Los Conciertos de Brandeburgo de Juan Sebastián Bach suponen un hito dentro del concierto como forma musical barroca conocido por concerto grosso, que nace en los compositores italianos a mediados del siglo XVII cuando éstos oponen los violines, soli, que empezaban a adquirir mayor protagonismo, al resto de instrumentos. Escritos también para vientos madera y metal, la importancia “solística” que tiene cada uno de los seis que integran esta colección recuerda los procedimientos formales que empleó Vivaldi, que procuró destacar siempre en este sentido. Su creación supone un compendio de las técnicas de la época tardía del concierto barroco, pero que Bach supera de forma paradigmática trascendiendo los modelos precedentes a base de concebir un intenso desarrollo de temas y motivos desarrollados con ricos procedimientos contrapuntísticos, anticipando la evolución que habría de presentar la música concertante en el periodo clásico.
La corriente historicista de interpretación surgida en las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX adoptada por personalidades como los británicos David Munrow, que desde su flauta de pico atisbaba nuevos horizontes de revisión interpretativa, y Christopher Hogwood o los continentales europeos, el neerlandés Gustav Leonhardt y el berlinés Nikolaus Harnoncourt, significó todo un redescubrimiento de los orígenes de la música barroca tanto en su planteamiento como en su ejercicio, calidad estética que asumió también otra figura indiscutible como fue el teclista y director inglés Trevor Pinnock expresada a través del conjunto orquestal barroco The English Concert que fundó en 1973, que se convirtió rápidamente en un grupo de referencia en el panorama internacional. La presencia de este ensemble en el escenario del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) ha enriquecido el prestigio creciente de la programación de este relevante centro musical de la Comunidad Valenciana con la presentación integral de los seis Conciertos de Brandeburgo, con los que lograron una de las grabaciones más importantes de su historia en la década de los ochenta del pasado siglo para la selecta división Archiv Produktion del famoso sello Deutsche Grammophon. La impronta estética que supuso esta grabación en su momento la sigue manteniendo esta formación con la utilización de instrumentos de época, entre los que destacan los de viento metal carentes de válvulas, el cordaje de tripa de los de cuerda, con arcos de época más cóncavos que los implantados en los siglos XIX y XX, todo ello hace que el sonido sea más apagado, pese a tener unos armónicos de gran belleza, efecto motivado por el temperamento a 415 hercios de su afinación, que produce que la sonoridad de conjunto sea más cálida al tener casi un semitono más bajo del diapasón estándar a 440 ciclos.
Partiendo de estos antecedentes técnicos, necesarios para comprender los efectos de su actuación, hay que destacar el impacto que supuso para los aficionados la interpretación del Cuarto concierto en Fa mayor, BWV 1046, con el que se iniciaba esta integral, dada la amplitud acústica de la sala sinfónica del auditorio que, por su mayor reverberación, significaba un hándicap para percibir en toda su riqueza la precisa articulación que exige el autor. Con todo, las dos trompas naturales, en las que destacó por su particular expresividad la danesa Úrsula Paludan Monberg, dieron un toque de brillantez a su ejecución. En el Sexto en Si bemol mayor, BWV 1051, que tocaron a continuación, fue muy destacado el diálogo armónico interno entre las dos violas da braccio y las dos violas da gamba, apoyadas por la catalizadora intervención del violonchelista Joe Crouch realmente brillante y fundamental durante toda la velada. Como culminación de la primera parte del programa, interpretaron el Segundo en Fa mayor, BWV 1047 en el que sobresalió la capacidad de articulación de la trompeta solista junto a la flauta, generando entre sí un coloquio que supuso disfrutar de la extraordinaria capacidad de Bach para lograr que la música parezca sustentarse en la cadenciosa sonoridad de una natural y espontánea conversación.
El Quinto concierto en Re mayor, BWV 1050, con el que se abrió la segunda parte de la actuación, significó una revelación de la capacidad clavecinística del director australiano Kristian Bezuidenhout, al alcanzar una magistral interpretación de la monumental cadenza que encierra el primer movimiento de esta obra, que desarrolló en un modelo de instrumento moderno que ha seguido las pautas estructurales en sus características técnicas de los famosos constructores flamencos Ruckers, cuya actividad ejercieron en Amberes entre los siglos XVII y XVIII. Como contraste, el Affettuoso movimiento central, en el que la flauta y el violín determinaron un diálogo repartido armónicamente por el clave, llevó al auditorio a un remanso sensorial en el que una vez más se pudo disfrutar de la preciosa esencialidad lírica del sumo arte de Bach. En el Tercero en Sol mayor, BWV 1048 la cuerda brilló a través de los nueve instrumentos que intervinieron impulsados polifónicamente por el director desde el teclado, función que fue secundada rítmicamente por la excelente violinista alemana Nadja Zwiener, líder de este grupo que, como vehículo singular de esta formación barroca, mantuvo en todo momento una especial comunicación con el oyente, erigiéndose en uno de sus vértices estructurales, que permite que el espectador perciba los efectos de la lectura a primera vista emitida como una seña de identidad de la capacidad virtuosística espontánea y natural de esta orquesta, recreando la partitura con asombrosa definición a partir de su texto musical. Escogieron el Cuarto concierto en Sol mayor, BWV 1049 para culminar una brillante actuación, destacando en el jovial ritmo de zarabanda que ocupa el Andante central, en el que las dos flautas de pico sobresalían por su acompasado canto de marcado sentido vocal, generando una curiosa espacialidad armónica antes del famoso Presto con el que se cierra la obra, en el que desarrollaron un distinguido sentido del contrapunto sólo interrumpido por la violinista principal antes mencionada que le proporcionaba una contrastada luminosidad, que dejaba la complaciente sensación de una actuación perfectamente bien trabajada en montaje, exposición y comunicación logrando así la máxima atención retórica en la ejecución de cada una de las partes y el todo de este sensacional programa en el que se pudo disfrutar de la paradigmática estética del concerto grosso alcanzada por Juan Sebastián Bach culminando el periodo barroco.
José Antonio Cantón
THE ENGLISH CONCERT
Director y clavecinista: KRISTIAN BEZUIDENHOUT
Programa: Integral de los Conciertos de Brandeburgo de Juan Sebastián Bach
Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). Sala sinfónica. 20-II-2026