Los Dos himnos humanos de Judith Weir, el delicado Love Bade Me Welcome (El amor me dio la bienvenida) y el más “propulsado” Like to the Falling of a Star (Como la caída de una estrella) arrancaron con cierto ánimo acogedor, el concierto del grupo La Arcadia Vocal dirigido por Carlos José Martínez, cuyos miembros se citan en el faldón. Un concierto del ciclo Satélites de cámara y polifonía que auspicia la OCNE, que contara en la mayor parte de las obras de su reconfortante propuesta musical, con Moisés Ruiz de Gauna al piano.
Good Wish (Buen deseo) de Sally Beamish planteó suspensiones armónicas de difícil ejecución con esta claridad y limpieza, y una escritura de reminiscencias acústicas, en dimensiones muy breves.
La dulzura armónica e inspirada línea de fundamentales de Ecce novum gaudium (He aquí una nueva alegría) de Ola Gjeilo engalanó el espacio sonoro de esta sala de cámara del Auditorio Nacional de Música con encanto mariano y contenido lirismo… hasta alcanzar su reposado amén.
Only Gratitude Remains (Sólo la gratitud permanece) de Jocelyn Hagen nos movió hacía otras dificultades derivadas de sus tesituras.
The Seal Lullaby (literalmente... La nana de la foca…) de Eric Whitacre y entrañable letra de Rudyard Kipling, mantuvo aquella aura imaginada de espiritualidad… en otro tipo de tierno contenido literal que, de alguna forma transversal y de seguido nos volvería a visitar… con otras pretensiones, eso sí.
Y es que Four Choral Critters (Cuatro criaturas corales) de Christine Donkin nos sumió de pronto en una atmósfera vintage y estilista, ritmos danzables sazonados con una siempre saludable vis cómica, en una disgrersión y diversión zoológica que alcanzó en La llama, su último y “encumbrado” episodio.
The Dawn is Not Distant (El amanecer no está lejos...) de la propia Christine Donkin era otra historia... Una historia bíblica recreada desde la envolvente misteriosa de un piano iniciático y resonante…
El estreno Planctum in memoriam Pérez de Arteaga de Carlos José Martínez rindió homenaje al popular compañero de radio, televisión y critica. Dedicada a José Luis, recuperó así su presencia, otrora constante en esta y otras casas del sector musical y la discografía, con una obra, contenida también, de textura polifónica y suspensiones armónicas, donde el silencio cobró relativo papel ceremonial.
O Love (¡Oh amor!) para voces masculinas sirvió a un logrado melodismo en disposición cerrada, por Elaine Hagenberg.
Como A Farewell (Una despedida), a cappella y, de nuevo, con el grupo mixto al completo, dedicado por la propia Hagenberg a unas exequias con una rotundez formal fuera de toda duda y, presentada con virtud y entrega constante por La Arcadia Vocal.
Music in the Night (Música en la noche), de nuevo de Hagenberg, alcanzó clímax intensos, esta vez ya en andas del expresivo piano de Moisés Ruiz de Gauna.
De nuevo a cappella, también logrando otro clímax intenso en That Which Remains (Lo que queda) de Andrea Ramsey.
El mar, sobre letra de Antonio Machado y siguiendo con Ramsey, mantuvo aquella atmósfera neotonal con texturas imaginativas y, diversos planteamientos corales bien dispuestos y trenzados, esculpidos con precisión hoy en un repertorio y estética que, con sus claroscuros y avanzadillas, sus celebrities y modas, nutre con fecundidad el rico, empático e… imprescindible movimiento coral. Un final de programa sentido en lo musical y cercano en lo lírico, ya en nuestro idioma materno.
Una propina a cappella y aleluyática de la sabia mano de Hagenberg, sirvió de despedida y oportuno broche en tiempo pascual.
Luis Mazorra Incera
La Arcadia Vocal.
Carlos José Martínez, director.
Paloma Friedhoff y Delia Agúndez, sopranos; Rosa María Ramón y Helia Martínez, contraltos; Ariel Hernández y Federico Teja, tenores; y, Alesander Pérez y José Antonio Carril, bajos. Moisés Ruiz de Gauna, piano.
Obras de Beamish, Donkin, Gjeilo, Hagen, Hagenberg, Martínez, Ramsey y Weir.
Satélites-OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.
Foto © José Luis Pindado