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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Singladura sin reposo

Santiago de Compostela - 05/11/2018

Versión de concierto del Holandés Errante, con una orquesta convenientemente reforzada en metales y una dirección puntillista y precisa de Paul Daniel. El Coro del la OSG, de Joan Company, tuvo un reconocimiento rendido, en especial a partir de la entrada de voces masculinas en “Steuermann, lass die Wacht!”, que enlazaría con el de sus compañeras hasta el impetuoso final, cumpliendo en cada intervención que le sitúa como el mayor de garantías de nuestra tierra. Richard Wiegold (Daland) mostraba un físico acorde con el personaje y un creíble modelo de tiefer bass, por su consistencia y amplitud de medios canoros; su contrincante, Alexander Krasnov (Holandés), gracias a un controlado juego de matices, ayudó a estabilidad dramática al primer acto con el dúo “Wie? Hör’ich recht?”, mientras Moisés Marín (El timonel), aparecía a modo de cortafuegos entre las suspicacias de un forzado encuentro, un tenor de agudo excelentemente proyectado y con un registro de amplitud de prestancia segura. Maribel Ortega (Senta), respondería a su rol que anunciaba una lírico spinto de mordente acuciante, en su caso, acentuado por un envidiable timbre penetrante y presencia escénica. Fue su balada la que engrandeció una interpretación rayana en lo incuestionable, a la que prepararía espacio María Luisa Corbacho (Mary), poseedora de una voz carnosa y esmaltada.

El malhadado Erik, infortunado por dictados del destino, fue para Eduard Martynyuk, también tenor, de medios y recursos para situarnos en la realidad del personaje. El dúo con Senta fue un momento tan determinante como el que mantuvieron ella y el Holandés en “Wie aus der ferne”.

Tres actos, sin solución de continuidad, en la que tampoco aparecieron posibles aplausos de espontánea gratitud. Decía el director Felix Mottl que, allí por donde se abra la partitura, salta el viento a la cara. Es evidente, como lo es la omnipresente  presencia del mar. El motivo musical más destacado y notorio es el del Holandés con su barco, que se escucha en las trompas ya en el segundo compás de la obertura entre el trémolo (el viento huracanado) de violines y violas. Su contra tema es el de la redención, que también se oye en la obertura, el cual forma el estribillo compasivo en la balada de Senta. También tienen un motivo característico los marineros noruegos, que adquieren toda su dimensión durante la bamboleante danza del principio del tercer acto.       

Ramón García Balado

Alexander Krasvnov, Richard Wiegold, Maribel Ortega, Eduard Martynyuk, M. Luisa Corbacho, Moisés Martín. Coro de la “OSG” (J.Company) / Real Filharmonía de Galicia / Paul Daniel.
Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela.

Foto: La Real Filharmonía ofreció en versión concierto la ópera El holandés errante.

 

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