El cuarto recital del XIV Ciclo de Guitarra Clásica de Alicante que tiene lugar en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) ha significado poder admirar a una de las guitarristas de mayor nivel artístico existente actualmente en el panorama internacional como es la china Meng Su, interpretando un programa muy interesante en el que ha transitado por la música barroca de Domenico Scarlatti, el romanticismo de Napoleón Coste y Francisco Tárrega y la creatividad contemporánea de Tan Dun, Viet Cuong y Sergio Assad, que le ha permitido ofrecer al auditorio su amplia capacidad musical de recreación utilizando un extraordinario instrumento de doble capa construido por el lutier alemán Jakob Lebisch el pasado año 2025, característica que está generando mucha expectación entre los guitarristas por la posibilidad de dotar a este instrumento de un amplio volumen de sonido.
Empezó su actuación con adaptaciones de tres sonatas para clavicémbalo del compositor napolitano en las que se pudo apreciar la destreza dinámica de esta intérprete dominando los reguladores que se pueden destacar en la Sonata en Si menor, K.27 junto a una expresiva articulación imitando al teclado, que enriquecía la traducción de su contenido al instrumento de las seis cuerdas. Este alto nivel de exposición crecía con los cambios de carácter que destacó en la Sonata K.213 en Re menor, realzando sus anhelantes modulaciones antes de terminar con su propia transcripción de la Sonata, K.1 en Re menor que le sirvió para desarrollar la desafiante precisión interválica sin menoscabo del ornamentado contrapunto que requiere su exigente articulación. Como su maestro, el insigne guitarrista cubano Manuel Barrueco, quedó demostrado su profundo conocimiento de las posibilidades polifónicas de la guitarra.
Tal cualidad quedaba aún más resaltada con el Gran solo, Op. 24 de Napoleón Coste, que tocó a continuación, dado su carácter de pieza de concierto de alto virtuosismo que en las manos de Meng Su daba la sensación de fácil ejecutoria pese al extenso registro del diapasón que propone el autor y la complejidad armónica sustentada en la resonancia de los bajos. La redonda y potente sonoridad de su guitarra favoreció el aire sinfónico de las cinco partes que integran esta obra cumbre de la música para guitarra del periodo romántico, verdadero tour de force para este instrumento. Como contraste a tanta elocuencia interpretativa y exponiendo el alto valor de esta obra, siguió con dos de las composiciones por las que Francisco Tárrega es admirado como singular figura de la música de guitarra; Capricho árabe y Recuerdos de la Alhambra con las que demostró su profunda comprensión del gran repertorio español, asumiendo aspectos técnicos como la clara e instantánea distinción de todos los sonidos comprendidos en un intervalo, que dice mucho de su precisa y admirable técnica de portamento. En cuanto a la expresión, en ambas piezas dibujó un alto grado evocativo que llevó al público a un intenso aplauso.
La creación contemporánea ocupó la segunda parte del recital, que abrió con la obra Seven Desires que compuso el músico chino Tan Dun el año 2002, interpretación que convirtió en un autentico desafío en cuanto a su manifestación sonora y rítmica imitando el sonido de la pipa, instrumento tradicional chino de cuerda pulsada, con el que se pudo apreciar su particular forma de tañer empujando y estirando el cordaje, para logar así una curiosa desafinación que llegaba en algunos pasajes a manifestarse naturalmente sucia en su contrastante función imitativa. La visualidad escénica que le dio a su interpretación se convirtió en uno de los aspectos más singulares de su actuación en los que los silencios adquirieron un protagonismo esencial en el discurso que, en muchos momentos del continuado simbolismo plasmado en su desarrollo, generaba una mental disposición contemplativa en el oyente. Desde el punto de vista de la comunicación, fue la ejecución más singular del recital por lo que significó llevar a la guitarra a una orgánica respiración de corte ritual, lejos de los patrones musicales de occidente.
Le siguió la obra Where the Echo Sings (Donde canta el eco) escrita por el músico californiano de origen vietnamita Viet Cuong, pieza encargada por la Fundación Barlow a través de la Brigham Young University del estado norteamericano de Utah. Su interpretación supuso todo un muy variado ejemplo de los múltiples efectos tímbricos de la guitarra expuestos desde una rítmica quebrada y una especie de portamento típico de los instrumentos de cuerda de la música rock denominado pitch bending, que llevaba al auditorio a experimentar una nueva expresividad de la guitarra clásica española. La casi exclusiva funcionalidad pedagógica de esta obra, dada la limitada musicalidad de su inspiración, estuvo implementada por la revalorización estética que le confirió la guitarrista a partir de su asombroso poderío técnico.
Considerada como pieza de repertorio avanzado para guitarristas clásicos, la suite Aquarelle en tres movimientos del brasileño Sergio Assad fue la escogida por Meng Su para cerrar el programa de este tan extraordinario recital. En el primero, Divertimento, desde una fluidez rítmica y concisa articulación fue muy precisa en los cambios de posición de su mano izquierda que le permitía entrar con brillantez en cada pasaje con un acentuado y a la vez curioso sentido lúdico. En el segundo, Valseana, el centro de gravedad de esta obra, moduló suavemente las voces manteniendo siempre la presencia del acompañamiento que le daba un aire latino a su discurso en los registros medios y agudos a pesar de la dificultad posicional de la mano izquierda en sus acordes extendidos, que ejecutaba con asombrosa pulcritud armónica. En el Preludio y toccatina derrochó todo su virtuosismo desarrollando el admirable cromatismo que tiene esta pieza, considerada como una de las obras más señeras del catálogo del compositor paulista, rubricando el colorista carácter pictórico en el que se basa su inspiración.
Ante los aplausos de un público entregado a su depurado arte, respondió con dos bises de marcada emocionalidad; el Gran vals en La mayor de Francisco Tárrega, que tocó con suma elegancia, y una transcripción del guitarrista francés Roland Dyens de la canción Over the rainbow que Harold Arlen compuso para el famoso film de Víctor Fleming El mago de Oz que, por su delicada interpretación, significó una preciosa la culminación de un recital muy bien pensado en su programa y mejor realizado en su ejecución.
José Antonio Cantón
XIV CICLO DE GUITARRA DEL ADDA
Recital de guitarra de MENG SU
Obras de Sergio Assad, Napoleón Coste, Viet Cuong, Tan Dun, Domenico Scarlatti y Francisco Tárrega
Sala Cámara ‘Ruperto Chapí’ del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), 28-II-2026