Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Fazil Say y Nil Venditti, pura energía creativa - por Genma Sánchez Mugarra

Bilbao - 04/03/2026

Pocas veces una obra contemporánea ha obtenido tanta aquiescencia entre el público del Palacio Euskalduna de Bilbao. Por si acaso, en la segunda parte, estaba programada la Séptima Sinfonía de Beethoven.

Dos obras del compositor turco Fazil Say completaban la primera parte del concierto. El músico se ha distinguido por su defensa de los derechos humanos y su militancia laicista frente al poder político religioso de su país lo que estuvo a punto de costarle la pena de diez meses de cárcel por blasfemo.

Se abrió el evento con la pieza Grand Bazaar, fusión de la música tradicional turca que describe el ambiente y la atmósfera que se crean en estos lugares con una orquestación contemporánea. Caminamos por sus calles escuchando las discusiones que produce el regateo para sumergirnos al final en la calma del atardecer. Se añadieron a la Orquesta Sinfónica de Bilbao instrumentos de percusión árabes como el derbake y un tambor, colocados intencionadamente delante de la directora para recalcar su importancia. Destacados también el resto de los intérpretes de percusión y viento (sobre todo fagot y trompa) de la formación.

Mother Earth, concierto para piano y orquesta tuvo como solista al propio compositor, Fazil Say, que actuó, en algunos momentos, sin acompañamiento de la orquesta interpretando un blues relajado o intervalos abrumadores y, en otros, absolutamente absorbido por ella como un instrumento más. Música programática que cuenta historias a través del sonido compuesta por siete partes, descriptivas, en las que pudimos escuchar tanto el mar como terremotos e incluso el canto de los pájaros, y que, en esta ocasión, constituye una defensa airada de la naturaleza. Con el predominio de la percusión y los metales, la Orquesta Sinfónica de Bilbao se unió a la narración.

A pesar de los doscientos años que separan las obras, la tensión rítmica se mantuvo, en la segunda parte, con la ejecución de la Séptima Sinfonía de Beethoven a la que Wagner apodó Apoteosis de la danza. Obra que comienza con un ritmo contagioso con el oboe y luego los violines y sin cortes pasa a un movimiento melancólico, el tercero con la utilización de la música popular para terminar con un tempo frenético y enérgico. La orquesta, con formación clásica y a los dictados de la directora, que no eran fáciles, consiguió un sonido muy potente.

La directora que, en esta feliz ocasión, era la italoturca Nil Venditti, destacó además de por su energía por su maestría y autoridad que contagió a los maestros en todo momento. Vendetti utilizó para ello toda la extensión de sus brazos que alargaban su menudo y extra-expresivo cuerpo. Pura pasión, pura creatividad. Recordemos por un momento que el puesto de director/a permanente de la BOS sigue vacante.

Genma Sánchez Mugarra

 

Palacio Euskalduna de Bilbao

Orquesta Sinfónica de Bilbao

Música de Fazil Say y Beethoven

Fazil Say, pianista

Nil Venditti, directora

82
Anterior Crítica / La polisemia del mito - por Justino Losada
Siguiente Crítica / Dirección de alto sentido dramático - por José Antonio Cantón