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Crítica / Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino y Zubin Mehta inauguran el Festival de Granada - por Gonzalo Roldán Herencia

Granada - 15/06/2026

La 75ª edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada se inauguró con uno de los programas sinfónicos más exigentes y reveladores del repertorio clásico: la interpretación íntegra de las tres últimas sinfonías de Wolfgang Amadeus Mozart a cargo de la Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino bajo la dirección de Zubin Mehta. Más allá de la indudable dimensión institucional del acontecimiento —subrayada por la presencia de la Reina Sofía y por la concesión al director de la Medalla de Honor del Festival—, la velada permitió asistir a una reflexión musical de gran profundidad sobre el último pensamiento sinfónico mozartiano, articulada desde la experiencia y la madurez de uno de los grandes maestros de nuestro tiempo.

Compuestas durante el verano de 1788, las tres últimas sinfonías mozartianas constituyen uno de los episodios creativos más extraordinarios de la historia de la música. Concebidas en un breve intervalo temporal, las tres obras presentan una sorprendente unidad de concepción formal al tiempo que desarrollan universos expresivos profundamente diferenciados. La nobleza expansiva de la Sinfonía nº 39, el dramatismo introspectivo de la Sinfonía nº 40 y la luminosa síntesis de la Sinfonía nº 41 "Júpiter" conforman una trilogía que anticipa buena parte de los desarrollos del sinfonismo decimonónico y resume de manera magistral las posibilidades expresivas del lenguaje clásico.

La aproximación de Zubin Mehta a este repertorio se caracterizó por una concepción amplia y reposada de los tempi, alejada tanto de los planteamientos historicistas más incisivos como de cualquier tentación efectista. A sus noventa años, el director indio continúa ofreciendo lecturas sustentadas en una comprensión profunda de la arquitectura de las obras y en una excepcional capacidad para articular grandes estructuras formales. Su Mozart no buscaba el contraste inmediato ni la brillantez superficial; se construyó desde la respiración natural de la frase, la claridad de las relaciones temáticas y una atención constante al equilibrio interno del discurso.

La Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino respondió con admirable precisión a esta propuesta interpretativa. La disposición antifonal de primeros y segundos violines favoreció una notable transparencia en los diálogos internos de la cuerda y permitió apreciar con especial nitidez la riqueza contrapuntística de las partituras. El sonido general de la formación se distinguió por su homogeneidad, brillantez y cohesión, sustentado sobre una cuerda de gran empaste y una sección de viento particularmente inspirada. Especial mención merece la calidad tímbrica de las maderas, cuya intervención en los tríos de los movimientos de minueto aportó algunos de los momentos más refinados de la noche.

La Sinfonía nº 39 en mi bemol mayor KV 543 encontró en Mehta un intérprete atento a la dimensión noble y expansiva de la partitura. La introducción lenta fue planteada con solemnidad contenida, sin excesos retóricos, permitiendo que el Allegro posterior emergiera con naturalidad y equilibrio. El director desarrolló con inteligencia las relaciones entre las distintas secciones de la obra, obteniendo de la orquesta una sonoridad luminosa y flexible que realzó la riqueza melódica de la escritura mozartiana.

Más interesante aún resultó la lectura de la Sinfonía nº 40 en sol menor KV 550, probablemente el momento más logrado de la primera parte. Lejos de enfatizar su carácter trágico mediante contrastes exagerados, Mehta optó por una aproximación de gran coherencia interna, subrayando la continuidad del discurso y la extraordinaria capacidad de Mozart para generar tensión a partir de materiales mínimos. El célebre tema inicial fue expuesto con una naturalidad casi camerística, mientras que los desarrollos adquirieron una notable fuerza expresiva gracias a la claridad de texturas y al cuidado balance entre las distintas familias instrumentales.

La segunda parte estuvo precedida por la entrega a Zubin Mehta de la Medalla de Honor del Festival de Granada, en un acto presidido por la Reina Sofía -Presidenta de honor del Festival de Granada-, que estuvo acompañada de Paolo Pinamonti y de diversas autoridades culturales. Mehta, visiblemente emocionado, recibió una prolongada ovación que reconocía una trayectoria artística excepcional y una estrecha vinculación con la historia reciente del Festival.

Tras el sentido homenaje, el director acometió la interpretación de la Sinfonía nº 41 en do mayor KV 551"Júpiter" con cierto júbilo y una clarividencia estética digna de mención. El Allegro vivace inicial fue desarrollado con amplitud y claridad estructural, mientras que el Andante cantabile destacó por la elegancia del fraseo y la calidad de las dinámicas. No obstante, el principal logro de la interpretación se produjo en el Finale, en el que Mehta articuló con extraordinaria claridad la compleja trama contrapuntística de este movimiento, permitiendo que cada una de las líneas conservara su identidad dentro de un conjunto perfectamente equilibrado. La transparencia obtenida por la orquesta en este pasaje resultó especialmente admirable y puso de manifiesto tanto la calidad técnica de la formación como la lucidez conceptual de la dirección.

La interpretación fue acogida con entusiasmo por un público plenamente consciente de la relevancia artística del acontecimiento. Más allá del homenaje tributado a una figura histórica de la dirección orquestal, el concierto permitió comprobar cómo un músico de noventa años continúa ofreciendo lecturas de notable coherencia estética y profundidad musical. La Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino encontró en Mehta -que fue su director durante más de tres décadas y de la que sigue siendo director honorífico- un guía excepcional para recorrer una de las cimas del repertorio sinfónico, inaugurando con brillantez una edición especialmente significativa del Festival de Granada.

Gonzalo Roldán Herencia

 

75º FESTIVAL DE GRANADA

Programa: Wolfgang Amadeus Mozart, Sinfonías nº 39 en mi bemol mayor KV 543, Sinfonía nº 40 en sol menor KV 550 y Sinfonía nº 41 en do mayor KV 551 "Júpiter".

Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino

Director: Zubin Mehta

Lugar y fecha: Palacio de Carlos V (Granada), 12 de junio de 2026.

 

Foto © Fermín Rodríguez

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