Y que nadie piense que eso vaya en detrimento de la actuación que vamos a comentar. Porque la música queda fijada en la partitura, pero es labor del músico ‘interpretarla’; y siempre que respeten las líneas maestras que marca el autor, la interpretación es libre.
El domingo pasado, dentro del Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid, estaba sobre el atril del escenario del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial la Pasión según San Juan, de J. S. Bach.
La Pasión según San Juan es más corta en duración, y menos monumental en contenido, que su compañera Pasión según San Mateo. Escrita en 1724, antes que la de San Mateo, refleja un camino que va desarrollando Bach en obras posteriores. Quizá opacada por esa hermana mayor, en realidad cuando se presta toda la atención a la Pasión según San Juan esta se revela en toda su grandeza. Resulta interesante constatar el dato de que Bach no estuvo satisfecho con esta obra durante mucho tiempo, que cambió números de la obra en 1725, en 1730, en 1739 y en 1749.
Hace ya mucho tiempo que los músicos españoles han logrado la excelencia interpretativa en prácticamente todas los géneros musicales. Durante años han formado parte como solistas de agrupaciones punteras, interpretando las grandes obras del repertorio occidental que todos conocemos. Por fin, y por suerte para los aficionados, se está normalizando su interpretación por grupos y solistas de nuestro país.
En el escenario para interpretar esta Pasión según San Juan estuvo el domingo pasado La Ritirata, agrupación especializada en el repertorio de lo que llamamos ‘música antigua’ (en inglés el término quizá es más ajustado: Early Music). En esta ocasión, el conjunto estaba ampliado considerablemente, para llegar al orgánico exigido por Bach. Junto a ellos, el Coro de la Comunidad de Madrid (preparado por Javier Carmena. Y dirigiendo Josetxu Obregón, cellista y fundador de La Ritirata.
Obregón tuvo un desempeño muy meritorio, con una inteligente lectura de la partitura de Bach, atento a matices, dinámicas y contrastes sonoros y dramáticos, fundamentales en una obra como esta que, frente a la monumentalidad de la Pasión según San Mateo opone una teatralidad concentrada y una espiritualidad más individual (pese a las intervenciones del coro en el papel de turbas, que actúa no tanto como masa sino como personaje).
Las voces protagonistas tuvieron un papel algo dispar. Muy bien las voces graves, el bajo Guglielmo Buonsanti como Jesús, matizando la dulzura de la expresión y Ferrán Albrich, barítono, como Pilato, en estilo y personaje. Las voces femeninas acertadas, con buena proyección y la expresividad apropiada, quizá algo superior Alicia Amo que Beatriz Oleaga, en virtud de dominar más el estilo y tener arias de gran belleza y lucimiento. El tenor Pablo García López también resultó una magnífica elección, con una voz que fue de menos a más, pero siempre en estilo y enfatizando el dramatismo y sensibilidad de sus intervenciones. El tenor narrador, Fernando Guimaraes, sobre el que recayó el peso de los numerosos recitativos que hacen avanzar la narración de esta obra, tuvo que luchar contra una acústica ingrata con un instrumento de no mucha proyección, algo escaso en algunos momentos, pero con una innata musicalidad que fue ganando enteros a lo largo de la Pasión.
La Ritirata en esta versión ampliada fue un gran conjunto, con todas las secciones para las que Bach escribe momentos casi protagónicos brillando a gran altura, sin poder destacar a nadie en concreto, lo que resulta una gran virtud, reflejo de la cohesión del conjunto y del trabajo del director por lograr una versión homogénea. El coro de la Comunidad de Madrid firmó un gran trabajo, yendo también a más a lo largo de la obra, con una tensión musical muy necesaria en la recreación de las turbas.
Una versión de altura de la que pueden sentirse orgullosos sus protagonistas.
Blanca Gutiérrez Cardona
Comentario sobre el espacio: Para quienes nos lean desde otras provincias y lugares: la Comunidad de Madrid dispone de un formidable equipamiento cultural en el pueblo de San Lorenzo de El Escorial, un Teatro Auditorio magnífico (por obra y gracia del deseo de quien fue en su momento presidente de la CAM, Alberto Ruiz Gallardón, melómano reconocido). Es un equipamiento estupendo, infrautilizado durante bastantes meses del año. Es loable que el FIAS haya seleccionado este espacio para uno de sus conciertos, pero no parece la mejor elección el concierto propuesto, ya que la acústica de la sala no ayuda a las agrupaciones que tocan con instrumentos antiguos. El sonido es seco, poco reverberante y llega a ‘tragarse’ algunos momentos de poco volumen sonoro, como en esta ocasión, el continuo de tecla de algunos recitativos.
Por otro lado, como elemento positivo, la subtitulación permite seguir el texto de manera muy orgánica, lo que ayuda a aficionado a disfrutar de aquellos aspectos de la música de Bach que el compositor elaboró expresamente para enfatizar el dramatismo y la intensidad del relato evangélico.
Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial.
Pasión según San Juan, de J. S. Bach.
Guglielmo Buonsanti, Ferrán Albrich, Alicia Amo, Beatriz Oleaga, Pablo García López, Fernando Guimaraes.
La Ritirata / Josetxu Obregón.
Coro de la Comunidad de Madrid (preparado por Javier Carmena).
Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid.
Foto © Samuel Pereira