Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
Haciendo "clic" en el título de cada disco o sobre la foto, accederá a su ficha y a la crítica publicada en Ritmo y, cuando es posible, a las diferentes tiendas donde podrá adquirir el disco físico, o a las plataformas digitales desde donde podrá escucharlo en "streaming" o descargarlo online.

Ritmo Septiembre 2019 - Núm. 932

IVO POGORELICH, PIANO.

BEETHOVEN: Sonatas para piano n. 22 en fa mayor Op. 54 y n. 24 en fa sostenido mayor Op. 78. RACHMANINOV: Sonata para piano n. 2 en si bemol menor Op. 36.
Sony Classical 19075956602 (CD)



La crítica

Beethoven era un asunto pendiente para Pogorelich, al menos discográficamente hablando. Y con estas dos Sonatas poco habituales, pero de un espíritu encantador, sobresale su genio, ya que en estas obras hay una discontinuidad del tempo, una ambivalencia de estados anímicos, ideal para la personalidad del pianista croata. Por no hablar de Rachmaninov, con la excesiva Sonata Op. 36 (en su versión revisada y definitiva de 1931). La Op. 54 nos deja instantes conmovedores, como los fortes del Menuetto inicial, o el pasaje en indicación Adagio que da paso al Tempo primo que vierte una coda de excelente factura. Otro detalle es la absoluta claridad en la articulación, como ocurre en todo el Allegretto. En la Op. 78, las indicaciones de leggieramente y los sutiles crescendi son realizados de manera extraordinaria, creando un fluir irresistible, mientras que el Allegro vivace es tratado con un potencial sonoro heredado de la Appassionata, su Sonata predecesora en el ciclo.

La primera frase de la Sonata de Rachmaninov nos deja un colorido pianístico único, sello de un pianista que ha atravesado un alambre de espino para llegar a un lugar de dolor y esperanza, que son los elementos que Pogorelich conjuga en su Rachmaninov. La afortunada falta de azúcar (especialmente en el Lento) y su progresión hacia una continua claridad sonora, convierten la escucha en una apasionante experiencia.

Gonzalo Pérez Chamorro

320
Anterior FALLA: El amor brujo (versión 1915). El retablo de Maese Pedro.
Siguiente MAHLER: Sinfonía n. 2. ZIMMERMANN: Concierto para trompeta.