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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Soplar por un tubo (El canto de Polifemo)

Madrid - 05/02/2020

La mexicana Anna Margules lleva afincada en Madrid desde hace veinticinco años, después de pasearse por el mundo tocando sus queridas flautas de pico. Aunque pudiera parecer un instrumento simple, son de elaboración compleja. Constructores especializados las fabrican en madera de arce o granadilla, tarea de ingeniería sin duda.

Anna exhibe cuatro flautas de pico de diferentes tamaños y distintas afinaciones; nos explicó que alguna había sido construida especialmente para ella y nos habla sobre el repertorio que había seleccionado, de distintas épocas: medieval, renacentista, barroca e incluso contemporánea.

Es en su origen la flauta de pico una prolongación de la voz –nos explica Anna Margules– que usaban los ministriles para transformar las canciones más conocidas en piezas instrumentales. Y ya en el período barroco, los instrumentos se quieren divorciar del canto y asumir sus propios riesgos, avanzando en las técnicas y consiguiendo repertorio propio. La flauta de pico sobrevive en la actualidad tal como otros instrumentos antiguos como el clave, el arpa, la teorba, etc., por los que se interesan también los compositores actuales. Es el caso de Improvisación sobre el Lamento di Tristano, de Cristóbal Halffter (1999), que Anna interpretó después de habernos hecho oír la pieza original de este autor anónimo del siglo xiv).

Con sabiduría y simpatía nos fue desgranando el repertorio como si de una clase magistral se tratara. Especialmente bella resultó la Fantasía en Echo/Amarilli mia bella, variación que Jakob Van Eyck hizo sobre la famosa canción de Caccini. Cuando abordó el repertorio del siglo xviii, nos habló de la Retórica aplicada al discurso de la música instrumental. Difícil separarse de la voz humana. Eso es lo que pudimos experimentar al escuchar la última pieza Canto a Hanna, de la compositora mexicana Gabriela Ortiz. Una obra compuesta especialmente para Anna Margules que pudo estrenar en 2005. En esta pieza ella sopla y canta a la vez; con este recurso pudimos escuchar dobles notas en un instrumento monódico. Asombrosa y emocionante composición interpretada magistralmente por la flautista que, en solitario, llenó con su arte y sus cuatro flautas de pico el espacio de la capilla alemana.

Sol Bordas

Anna Margules, flautas de pico.Madrid.
Obras del London Manuscript, el Codex Faenza, Cristóbal Halffter, Giovanni Bassano, Jakob van Eyck, Jacques-Martin Hotteterre, Georg Philipp Telemann y Gabriela Ortiz.

Iglesia Evangélica Alemana (Friedenskirche) de Madrid. Ciclo El canto de Polifemo.25 de enero de 2020.
 

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