La Orquesta Sinfónica de Bilbao comienza la nueva temporada 26-27 con grandes proyectos y mucho ímpetu: la idea central sería crear en la ciudad de Bilbao un ecosistema cultural uniendo a la variada oferta musical y la fructífera colaboración con los museos de la villa, contando con la participación de la Facultad de Bellas Artes de la UPV y añadiendo, además, la literatura a las manifestaciones artísticas anteriores.
En esta primera ocasión, 85 estudiantes de dicha facultad han participado en un concurso cuya finalidad era la creación del cartel de la nueva etapa de la orquesta con el nombre de BASOA (Bosque) y el premio lo ha recibido Ana Araujo con una imagen en la que aparece una figura en representación de un intérprete y un hilera de árboles que semejan las cuerdas de un arpa. Una exposición con el resto de los/las participantes se podía disfrutar en el foyer del Palacio Euskalduna.
La literatura ha consistido, en esta ocasión, en un poema de Leire Bilbao (bertsolari, poeta y escritora):
Esan bezan basoak / Busco el bosque
“Hitzen aurreko hitzen
Bila nabil basoan”
“Busco el bosque
Y las palabras
De antes de las palabras”
Poesía que recitó la propia autora antes de que la orquesta comenzara con “Sieggfried, murmullos del bosque” de Richard Wagner , donde Sigfrido piensa, mientras pasea, en su madre, con participación de las cuerdas, imitando a la naturaleza viva, a las que se unen las flautas, clarinetes y oboes como pájaros cantando, de forma que la formación musical acompaña al héroe.
Las cuatro canciones del “Vier Letzte Lieder” de Richard Strauss completaron la primer parte del concierto. Constituyen el último capítulo de los ciclos de lieder del compositor: Primavera, Septiembre, La hora del sueño y El ocaso. La Orquesta Sinfónica de Bilbao empezó con gran vehemencia y, como consecuencia, en algunos momentos, la voz de la soprano Vanessa Goikoetxea no llegó al público con la brillantez que debería. Las flautas sugieren el vuelo del alma. “Septiembre” resulta más oscura (los colores del otoño) con un magnífico solo de violín a cargo del concertino invitado. “La hora del sueño” es más lenta y melancólica, con diálogo entre la soprano y el violín y la última, “El ocaso”, es la más solemne, con menos virtuosismo vocal pero en la que destaca el trío de viento y un final tranquilo de la orquesta: ¿será la muerte?
En la segunda parte escuchamos la “Séptima Sinfonía en do sostenido menor” de Sergei Prokofiev. Última sinfonía del compositor ruso: clásica, tranquila, con algunos contrastes, por lo que, de nuevo, fue criticado por sus conciudadanos por no regirse por el espíritu revolucionario que se esperaba de él. En el primer movimiento, de forma sonata, escuchamos la melancolía de los violines y la sensibilidad de los vientos. El segundo es un vals, más animado. El tercero aún más expresivo. Y el último movimiento, con el protagonismo de las maderas y, en este caso, un final que el director, Eduardo Strausser, brasileño, sobrio y muy compenetrado con la orquesta, eligió no muy enérgico, volviendo al tema de los instrumentos de viento y percusión.
Un comienzo espléndido de nuestra Orquesta Sinfónica que disfrutaremos durante toda la temporada con estrenos exclusivos y recuperación de obras casi olvidadas, que son tanto de gradecer.
Genma Sánchez Mugarra
Palacio Euskalduna de Bilbao
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Música de R.Wgner, R.Strauss y S.Prokofiev
Vanessa Goikoetxea, soprano
E. Strausser, director