La Sociedad de Conciertos de Alicante ha propiciado una vez más, y van doce ocasiones en los últimos once años, la presencia en el escenario del Teatro Principal de Alicante de la pianista rusa Barbara Nepomnyaschaya, conocida por el nombre artístico de Varvara, considerada uno de los valores más consolidados en el panorama internacional de la música para teclado, interpretando uno de los programas más retadores del repertorio como son la tres últimas sonatas de Ludwig van Beethoven, con las que el genio de Bonn alcanzó, junto a sus Treinta y tres variaciones sobre un vals de Anton Diabelli, Op.120, ese lugar todavía inaccesible de primer compositor que llega a la cumbre de las posibilidades expresivas y sonoras de un instrumento en el acelerado proceso de perfeccionamiento en su construcción, que llevaron a las distintas marcas de principios del siglo XIX a desarrollar una carrera por lograr el piano ideal que en el caso de Beethoven, a su vez supliera la progresiva sordera que padecía el compositor. De ahí que llegara a tener, que se confirme, hasta seis de distintos constructores a lo largo de su vida hasta el último, uno firmado John Broadwood & Sons que le regalaron en 1817 del que se sirvió probablemente para componer estos tres monumentos catalogados con los opus 109, 110 y 111 de su catálogo.
Entrando en unas consideraciones sensitivas de su interpretación hay que decir que la pianista moscovita hizo uso de una diáfana claridad de pensamiento desde el primer compás de la trigésima sonata, adoptando una transformación emocional al límite de sus posibilidades, que le permitía traducir su primer movimiento con una capacidad resolutiva sustentada en un conocimiento y experiencia que hacían que la obra la sintiera como propia, haciendo suyos los sentimientos que propone el compositor, brillando especialmente en esa forma de reinterpretar el tema en cada una de la variaciones que integran el andante, al ofrecer un ejercicio de libertad expositiva sólo posible desde una gran madurez expresiva que hacía pudieran percibirse y apreciarse todos los atrevimientos formales surgidos en esta sonata que la hacen aproximarse a la idea de una improvisada fantasía.
Como si fuera un triunfo espiritual, Varvara se planteó la ejecución de la trigésimo primera sonata en la que su pulsación reflejaba la tristeza y hasta el patetismo en contraste con la continuada belleza que encierra esta obra, que supo llevar la pianista a su más alto grado de fascinación en el Arioso dolente, en el que consiguió una verdadera unidad de estilo, forma y comunicabilidad con el oyente a través de una sonoridad que superaba cualquier otro atributo técnico como el alcanzado posteriormente en el discurso fugado que antecede a la condensada y profunda conclusión de esta sonata que la intérprete iluminó encontrando la genialidad del autor.
Su interpretación del opus 111 significó un ejercicio dialéctico ante la diferenciación de cada uno de sus movimientos, predominando el sentimiento puesto en la interpretación de la Arietta, momento culminante del recital en el que la intérprete llegó a sacar las esencias de ese “adiós sonatístico” de Beethoven con tal plenitud de concepto que sólo podía ser seguido y compensado como bis por el coral que cierra la Cantata BWV 147, Herz und Mund und Tat und Leben de Juan Sebastián Bach escrita en 1723 para celebrar la festividad de la Visitación de María, conocido por su primer versículo Jesús permanece como mi alegría en la versión que realizó a mediados del siglo XX la insigne pianista londinense Myra Hess, que supuso todo un bálsamo emocional para el público, lo que significó una vez más el reconocimiento de esta pianista como portadora de una extraordinaria musicalidad más allá de cualquier tipo de consideración, que la ha situado entre las artistas preferidas en la selecta selección de intérpretes de la Sociedad de Conciertos de Alicante.
José Antonio Cantón
Sociedad de Conciertos de Alicante
Recital de piano de Barbara Nepomnyaschaya (Varvara)
Obras: Tres últimas sonatas de Ludwig van Beethoven
Teatro Principal de Alicante, 12-I-2026
Foto © Ángel Juste