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Crítica / Revelador Bach en el laúd de Nigel North - por José Antonio Cantón

Alicante - 17/02/2026

Siendo como es muy propicia la riqueza del arte contrapuntístico de Juan Sebastián Bach para ser trasladada a un instrumento de cuerda pulsada como el laúd, adquiere en éste una dimensión nueva que, sin perder la esencia de la sublime inspiración del compositor, aparece con un halo de íntima autenticidad de esencial aporte sensitivo, permitiendo a quien escucha descubrir los secretos más profundos del gran compositor, cuya obra es un inabarcable colofón del amplio periodo barroco musical. Esta sucinta reflexión se ha materializado con la actuación del maestro del laúd Nigel North, uno de los grandes especialistas en este instrumento que, junto a otras dos figuras como son los estadounidenses Hopkinson Smith y Paul O´Dette, vinculados también al Máster en Interpretación de Guitarra Clásica de Alicante, conforman el estrellato de laudistas en el panorama internacional. El director de este importante evento académico-musical, el catedrático Ignacio Rodes, en el momento de presentación, quiso dedicar el concierto a la memoria del guitarrista argentino Roberto Aussel, profesor titular en la Musikhochschule de Colonia durante las dos primeras décadas del presente siglo, fallecido el pasado día 26 de enero, que visitó tan prestigiosa institución alicantina en la primavera del año del 2021 actuando también en un muy recordado recital en el que se pudo disfrutar de la más esencial música de Astor Piazzolla.

Con un programa monográfico dedicado a Bach, el londinense Nigel North se presentaba en la sala de cámara Ruperto Chapí del ADDA ante un público que completaba prácticamente su aforo. Lo hacía el laudista británico con una transcripción de la Primera Suite para violonchelo en Sol, BWV 1007 realizada con una gran limpieza de expresión cromática sosteniendo el canto de la magistral allemande, situada en el segundo lugar de esta singular obra, para contrastar con singular distinción de carácter los dos minuetos que preceden a su giga final con la que sacó la mejor sonoridad del instrumento; un laúd de trece órdenes construido por el prestigioso lutier sueco Lars Jönsson el año 2012, cuyo sonido se reflejaba en la excelente acústica de la sala de manera clara y sutil ofreciendo con muy cuidada afinación una excelente proyección, claridad y ponderación tímbrica en todos sus registros.

En la segunda pieza del programa, la Sonata en La menor, BWV 1003, North quiso dejar de manifiesto su dominio del arte de la fuga en el segundo movimiento, cuidando la compleja habilidad armónica que propone el autor en esta página, lo que hizo que el intérprete ofreciera sus capacidades al máximo nivel técnico y artístico al simultanear sujeto y contrasujeto temáticos con diáfana diferenciación en su determinante sucesiva inversión, que llevaban a poder considerarse su ejecución como un todo análisis sonoro, cualidad que sólo dominan los grandes instrumentistas que se imponen una recreación fidedigna. El Allegro final de esta sonata fue un ejemplo de máxima matización por la diversidad de efectos de pulsación que requiere, enriqueciéndose el gozoso desarrollo que desprenden sus pentagramas finales, que provocaron uno de los aplausos más cerrados de la velada.

Después de estas dos grandes composiciones, este gran maestro del laúd quiso dar continuidad a su recital con una obra clave del repertorio bachiano, Preludio, Fuga y Allegro en Mi bemol mayor, BWV 998, con la que se pudo disfrutar de su referencial especialización en el inmenso pensamiento musical de Bach, desafiando desde la tonalidad los límites técnicos del instrumento con el máximo rigor intelectivo y el más puro y necesario estado emocional, como quedó de manifiesto en el aire italiano de courante que cierra esta curiosa y a la vez compleja pieza polifónica que, según su título está pensada también para ser interpretada al clavicémbalo.

La última parte de la actuación contuvo dos piezas del Cuaderno de Anna Magdalena Bach para finalizar con el aria que abre Las variaciones Goldberg, BWV 988. Inició este último bloque de obras con el famoso Preludio en Do, BWV 846 del primer libro del Clave bien temperado destacando en su ejercicio cómo supo generar cierta incertidumbre en el oyente al seguir la parte central de su discurso, momento nuclear de esta pieza desde el punto de vista de su curioso planteamiento armónico, que Nigel North supo desentrañar con singular maestría. Las dos obras que le siguieron, contenidas en el mencionado cuaderno, significaban un punto de curiosidad para el melómano al haber sido atribuidas a Bach durante mucho tiempo: Un Minueto en Sol, BWV Anh 114 de Christian Petzold, y la famosa aria Bist du bei mir (Si estás conmigo), BWV Anh 114 perteneciente a la ópera Diomedes escrita por Gottfried Heinrich Stölzel, ambos músicos contemporáneos de Bach. Expuso estas piezas con un enorme sentimiento de matizada delicadeza. Terminó la actuación con el aria apuntada al principio de este párrafo, haciendo énfasis en el aire de zarabanda que la caracteriza, manteniéndose muy fiel en ofrecer todas las articulaciones, adornos y florituras que pensó el autor para el clave. Se corroboraba así la enorme capacidad de transcripción de este laudista que le lleva a ser una máxima autoridad en este cometido con su instrumento, que pulsó definitivamente en este recital tocando como bis una versión del aria situada en segundo lugar de la Tercera suite para orquesta en Re, BWV 1068 desatando la máxima adhesión de los aficionados premiándole con un intenso aplauso de reconocimiento a su arte. Concluía así una actuación que pasará a la historia del Máster como uno de los mejores recitales del XIV Ciclo de Guitarra del ADDA por la reveladora forma con la que Nigel North trasladó a su laúd los secretos de Juan Sebastián Bach.

José Antonio Cantón

 

XIV CICLO DE GUITARRA DEL ADDA

Recital de laúd de Nigel North

Programa monográfico con obras de Juan Sebastián Bach

Sala Cámara ‘Ruperto Chapí’ del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), 1-II-2026

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