Spiritillo Mediterraneo es el primer registro discográfico de la violinista ibicenca Cristina Prats Costa, publicado en el sello Pentatone, que no pretende ser simplemente una colección de obras barrocas, sino un viaje sonoro. “Es la historia de un violín viajero que atraviesa el Mediterráneo y descubre un mundo de influencias compartidas, donde las fronteras se difuminan y la música habla un lenguaje común. Un recorrido por paisajes, colores y tradiciones unidos por un mismo espíritu mediterráneo: curioso, apasionado, imaginativo y profundamente humano”.
Bienvenida a RITMO... Nos ha sorprendido su álbum Spiritillo Mediterraneo para el sello Pentatone, donde parece habitar una especie de Puck revoltoso del Sueño de una noche de verano... ¿Cuál es entonces la naturaleza de Spiritillo Mediterraneo?
El título Spiritillo Mediterraneo nace de Il Spiritillo Brando de Andrea Falconieri, primera obra del álbum. Lo imagino como un espíritu travieso, inquieto, casi una pequeña criatura llena de imaginación; una figura que me pareció perfecta para representar la esencia de este proyecto: una música que está siempre en movimiento, que cruza fronteras, absorbe influencias y se transforma con cada encuentro. Con el tiempo, ese spiritillo acabó convirtiéndose también en mi propio violín. Me gusta imaginarlo como un viajero que recorre el Mediterráneo, desembarcando en distintos puertos y descubriendo nuevos lenguajes musicales. En cada lugar se impregna de ritmos, danzas, formas de ornamentar y maneras de entender la música, para después continuar su viaje llevando consigo todo lo aprendido. Para mí, el Mediterráneo no es solo un lugar geográfico, sino un espacio de intercambio cultural. Durante los siglos XVII y XVIII, músicos, ideas, estilos y formas de tocar viajaban constantemente entre Italia, España, Francia y otros territorios. Quería reflejar ese diálogo continuo y mostrar cómo la música se enriqueció gracias a esos intercambios. Y, por otra parte, el spiritillo simboliza también la improvisación y la libertad creativa. En aquella época, la partitura era solo el punto de partida: se esperaba que los intérpretes ornamentaran, reinventaran y dieran nueva vida a la música en cada interpretación. Esa idea de una creatividad viva es el hilo conductor de todo el álbum. Por todo ello Spiritillo Mediterraneo no pretende ser simplemente una colección de obras barrocas, sino un viaje sonoro. Es la historia de un violín viajero que atraviesa el Mediterráneo y descubre un mundo de influencias compartidas, donde las fronteras se difuminan y la música habla un lenguaje común. Un recorrido por paisajes, colores y tradiciones unidos por un mismo espíritu mediterráneo: curioso, apasionado, imaginativo y profundamente humano.
Este es su primer registro discográfico como solista, ¿había imaginado que podría ser un álbum tan ingenioso?
No sé si imaginaba que sería un álbum tan ingenioso, pero sí tenía muy claro que quería que fuera profundamente personal. Desde el principio quise alejarme de la idea de un simple recital de obras barrocas y construir un relato con una identidad propia. La idea de Spiritillo Mediterraneo fue tomando forma poco a poco, a medida que investigaba el repertorio y descubrí hasta qué punto el Mediterráneo había sido un espacio de intercambio continuo. Me fascinaba pensar que un violinista del siglo XVII podía recoger influencias en un puerto italiano, encontrarse con ritmos españoles, admirar la elegancia francesa y convertir todo ello en un lenguaje propio. Ese espíritu de curiosidad también me llevó a realizar varios arreglos para el disco. No buscaba hacer transcripciones literales, sino reimaginar esas músicas desde las posibilidades expresivas del violín barroco, manteniendo siempre el respeto por su lenguaje y su retórica. Para mí, componer esos arreglos fue una forma más de dialogar con la tradición. Quizá lo más ingenioso del proyecto no sea una idea concreta, sino la manera en que todas esas piezas, procedentes de lugares y compositores distintos, terminan contando una única historia. Al final, el álbum invita a escuchar el Barroco como lo que realmente fue: una música viva, abierta, viajera y profundamente conectada.
El Mediterráneo está muy presente en el origen de la violinista Cristina Prats Costa... ¿Cómo fue todo el proceso y cómo surgió la idea?
