Alexandre Tharaud, piano; Orchestre National de Lyon / Jonathan Stockhammer;
WDR Sinfonieorchester / Sylvain Cambreling; Orchestre NaTional de Lyon / Emilia Hoving.
Erato 5021732491855 (CD)
MÚSICA EN LAS MANOS
Tras un primer CD Erato con Conciertos para piano dedicados al polifacético pianista Alexandre Tharaud por Gerard Pesson, Hans Abrahamsen y Oscar Strasnoy, continua el inquieto solista francés con un interesantísimo lanzamiento de músicas instigadas y dedicadas, muy a juego con su capacidad técnica, versatilidad y oficio musical que vuelca sin concesiones en todos sus proyectos, de los que los destinados a la creación reciente cobran especial relevancia.
El disco abre con Cara Bali Concerto, tercero de los Conciertos para piano del francés Thierry Pécou (1965), obra que parte del diálogo entre el solista, que evoca el sonido del gong y los metalófonos del gamelán indonesio, y la orquesta como contraparte que, tratando el material a partir de la balinesa escala Pelog, desarrolla armonías, trazos melódicos y ritmos que entretejen un creciente e intenso mantra sonoro. Luz de lejos, del bonaerense Alex Nante (1992), gravita en torno a un metafórico juego de distancias entre el piano y la orquesta, inserto en el ciclo sinfónico que el argentino ha desarrollado con la luz como hilo conductor. En consecuencia, y mediante una arquitectura de simetrías basadas en reflejos especulares y palíndromos, Nante encamina un lírico discurso (en ocasiones abiertamente camerístico, como en el diálogo entre el piano y el arpa o la trompa), para acumular la obra en un catártico y poético final. Por último, Mare marginis, segundo concierto para piano tras Hitzaurre Bi del donostiarra Ramón Lazkano (1968), y para quien esto escribe la obra capital de este disco, responde a una metáfora referida a lo fronterizo, proyectado desde la Tierra, en los maria lunares. Es Mare marginis un mar sin agua, un espejismo sobre basalto lunar y, también, un eterno crepúsculo lunar, una interfase donde todas las iluminaciones son posibles y, por ende, una alegoría, quizás también, de lo atemporal, de la nostalgia, los recuerdos y la memoria que, en definitiva, indican el rol del tiempo y como este es, asimismo, música. Mare marginis exuda también todo el amor de Lazkano por el piano, cuyo sonido y bagaje, como telúricas materias, esculpe y traslada a una orquesta que desde infinitas iluminaciones amplifica sus resonancias, discute con el solista o le tiende puentes tratándolo como parte de su hinterland para (mediante la armonía tradicional o el resultado de las técnicas ampliadas) reflejar el bruñido oído orquestal del compositor.
A diferencia de la versión luna llena del concierto, estrenada con la Euskadiko Orkestra, este registro cuenta con la edición luna nueva, de efectivos adaptados a la infalible WDR Sinfonieorchester, aquí bajo la batuta de un muy eficaz Sylvain Cambreling. Con una toma sonora sensacional y junto al norteamericano Jonathan Stockhammer al frente de la Orchestre National de Lyon y la finesa Emilia Hoving con la Orchestre National de Lille, Tharaud pone cabeza y corazón en estas obras para que surja toda la música en las manos. Muy recomendable.
Justino Losada