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Crítica / Una soprano con más oficio que genio y un gran pianista - por Francisco Villalba

Madrid - 01/04/2026

Anna Prohaska nos visitaba por primera vez en el Ciclo de Lied del CNDM en el Teatro de la Zarzuela con un programa de lo más variopinto, con obras de Charles Ives como base alternándolo, curiosamente, con otras de Gustav Mahler y Debussy. La conexión entre los tres compositores no me resulta muy comprensible, pero despertaba mi curiosidad.

Prohaska tiene una voz de lírica ligera que se mueve con facilidad en la zona aguda, resultando un tanto pobre en la media. Como cara de la moneda se mueve con una facilidad inusitada en los tres idiomas en que cantó, inglés, alemán y francés, y otra cosa a agradecer es que el programa se lo había preparado en conciencia ya que interpretó todas las obras sin partitura alguna.

Comenzó con una sección dedicada a Ives en la que ya mostró su adecuación a tal repertorio, tan necesitado de una intérprete capaz de reflejar la caleidoscópica cualidad necesaria para este compositor. Y así fue durante toda la velada, mostrando ser una cantante no privilegiada en su material canoro pero inteligente y conocedora de sus medios. Después vinieron tres secciones más dedicadas a Ives y entre ellas una, en la segunda parte del programa dedicada a las Proses lyriques de Debussy que interpretó de forma adecuada. En la primera parte ya había introducido a Gustav Mahler con algunos de su maravillosos Lieder und Gesänge y fue en esta parte donde la soprano no supo acertar con el tono requerido; cometió el error de elegir algunos lieder que su voz en exceso lírica los deformaba hasta hacerlos irreconocibles, sobre todo el desolador “Zu Strasburg auf der Schanz” (En Estrasburgo, en las murallas) y quizá más aún en el terrible “Das irdische Leben” (La vida terrenal) con el que echó el resto pero no logró la intensidad dramática y vocal irrenunciables a la hora de cantarlo.

Como propina nos ofreció “Die beiden Grenadiere” (Los dos granaderos) de Schumann que ejecutó con dignidad.

A esta soprano, una habitual en el Festival de Salzburgo donde la he escuchado Vitellia, de la Clemenza di Tito, Cordelia del Lehar de Rheimann, Susanna de las Bodas, Despina de Cosi, Zerlina de Don Giovanni y una de las ninfas de Rusalka, tengo que confesar que nunca me ha llamado la atención y eso mismo me ha ocurrido en esta ocasión.

Pero con todo bienvenidas sean las nuevas, Prohaska no lo es, intérpretes con programas poco habituales. Entregado a la causa el excelente pianista Pierre-Laurent Aimard.

Francisco Villalba

 

Composiciones de Charles Ives, Gustav Mahler, Claude Debussy.

Anna Prohaska, soprano. Pierre-Laurent Aimard, piano.

Teatro de la Zarzuela, Madrid.

 

Foto © Rafa Martín

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