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Jaime Martín

‘La única manera de sobrevivir es aunar esfuerzos’

junio 2013

La noticia saltó al término de la última edición del Festival Internacional de Santander (FIS) y causó cierto revuelo en la región: Jaime Martín (Santander, 1965) asumía la dirección de la cita estival cántabra en sustitución de José Luis Ocejo, que abandonaba la misma después de treinta y tres años. Martín, flautista de prestigio muy querido en la ciudad y director de orquesta con una trayectoria ya notable, se enfrentaba así al indudable desafío que supone dirigir uno de los festivales más veteranos de nuestro país. Como puede leerse a continuación, Martín espera aumentar la proyección del FIS, ofreciendo la más alta calidad a precios razonables, inspirando confianza en el público cántabro e ilusionando al foráneo; pero no lo tendrá fácil, pues deberá hacer frente a una deuda importante, que sin duda condicionará el futuro inmediato del Festival. Para lograrlo, no le faltan ilusión, ganas ni ideas. Algunas de ellas ya se aprecian en la edición que está a punto de inaugurarse, caracterizada por la variedad y equilibrio en la oferta, el rigor en la programación y la mirada puesta en el público joven.

En primer lugar, enhorabuena por el nombramiento, que supone sin duda un reto profesional. ¿Cómo recibió la noticia y cómo compatibiliza desde entonces su carrera como intérprete, director de orquesta y ahora director del FIS?

Lo recibí con mucha alegría; nací en Santander, allí di mi primer concierto, allí vive mi familia y de hecho, el FIS es la razón por la que soy músico, pero también tuve dudas, pues no sabía si sería capaz de seguir con mi vida profesional, así que consulté a algunos colegas, como Pierre Laurent Aimard, que además de pianista, es el director del Festival de Aldeburgh. Ya no toco la flauta, pero sí dirijo orquestas y dirigir es, entre otras cosas, programar, que es la tarea fundamental de un director artístico. Además, viajo constantemente, estoy en contacto permanente con artistas y allá donde voy estoy haciendo algo para el Festival. En cualquier caso, cuando me ofrecieron esta oportunidad, dejé muy claro que necesitaría el apoyo de una persona de confianza a nivel ejecutivo y, por eso, poder contar con Valentina Granados ha sido una gran suerte.

¿Cuáles cree que son los principales rasgos distintivos de la nueva edición del FIS?

Parte del programa ya estaba organizado, pero en el margen disponible, hemos intentado que el Festival tenga más contacto con la ciudad y especialmente con la gente joven de Santander. Vamos a trabajar por la consolidación de una orquesta de jóvenes cántabros, la Joven Orquesta de Cantabria, a la que el Festival va a dar todo el impulso necesario. Por otra parte, vamos a tener un ciclo de jóvenes intérpretes… Es necesario atraer al público joven y, en este sentido, hacer participar a los jóvenes es una manera de atraer a ese público. Y por supuesto, continuamos con los ciclos tradicionales y las conmemoraciones, como la del centenario del nacimiento de Ataúlfo Argenta.

Da la impresión de que Jaime Martín no asume la dirección del FIS en una coyuntura económica propicia para plantearse grandes cosas. ¿Qué se plantea a corto y medio plazo?

En estos momentos el objetivo más importante es hacer un buen festival, ajustándonos a los recursos de los que disponemos y asegurar su futuro eliminando la deuda. Creo que podremos conseguirlo a partir del próximo año. Traer a la Royal Philharmonic o a la Orquesta de la Scala no es barato y todo el mundo quiere a Barenboim o Mehta, pero siempre hay salidas: este año, el Ministerio de Cultura nos retiró parte de la subvención, pero sin embargo ha hecho posible que la Orquesta Nacional de España ofrezca un ciclo sinfónico de Brahms con el maestro Jesús López Cobos.

Además de las grandes orquestas, los pilares de la programación de los últimos años han sido la lírica, los recitales y la danza. ¿Cabe todo en un FIS de menor presupuesto?

Es muy difícil; este año mantenemos la danza con la compañía de Boris Eifmande San Petersburgo y el Ballet Flamenco, pero nos ha faltado tiempo para poder programar teatro y por desgracia no hemos podido incluir una ópera, que es un lujo que hoy por hoy no podemos permitirnos. De todos modos, estamos pensando en fórmulas de incluir ópera en el futuro, pero no en gran formato.

¿Y el público?

Sí, necesitamos que el público vuelva al Festival. Para ello, este año hemos rebajado de manera considerable el precio de las entradas, que había alejado a un sector importante de la población del FIS. Queremos relanzarlo presentándolo en otras ciudades, como Madrid, Bilbao, Oviedo y Valladolid. Creo que otra medida que puede contribuir a ello ha sido adelantar la hora de comienzo de los conciertos, que ya no será a las nueve de la noche, sino a las ocho y media. Pero no sólo eso; como decía, nos preocupa llegar al público joven y con la Joven Orquesta de Cantabria vamos a lograr que cientos de jóvenes cántabros y sus familias tengan más contacto con el FIS. Verdaderamente, la relación con los conservatorios y otros centros educativos es difícil, dado que el Festival se celebra en verano, pero tenemos que hallar vías de colaboración.

¿Y fuera de nuestras fronteras? ¿Se puede aspirar a que el Festival tenga una proyección internacional real?

El FIS es conocido por todos los músicos de Europa; son pocos los que no han estado en alguna ocasión, así que esa proyección ya la tiene. En cuanto a la posibilidad de alcanzar una proyección mayor, evidentemente no podemos compararnos con festivales como Salzburgo o Lucerna, que tienen un presupuesto treinta veces superior al nuestro, pero sí podemos hacer que sea un punto de encuentro de artistas de todo el mundo. Vamos a hacer que les apetezca venir a Santander.

Pero se ha criticado que el Festival haya abandonado la pertenencia a la Asociación Europea de Festivales. ¿Responde a una necesidad de ajuste del presupuesto?

El abandono ha sido circunstancial y sí, ha estado condicionado por razones económicas, por los gastos de la cuota y los que supone acudir a cada una de sus reuniones. En cualquier caso, seguimos ligados a ella a través de nuestra pertenencia a FestClasica, la asociación española de festivales de música clásica.

La anterior dirección sostuvo El Festival en los Marcos Históricos como una de sus señas de identidad. ¿Se mantendrá ese esquema bajo la nueva dirección?

El Festival en los Marcos Históricos es uno de los éxitos del Festival y mi intención es mantenerlo: creo que es bueno que la gente de la ciudad vaya a los pueblos a asistir a un concierto y viceversa. Es importante que el Festival sea de toda Cantabria. Pero hay que darle un sentido. Este año, por ejemplo, giran en torno a la música española y hemos traído a algunas de las mejores agrupaciones nacionales, como La Real Cámara, para interpretar nuestra música, desde el barroco hasta la de nuestros días.

¿Qué nos puede adelantar de la edición de 2014? ¿Tiene algún cambio o nombre estelar en su cartera?

No puedo adelantar nombres, pero sí anunciar que incluiremos más música de cámara. Queremos que el Festival evolucione hacia las colaboraciones. Este año hemos estrechado vínculos con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que vertebra el homenaje a Ataúlfo Argenta; estamos estudiando hacer lo mismo con la Fundación Botín; está claro que la gente quiere ayudar y por otra parte parece lógico que en una situación tan difícil como ésta, las manifestaciones culturales del verano cántabro se unan. Hoy en día, la única manera de sobrevivir es aunar esfuerzos.

www.festivalsantander.com

Por: Darío Fernández Ruiz

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