección.
José Antonio Cantón
ADDA-Simfònica de Alicante
Solista: GREGORIO NIETO (violonchelo)
Director: JOSEP VICENT
Obras de Piotr Ilich Tchaikovsky y Camille Saint-Saëns
Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). 27-II-2026
Foto © Christian Warren Ganser