Sin duda, mis raíces mediterráneas han marcado profundamente mi manera de entender la música. Nací en Ibiza y crecí rodeada del folclore ibicenco. Desde muy pequeña conviví con el sonido de las castañuelas, el tambor y la flauta pagesa. Mi abuelo tenía unas castañuelas y a menudo las tocaba en casa. También recuerdo cómo mis padres y mis abuelos me llevaban a las fiestas de los pueblos de la isla, donde siempre había ball pagès, con sus dos danzas tradicionales (la larga y la corta) acompañadas por esos instrumentos y por unos ritmos tan característicos. Son sonidos que forman parte de mi memoria desde la infancia. Quizá, por eso, cuando años después descubrí el repertorio barroco italiano, muchas veces sentí que me resultaba sorprendentemente familiar. En la música de compositores como Nicola Matteis encuentro ritmos muy punteados, giros melódicos, cromatismos y acentos que, de una manera muy personal, evocan los sonidos con los que crecí. No digo que sea la misma música, pero sí que despierta en mí recuerdos de mi infancia. Es una conexión muy intuitiva, casi emocional, que ha influido profundamente en mi forma de interpretar este repertorio. Spiritillo Mediterraneo también representa un momento muy importante en mi propio camino como violinista. Aunque llevo casi toda la vida tocando el violín, fue durante la pandemia cuando comencé a tocar violín barroco, especialmente gracias a la inspiración y la guía de Rachel Podger y Julia Wedman. Y a medida que fui descubriendo la música barroca, se abrió ante mí un mundo completamente nuevo. Empecé a conocer compositores y obras que hasta entonces me eran desconocidos y a descubrir posibilidades expresivas del violín que nunca había imaginado. Todo aquello me fascinó y despertó en mí una enorme curiosidad por seguir aprendiendo y profundizando en ese lenguaje. La improvisación, la ornamentación y la libertad creativa propias del lenguaje barroco me fascinaron desde el primer momento. Era un lenguaje completamente nuevo para mí y sentí la necesidad de dedicarle toda mi energía: estudiarlo, comprenderlo y hacerlo mío. Ese camino me permitió encontrar una voz mucho más personal como intérprete. En cierto modo, Spiritillo Mediterraneo es el reflejo de ese viaje. No es sólo el descubrimiento de un repertorio fascinante, sino también el descubrimiento de mi propia voz artística.
¿Quiénes le acompañan en la grabación?
Para dar vida a Spiritillo Mediterraneo tuve la enorme suerte de rodearme de músicos extraordinarios, además de grandes amigos: Lucas Harris al archilaúd, tiorba y guitarra barroca; Charlotte Nediger al clave, Michael Unterman al violonchelo, Joseph Phillips al contrabajo, Naghmeh Farahmand a la percusión y Esmeralda Enrique a las castañuelas. Cada uno aportó su propia personalidad artística y una enorme creatividad. Desde el principio sentí un apoyo absoluto por parte de todos y una gran confianza en mi visión del proyecto. Siempre acogieron mis propuestas con una enorme generosidad y estuvieron dispuestos a explorarlas conmigo hasta encontrar la mejor manera de dar vida a cada obra. Creo que esa confianza, esa generosidad y ese espíritu de colaboración forman parte de la personalidad del disco. Lo curioso es que no teníamos la intención de hacer un disco. La idea inicial era grabar unas cinco o siete obras para incluirlas en mi página web y dar a conocer mi voz como violinista barroca. Sin embargo, a medida que se acercaba el día de la grabación, las siete obras que había previsto fueron convirtiéndose en doce, después en catorce… y el proyecto empezó a cobrar una dimensión mucho mayor de la que había imaginado. Y cuando Pentatone se ofreció a publicar el proyecto, aproveché la oportunidad para incluir una parte muy personal: mis propios arreglos de tres obras españolas originalmente escritas para guitarra. Pero, como era de esperar, ¡no iba a grabar solo tres piezas! Al final, aquellos tres arreglos acabaron convirtiéndose en seis nuevas incorporaciones al álbum. Realizar estos arreglos fue una de las partes más especiales del proyecto. No quería hacer simples transcripciones, sino recrear estas obras desde la voz del violín barroco, explorando todas sus posibilidades expresivas sin perder la esencia de la música original. Para mí era una forma de unir mis raíces musicales con todo lo que había descubierto a través de la investigación histórica, la improvisación y la imaginación. Creo que ese diálogo entre tradición y creatividad es lo que terminó dando al álbum una personalidad tan propia. Mirando atrás, creo que lo más bonito de Spiritillo Mediterraneo es que el álbum se fue construyendo casi por sí solo. Cada nueva idea parecía llevar inevitablemente a la siguiente y, sin haberlo planeado desde el principio, aquella pequeña grabación acabó convirtiéndose en mi primer álbum.
