Con el título de Vínculos escondidos se presentaba la pasada semana el concierto A11 de la actual temporada de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE que hilaba obras en torno a una caleidoscópica visión de la música popular tamizada por la música de Antonin Dvorák, presente mediante su Sinfonía No.8, la de Josef Suk, yerno de Dvorák, y de quien escuchamos su Scherzo fantástico y, por último, Béla Bartók, de quien, sin relación familiar directa con los músicos anteriores -aunque curiosamente, el nieto de Suk fuera un excelente intérprete al violín del catálogo bartokiano- escuchamos el Concierto para viola interpretado por la instrumentista alemana Tabea Zimmermann acompañada del titular de la formación, el sajón Christoph König.
El mundo feérico y efervescente de las creaciones de Josef Suk se pone de manifiesto, además de por su monumental Sinfonía Asrael o el mágico Cuento de hadas de verano, en el breve Scherzo fantástico de 1903. Obra desenfadada y de brillante factura diseñada en forma de poema sinfónico, recoge las influencias de su suegro Dvorák de otra música con la que muestra no pocas similitudes, el Scherzo capriccioso, añadiendo acervo simbolista inspirado en la naturaleza y una dramaturgia episódica muy en la estela de otros scherzos sobrenaturales como El Aprendiz de Brujo de Dukas desde un marco de rutilante modernismo musical checo. Con excelente detalle König trazó una distinguida interpretación, de muy buen balance sinfónico ante la Orquesta Sinfónica RTVE, que prestó atención a las sucesivas fases de la obra y, sobre todo, al despliegue aéreo del lírico tema que se enuncia de forma recursiva.
El fallecimiento por leucemia de Béla Bartók en 1945 truncó una carrera que empezaba a conciliar el melancólico recuerdo de su Hungría natal con la cultura norteamericana que le acogió, huyendo de la ocupación nazi, en 1940. De esos muy difíciles cinco últimos años surgieron obras maestras que impregnan, no sin evidente nostalgia, su personal asunción del folklore húngaro como en el Concierto para Orquesta, la Sonata para violín solo o su Tercer Concierto para piano y, también, una mirada panfolklórica que no desaira muestras populares de otras geografías. Es el caso del Concierto para viola, encargado por William Primrose en 1944, que cita temas escoceses y del que Bartók dejó escasas 15 páginas manuscritas que redactó, en un último arrebato anímico en Saranac Lake, a unos 500 km de su modesto apartamento en Manhattan.
Tras su fallecimiento dos meses después, la familia Bartók solicitó al violista y compositor Tibor Serly el desarrollo de una edición publicable que ha sido, desde 1949 y hasta 1995, la única versión interpretada. A partir de entonces, la publicación del facsímil original por Peter Bartók, hijo del compositor, ha llevado a numerosos especialistas como Atar Arad, Csaba Erdélyi o Donald Maurice a proponer enmiendas a la versión de Serly. Del mismo modo, la editorial Boosey & Hawkes publicó una nueva versión atendiendo al manuscrito original preparada por Nelson Dellamaggiore y Peter Bartók, con el violista Paul Neubauer como asesor editorial. En ese tiempo, Tabea Zimmermann, invitada de nuestro concierto y quien grabara la versión de Serly a inicios de los 90 junto a su entonces esposo David Shallon, propone una edición alternativa que, en resumidas cuentas, recorta lo que añaden Serly y Primrose a la línea de viola, siendo esta versión la que se interpretó el pasado jueves en el Monumental. Este aspecto, nada baladí, no se explicaba en las tan extensas como confusas notas al programa. En cualquier caso, la excelente interpretación de Zimmermann brilló por encima de cualquier pero por su robusto sonido, su gran musicalidad y una sincera actitud de servicio a la música que transmite el verdadero marchamo de lo auténtico. Con un acompañamiento impecable, la Orquesta Sinfónica RTVE mantuvo el tipo con ilusión ante su titular, Christoph König quien se mostró elocuente, detallado, cuidadoso y en muy buena sintonía con la violista alemana. Muy aplaudida por el público y la orquesta Zimmermann se arrancó con una propina al interpretar la evocadora y taciturna In nomine – all’ongherese de Signs, games and messages del también húngaro György Kurtág, quien cumplirá cien años el próximo jueves 19 de febrero.
El tránsito por las proyecciones del folklore nos llevó, en la segunda parte del concierto, a la Sinfonía No.8 de Antonin Dvorák. Escrita entre el verano y el otoño de 1889 en la residencia estival del compositor de Vysoká u Příbramě en Bohemia, esta obra, expone una múltiple y cambiante exposición de estados de ánimo que se cruza con alusiones a la música popular y la inspiración, al igual que en el caso de Suk, en la naturaleza. Muy expeditivo y, ciertamente, algo agresivo, emprendió Christoph König la interpretación de una música acostumbrada a contrastes más fraseados y luminosos que se echaron de menos, frente a una dicción abiertamente germánica. En ese sentido, la Orquesta Sinfónica RTVE cumplió con creces ante la lectura de König que, aunque nerviosa y directa al grano, mostró una tímbrica oscura, aportando incluso sensación de marcialidad y una amargura que parecía proyectarse desde el posterior futuro bartokiano. Buen broche para el que ha sido, sin lugar a dudas, un muy interesante concierto de la actual temporada de la Orquesta Sinfónica RTVE.
Justino Losada
Tabea Zimmermann, viola
Orquesta Sinfónica y Coro RTVE / Christoph König
Temporada de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE 2025/2026
Teatro Monumental, Madrid.