Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Una despedida intensa por cuatro épocas diversas - por José M. Morate Moyano

Valladolid - 17/04/2026

El pianista Kirill Gerstein concluyó su Residencia en la OSCyL, en el noveno concierto del Ciclo Recitales y Música de Cámara que la Orquesta programa en la correspondiente Sala de su sede vallisoletana. Como prueba de su trabajo en su concluida estancia, en unión del compositor Francisco Coll, elaboró un programa de mucho nivel artístico, con la colaboración de un Ensemble de la OSCyL compuesto por Luis Mª Suárez, violín concertino; Juan Manuel Urbán, oboe y solista de corno inglés; Gonzalo Esteban, solista de clarinete; José Miguel Asensi, solista de trompa y María José García, ayuda de solista de fagot.

Abrió concierto el Quinteto para piano y vientos en Mib M., K 452 (1784) de Mozart, obra especialmente inspirada, modelo para el op. 16 de Beethoven de igual tonalidad y orgánico, de la que el autor, ya con 18 años, escribía a su padre: “”es lo mejor que he escrito en mi vida””, al poco de su estreno. Y es que contenía alguna novedad, como la eliminación de la flauta habitual, dejando a oboe y fagot con un carácter pastoral junto a clarinete y trompa, como compañeros de un piano que comparte con ellos su papel protagonista. Tras un breve Largo introductorio solemne, sigue una sorprendente combinación constante de los instrumentos, tras haber presentado el tema el piano, que va acompañando a cada uno que lo va variando. El Larghetto es una exhibición de elegancia melódica, que permitió a cada viento lucirse en hermosos breves solos sobre los arpegios del piano. Y como final, un divertido rondó Allegretto con una original cadencia que incluye también a cada uno de los cinco. La gracia mozartiana contagió a todos para ofrecer una versión sólida en conjunto y destacada en lo individual. Así lo apreció el público que los premió con dos intensas ovaciones.

Pero esto sólo fue preámbulo de la despedida pues a continuación, Kirill Gerstein presentó Dos valses hacia la civilización (2024) de Francisco Coll, obra encargo de la Chamber Musica Napa Valley (California), que el propio Gerstein estrenó allí. Está basada en dos poemas de “Un poeta en Nueva York” de Federico García Lorca: Vals en las ramas y Pequeño vals vienés, que Coll ha puesto en música con su concepto compositivo de fuertes contrastes y respeto a las formas pero con su lenguaje contemporáneo, sin perder el propio ritmo lorquiano de los poemas, que intuyó que el nuevo mundo económico y tecnológico sin ética y sin humanidad, pondría en peligro la civilización humanista que había moldeado y sostenido al mundo; desgraciadamente, los acontecimientos que vivimos vienen a darle la razón. El primer poema es surrealista y soñador; se inicia con ornamentos y campanas antes del 3/4 natural, en una atmósfera caprichosa y mágica que desemboca, tras tanta energía, en el contrastante segundo poema, sin que la obra pierda continuidad manteniendo los principios creadores del autor. Ahora el ambiente es más obsesivo y macabro, con la técnica de “deconstrucción romántica”: formas típicas del XIX se fracturan y/o se alargan con cambios rítmicos y/o armónicos, generando nuevos resultados sonoros.

La interpretación de Gerstein fue magistral, pues sus capacidades técnicas y musicales parecen no agotarse, por muchas que sean las dificultades de entendimiento y realización que la partitura presente. Ni qué decir tiene que la reacción de la Sala fue extrema en calorías aun no siendo obra fácil de comprender y de escuchar, pero, tocada así, todo se acepta.

La segunda parte tuvo un regalo de lujo fuera de programa, Sonata para violín y piano en Sol m. (1917) de Debussy, última completa de su catálogo y última aparición suya en público al estrenarla, pues falleció un año después con sufrimiento físico por su cáncer y anímico por la Guerra del 14. De ahí la libertad en su escritura y la pasión del Allegro vivo que la inicia; lo leve e imaginativo del Intermedio, tan complejo para el violín por sus cambios de carácter y para el dúo por no seguir las normas de un scherzo; y el final Muy animado que recuerda ligeramente el comienzo y entra en una fase de exigente virtuosismo, “es un pensamiento que oscila como repta una serpiente”, opina el autor; y toda la partitura con “el espíritu Debussy” o sea, sensibilidad, finura, onirismo. El dúo se esforzó para que todo se cumpliera y no faltara nada de ello, comandada por Gerstein y compartida por el más que solvente Suárez, en una aclamada tarea muy trabajada.

Pero lo que nos pareció culmen del concierto, reflejando todo el esfuerzo de montaje y la habilidad de los intérpretes ante todas las dificultades abordadas, fue el Trío para violín, trompa y piano, “Homenaje a Brahms” (1982) de Ligeti. A pesar de que él puso ese subtitulo, no admitió que el op. 16 del hamburgués fuese su inspiración, más bien su orden compositivo, su seriedad en el trabajo y su rigurosidad formal y rítmica, a las que aplica su compleja estética personal. Su Andante con tenerezza fue iniciado por el trío con lirismo y melancolía como se debe; el terrible por sus ritmos cruzados y dificultades técnicas Vivacissimo molto ritmico, tuvo al piano sosteniendo el ostinato y toda su parte rítmica, como hizo la trompa, con precisión y mimo para los colegas, violín en particular, que tuvo un emotivo final en agudo pianísimo limpísimo y afinado. El Alla marcia tuvo apropiado tono de burla y distorsión Y el final Lamento.Adagio aún superó el nivel ofrecido por la tristeza y desolación con que se vertió, tanto en los sentidos dúos violín-piano, piano y trompa, emotivo trío, violín-trompa, como en el trío final, que hizo presumir la exhaustiva tarea previa con la pieza, para que la interpretación fuese tan meritoria.

El trabajo de Gerstein como faro del programa fue excelente y sirvió de acicate al Ensemble para que, tan buenos músicos como son, diese lo mejor de sí mismo en todos los casos. Las ovaciones de despedida fueron ruidosas y repetidas. Una sesión de repertorio inusual que justificó la conveniencia del Ciclo.

José Mª Morate Moyano

 

Kirill Gerstein, piano

Ensemble de la OSCyL: L. Mª Suárez, violín; J. M. Urbán, oboe; G. Esteban, clarinete; J. M. Asensi, trompa; Mª J. Suárez, fagot

Obras de: W. A. Mozart, F. Coll, C. Debussy y G. Ligeti

Sala de Cámara del CCMD de Valladolid

78
Anterior Crítica / Del Quijote a Strauss - por Luis Mazorra Incera