Gracias a la Barroque Renaissance, que cada vez se consolida más en nuestros teatros de ópera, estamos descubriendo algunas joyas olvidadas y generalmente circunscritas al país que las vio nacer. El panorama, hasta hace relativamente poco tiempo, lo ha ocupado el barroco italiano y, sobre todo, alemán, siendo el francés, excepto en Francia, un tanto residual. Por eso es lamentable que una forma teatral con música “La Tragédie en musique” no haya tenido la difusión que merece y como prueba es la Armide de Lully que nos ha ofrecido el Teatro Real en forma de concierto. Se trata de una obra de gran intensidad y belleza, con un extraordinario libreto de Philippe Quinault, colaborador habitual de Lully, del que el músico se sirve para ofrecernos la cumbre de sus “Tragédies en musique”. Nos encontramos con una música que sirve al texto sin fisuras y de una gran variedad, que responde a los gustos del Rey Sol y su corte. La acción se desarrolla sin números cerrados, como en la ópera italiana, y las arias y recitativos se diferencian muy poco. Es una obra con música para varios ballets y una escena final con un recitativo, "Enfin, il est en ma puissance" encomendada a la protagonista, de una arrolladora fuerza dramática
El Teatro Real ha escogido para ofrecernos esta joya, aunque haya sido en concierto, a la estupenda orquesta y coros de “Le Poéme Armonique” dirigida por Vincet Dumestre que, tras ofrecer en el pasado, en el mismo escenario, dos excelentes lecturas de Coronis (2023) y “L’uomo fémina“(2025), en esta ocasión se ha superado ofreciéndonos una obra extraordinariamente rica en contrastes, siendo capaz de extraer de ella todo su lirismo y fuerza dramática.
Además, brilló el concierto merced a un reparto vocal de excepción y, sobre todo, aunque parezca que no lo es, una perfecta dicción francesa. Entonadísimas y exquisitas Marie Perbost y Victoire Bunel tanto como La sabiduría y la gloria en el prólogo, como posteriormente en las confidentes de Armide. El bajo barítono Tomislav Lavoie impuso su autoridad como Hidraot y Ubalde, con una voz redonda, sonora, de tintes oscuros, perfectamente utilizada para caracterizar al personaje. Quizá más impresionante aún el barítono Timothée Varon como la Haine y Artémidore, poseedor de una voz recia, capaz de llegar sin problemas al auditorio y con facilidad para sacar adelante los momentos belicosos, sin por ello menoscabar los más líricos. También muy en su papel el tenor David Tricou como Un amante afortunado, poseedor de la voz un tanto meliflua que requiere el personaje. Conocida era la fobia que sentía Louis XIV por los homosexuales y por los castrati, por lo que el papel de Renaud (Rinaldo) fue pensado para un haute-contre, un contratenor que cantase de pecho. Cyril Auviti, aunque le faltó empuje en los momentos más dramáticos, cumplió a la perfección en la idílica escena del sueño.
Párrafo aparte merece la protagonista de la obra la mezzo Stéphanie d’Oustrac, que reúne todas las condiciones para bordar el personaje de Armide, del que nos ofrece su delicadeza, su malicia y su furor trágico que culmina en el antes mencionado monólogo final "Enfin, il est en ma puissance", en el que brilló con su entrega y su enunciación del texto, haciendo gala de su condición de “tragédienne” tal como pide la escena. Si la entonación musical en alguna ocasión no fue perfecta, su entrega al drama fue irreprochable, delineando a la perfección tanto el amor como la desesperación de una mujer abandonada. No es extraño que el papel sea una de las cumbres de la ópera francesa.
Francisco Villalba
P.S Por favor, más barroco francés...
Armide, de Jean-Baptiste Lully (1632-1687)
Dirección musical: Vincent Dumestre
Le Poéme Harmonique.
Armide; Stéphanie D’Oustrac; Renaud: Cyril Auvity; La Sabiduría/Phénice/Mélisse: Marien Perbost; La Gloria/Sidonie/Lucinde: Victoire Bunel; Hidraot/Ubalde: Tomislav Lavoie; El Odio/Artemidore: Timothée Varon; El Caballero Danés/Un amante afortunado: David Tricou; Aronte: Igor Bouin; Una ninfa: Virginie Thomas; Una pastora: Jeanne Lefort.
Teatro Real, Madrid.
Foto © Javier del Real | Teatro Real