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Crítica / Magistral actuación de Akiko Suwanai - por José Antonio Cantón

Alicante - 03/05/2026

Siguiendo con las buenas sensaciones y experiencias que este año ha ofrecido la temporada sinfónica del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), la actuación de la BBC National Orchestra of Wales hay que situarla entre las más brillantes con la presencia en el pódium del santanderino Jaime Martin, eminente flautista, que ejerce como principal director invitado de esta orquesta británica, y la intervención de la extraordinaria violinista nipona Akiko Suwanai, una de las más prestigiosas ganadoras del Concurso Tchaikovsky de Moscú que consiguió en 1990 y que, desde entonces ha actuado con las orquestas y batutas más importantes del mundo incorporándose al selecto grupo de intérpretes del sello discográfico DECCA.

Con estos datos, sólo cabía esperar una gran velada musical sinfónica, como así fue, que se presentó implementada con la grata sorpresa de la obra que abría el programa; la Suite para orquesta de cuerda “Sea Sketches” que la compositora galesa Grace Williams escribió dedicada a su padres el año 1944 como homenaje a las sonoridades del mar que bordea su país. Las excelencias de esta obra hacen bastante incomprensible que no sea más conocida siquiera por el gran público aficionado a la buena música. Así hay que agradecer al maestro Jaime Martín que la haya incluido en el programa del primer concierto de la gira por España que con esta orquesta iniciaba en Alicante. En el primer movimiento, High Wind, toda la cuerda se manifestó en una explosión de texturas contrapuntísticas con energía y agitación que dejaban una primera sensación de gran coordinación técnica. En Sailing Song tal tensión se convirtió en una melodía cantabile que transmitía serenidad evocando el balanceo de un navío para continuar con Channel Sirens en la que destacó la intervención del primer viola por su articulado y precioso canto contrastando con la orquesta. En el cuarto, Breakers, se pudo percibir el alto virtuosismo de toda la cuerda logrando una rara perfección rítmica en su aire presto manifestada tanto en articulación como en precisa afinación. Finalmente, en el Andante tranquillo determinado en el movimiento que cierra la obra, Calm Sea in Summer, los músicos galeses dejaron su mejor faceta lírica siguiendo la fluctuante cinética gestual del maestro Martín desde una determinante contención en sus indicaciones.

Después de la grata impresión que causó esta sentida versión de la obra de Grace Williams, tocó el turno de la violinista japonesa Akiko Suwanai interviniendo como solista del Tercer concierto en Si menor, Op. 61 de Camille Saint-Saëns. Sobre una especie de trémolo orquestal con el que se abre su allegro inicial, surgió la exposición del primer tema desde la pureza y asombrosa sonoridad del violín construido por el cremonés Giuseppe Guarnieri del Gesu en 1732 que perdura con el sobrenombre de ‘Charles Reade’, instrumento con el que esta excepcional intérprete se ha llegado identificar plenamente hasta el punto de afirmar: “Me produce un gran placer e inspiración. Me siento muy afortunada de haber conocido este instrumento”. A medida que avanzaba su exposición fue cargando de dramatismo la respuesta musical, contrastando pasajes de apasionada efusividad con otros más suaves hasta llegar a su no tan intenso segundo tema después de un pasaje preparatorio de la orquesta en el que se pudo disfrutar de su plenitud dinámica gráficamente bien indicada por el director y esencialmente impulsada por la enorme musicalidad de la solista. El aire de barcarola del Adantino quasi allegretto que ocupa el segundo tiempo significó un remanso para el oyente desde su particular estilo italiano, que quedó remarcado por Akiko Suwanai en su prodigiosa conclusión en la ascendente línea melódica que llevó hasta límites de mágica evanescencia, produciéndose así uno de los instantes más emocionantes de la actuación de esta supervirtuosa del violín. Esta sensación se prolongó en el precioso recitativo con el que abría el tercer tiempo antes de afrontar el Allegro non troppo que le sucede, a partir del cual la orquesta fue asumiendo con mayor plenitud su protagonismo concertante dejando que la violinista ofreciera todas las posibilidades imaginables de lucimiento, desarrollando la líneas melódicas hasta llegar a la coda después de la mayestática intervención coral de los metales contrastados por la cuerda en el inicio de la conclusión de este concierto en la que la solista retomó toco su protagonismo desde su impactante capacidad técnica y estremecedor sentido musical. Su triunfo ante el público fue absoluto, recibiendo una rotunda ovación que fue correspondida con una magistral interpretación del sustancioso Largo de la Tercera sonata para violín solo en Do, BWV 1005 de Juan Sebastián Bach, con el que volvía mostrar ese excelso lirismo que me hizo recordar el arte del legendario Nathan Milstein.

El concierto entro en su momento más esperado con una de las obras más sustanciales del opus de Edward Elgar; sus Variaciones “Enigma” sobre un tema original, Op. 36. Jaime Martín ha construido una versión en la que ha sabido aprovechar el poso emocional que esta composición tiene en el colectivo de los músicos de esta excelente orquesta británica con sede en Cardiff de las cinco que dependen de la BBC. Su adaptación al pensamiento musical que refleja el autor en ella está y la tiene perfectamente calibrada desde el inquietante, austero y hasta vacilante tema original que sustancia esta curiosa y a la vez emocionante creación musical del mejor estilo victoriano, en la que una cierta particular elasticidad expresiva imprime carácter a su compases. Desde un perfecto seguimiento del mensaje de cada una de las variaciones que hacen referencia en cierto grado descriptivo a la personalidad y relaciones con algunos de los amigos y conocidos del compositor, el director sacó ese particular perfil musical de cada una destacando las líneas temáticas que las caracterizan; así hay variaciones llenas de humor y ligereza, y otras profundamente emotivas. La más famosa es la novena, Nimrod, un homenaje a su amigo el editor August Jaeger, que se ha convertido en una de las páginas más conmovedoras del compositor británico. Con un enorme sentido evocador el maestro Martín reflejó la nobleza, generosidad y capacidad reflexiva del temperamento de este particular colaborador del autor, erigiéndose en un momento crucial de la actuación de esta formación. Destacando su determinante sentido cíclico, se llegó a la última variación, E.D.U, en la que manifestó toda la energía, bulliciosa extraversión así como excelente conjunción de todas sus secciones instrumentales de la que es capaz, dejando la impresión de ser uno de los conciertos más logrados de la presente temporada sinfónica del ADDA.

Siguiendo esa misma línea de sensación sonora y plasticidad conductiva, el director cántabro terminó el concierto ofreciendo como regalo para el público una espectacular versión de la obertura de la ópera Ruslán y Liudmila de Mijaíl Glinka, una de las más famosas del repertorio ruso, con la que la orquesta volvía a mostrar sus excelencias.

José Antonio Cantón

 

BBC National Orchestra of Wales

Solista: Akiko Suwanai (Violín)

Director: Jaime Martín

Obras de Grace Williams, Camille Saint-Saëns y Edward Elgar

Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). 25-IV-2026

 

Foto: La BBC National Orchestra of Wales en su concierto de Madrid con Akiko Suwanai y Jaime Martín / © Rafa Martín - Ibermúsica

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