Es una gozada escuchar los Ayres for the Violin de Nicola Matteis, junto a piezas de Vivaldi, Falconieri, Sanz, Murcia, Nebra, Biber y Rebel. ¿Cuál es su preferida?
Es una pregunta difícil, porque cada una ocupa un lugar muy especial dentro del álbum. Si tuviera que elegir una, probablemente sería la música de Nicola Matteis. Descubrir sus Ayres for the Violin fue un antes y un después para mí. Me fascina su libertad, su imaginación y la forma en que combina el virtuosismo con una enorme expresividad. Es un compositor que me inspira constantemente y cuya música siento muy cercana. Pero también tengo un cariño muy especial por las obras españolas que arreglé para este proyecto. Poder recrearlas desde la voz del violín barroco fue una de las experiencias más creativas y personales de todo el proceso. En cierto modo, ahí es donde confluyen mis raíces, mi investigación y mi manera de entender la interpretación. Más que una pieza favorita, diría que lo que más me emociona es el diálogo que se crea entre todos estos compositores. Cada uno aporta un color distinto, pero juntos cuentan una misma historia.
¿Nos recomienda un track para comenzar a conocer mejor Spiritillo Mediterraneo?
Creo que empezaría por Il Spiritillo Brando de Andrea Falconieri. Además de dar título al álbum, resume muy bien su espíritu: una música llena de energía, imaginación, improvisación y carácter. Es la puerta de entrada perfecta a ese viaje por el Mediterráneo que propone el disco. Aunque, si alguien quiere descubrir una faceta más personal del proyecto, le recomendaría escuchar la Españoleta de Gaspar Sanz. Es uno de mis propios arreglos y refleja muy bien la idea que hay detrás de Spiritillo Mediterraneo: tomar la música del pasado como punto de partida para crear algo vivo, siempre desde el respeto a su esencia y al lenguaje del violín barroco. Dicho esto, siempre recomiendo escuchar el álbum completo. El orden de las obras está cuidadosamente pensado para guiar al oyente en un viaje musical a través del Mediterráneo, donde cada pieza dialoga con la siguiente y contribuye a contar una misma historia.
¿Cómo se desarrollará este otoño a propósito de este Spiritillo Mediterraneo?
Este otoño seguiré llevando Spiritillo Mediterraneo a nuevos escenarios. El proyecto viajará a Ibiza, Eindhoven, Ottawa, Montreal y Nueva York, y estoy trabajando para que también pueda presentarse en Barcelona y Madrid. Además, me hace especial ilusión que el proyecto viajará a Colombia este verano y hay proyectos de llevarlo a Perú el verano siguiente. Mi deseo es que el Spiritillo siga viajando, creciendo y encontrando nuevos públicos, igual que la música que inspira este álbum recorrió el Mediterráneo hace siglos. Paralelamente, continuaré con mi actividad como intérprete junto a The English Concert, Tafelmusik y L'Harmonie des Saisons, además de otros proyectos y conciertos, entre ellos varias actuaciones en Santa Fe. Me entusiasma poder compaginar estas colaboraciones con el crecimiento de Spiritillo Mediterraneo, porque cada proyecto es una experiencia que nutre, inspira y enriquece de una forma muy particular mi desarrollo como violinista.
por Blanca Gallego
Vídeos de Spiritillo Mediterraneo
Fandango
https://youtu.be/ZDSxYOZvgEo
Españoleta
https://youtu.be/S1xDFEoH1ZA
Matteis - Diverse Bizzarrie
https://youtu.be/e--_z859if0
Falconieri - Il Spiritillo Brando
https://youtu.be/yVmflXz3cSo
www.cristinapratscosta.com
www.pentatonemusic.com
Foto: La violinista Cristina Prats Costa ha grabado para el sello Pentatone el álbum Spiritillo Mediterraneo. © Aleksandar Antonijevic