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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Marzo 2021 - Núm. 948

SCHUBERT: Die schöne Müllerin.

Ian Bostridge, tenor. Saskia Giorgini, piano.
Pentatone PTC5186775 (CD)



La crítica

PATOLOGÍA INCURABLE

Hay cantantes que sólo cantan La bella molinera mientras son jóvenes y luego la retiran de su repertorio; otros cantan el ciclo de Schubert durante toda su carrera. En este caso, se aprecia como con el paso del tiempo evoluciona, además de la voz, la lectura que el artista hace del ciclo. Si, además, el cantante va grabando el ciclo a lo largo del tiempo, como es el caso de Ian Bostridge, los aficionados podemos recuperar su evolución en cualquier momento. Bostridge ha grabado tres veces Die schöne Müllerin, y entre la primera y esta última grabación (un directo en el Wigmore Hall en 2019) han pasado veinticinco años.

Los lectores que años atrás ya tenían dificultades con la voz del tenor serán más sensibles a las tiranteces que se aprecian; los que opinan que hace décadas ya pecaba de histrionismo, saben bien que ese rasgo no mejora con el tiempo. Pero los que siempre han antepuesto y valorado su particular manera de comunicar encontrarán en este disco una hermosa interpretación de La bella molinera, que aúna un profundo conocimiento de la obra con un no menos profundo amor por ella. Sí, es cierto que Ungeduld hace patentes esas tiranteces, pero transmite también una rabia y una ansiedad que nos dicen mucho del joven molinero; también es cierto que Pause es seguramente la canción donde más se aprecia esa tendencia al histrionismo, pero, a cambio, la interpretación transmite toda la ambivalencia y la mezcla de sentimientos de la canción.

La lectura más juvenil ha dado paso a una que incide más en la psicología del personaje. El sentimiento más presente es la frustración, manifestada a menudo a través de la rabia, que asoma por primera vez en esa frase tan significativa de la primera parte del ciclo, la primera decepción ("Allen eine gute Nacht") en Am Feierabend, y la encontramos más tarde en otra canción clave como Tränenregen (y esa otra frase reveladora, "Es kommt ein Regen / Ade, ich geh nach Haus").

No falta la ternura en la interpretación, Bostridge y Saskia Giorgini sacan oro de la estructura estrófica de Morgengruß, cuidadosamente matizada y diferenciada a cada repetición, ni falta la tristeza; en un final de ciclo redondo. Empieza con los sentimientos encontrados ante ese color primero amado y luego odiado, el verde; Die liebe Farbe es conmovedor, seguramente la canción más conmovedora de esta versión, y Die böse Farbe es la última expresión de rabia antes de una despedida, a partir de Trockne Blume, que parece la única opción posible para este molinero.

El tenor mantiene una "fórmula mixta" por lo que respecta a los pianistas acompañantes: un pianista con el que trabaja desde prácticamente el primer día y una sucesión de pianistas, como Giorgini, con los que trabaja ocasionalmente. Se supone que la colaboración puntual con un pianista ha de contribuir a renovar la lectura de una obra tantas veces interpretadas y, en este caso, a juzgar por los resultados, ha sido así. El trabajo de la pianista está a la altura del de su compañero y quizá lo más atractivo, considerándolo globalmente, es esa sensación que transmite de estar encarnando al otro protagonista del ciclo, el riachuelo; no permite que olvidemos su presencia y su voz. 

Ian Bostridge habla en su texto incluido en el booklet del CD de su relación con el Lied, y se refiere a ella como "patología incurable". Felizmente incurable, diría yo, y espero que contagiosa.

Sílvia Pujalte Piñán

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