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Crítica / LittleOpera Zamora, crónica de un festival bien hecho - por Eustaquio Iribarren

Zamora - 01/08/2026

Un año más viajamos hasta Zamora para descubrir las nuevas propuestas de LittleOpera Zamora, un festival dedicado a la ópera de cámara que se ha hecho ya un hueco en la programación veraniega de nuestro país.

Estas fueron nuestras impresiones de los espectáculos a los que asistimos:

GALA LÍRICA (viernes 24, Plaza de la Catedral)

En un espacio maravilloso pero algo ingrato para la música (porque cantantes y orquesta actúan al aire libre), la plaza de la Catedral de Zamora, pudimos escuchar un repertorio de los que crean afición a la ópera, y a unos artistas de gran altura. El público llenó prácticamente al completo la Plaza y aplaudió con fervor las intervenciones de cantantes y orquestas, sin preocuparse porque este año el cóctel musical viniera acompañado de una brisa que se coló por los micrófonos en algunos pasajes, y que puso en algún aprieto a los músicos de la OSCyL, atentos a que no volaran sus partituras. Sin que molestara en nada a la música, sirvió para provocar algunas sonrisas entre los asistentes, intérpretes incluidos.

Los protagonistas de la velada, la soprano Vanessa Goikoetxea y el tenor Andeka Gorrotxategui, formaron una pareja compenetrada sobre el escenario, cómplice en sus dúos y atenta siempre a la teatralidad de sus respectivas intervenciones. No es esto último sencillo en recitales líricos compuestos por obras muy diversas en estilo y contenido, y añade mérito a un recital obligadamente microfonado debido al escenario al aire libre.

Viajaron orquesta y cantantes desde unos primeros fragmentos de ópera francesa (de Carmen, de Bizet, y Le Cid, de Massenet) hasta un casi monográfico Puccini en la parte central, con fragmentos de Manon Lescaut y Tosca, para seguir con una breve parada en el verismo de Pagliacci, el lirismo de Rusalka y concluyendo de nuevo con Puccini y su Madama Butterfly. Como ya hemos mencionado, un hermoso programa, atento al lucimiento de los cantantes, y creemos, disfrutón para el público aficionado.

Vanessa Goikoetxea fue la indiscutible estrella del recital. Aparentemente sin la menor dificultad, afrontó sus arias de Carmen, de Manon Lescaut, Tosca y Madama Butterfly sin fallar un ápice en ellas. Posee Goikoetxea una voz poderosa, naturalmente grande, muy bella y amplia, que, apoyada en una técnica impecable, logra llegar al espectador de manera natural y seductora. No tiene dificultad en los agudos, especialmente brillantes, y tampoco en los pasajes, apianando con delicadeza y proyectando sin aparente esfuerzo. Y todo ello, desde la mayor calidad lírica, acompañada por un sentido de la dramaturgia y de la expresión teatral superior, como demostró en el fragmento de Rusalka elegido. Una de las mejores voces que hemos escuchado en las Galas Líricas de LittleOpera Zamora.

La participación de Andeka Gorrotxategui fue también sobresaliente. De voz redonda, con un timbre hermoso, especialmente atractiva en las arias de Puccini que interpretó. Es un cantante que sabe matizar, sin que vaya en detrimento de la proyección vocal; sin tensión en los agudos, tampoco sufre en pasajes más graves. En su aria de Pagliacci logró su mejor momento, completamente alineado en voz y en estilo con el verismo de la partitura.

Tanto Gorrotxategui como Goikoetxea supieron transmitir las obras elegidas con sentimiento y amplio sentido dramático en todas sus intervenciones, tanto las solistas como en los dúos, demostrando ser una pareja bien avenida, con voces complementarias y bien empastadas.

Oliver Díaz, al frente de la OSCyL, acompañó a la perfección a ambos cantantes, llevando con agilidad y sentido del ritmo la batuta, logrando el equilibrio perfecto entre instrumentos y voces.

ÉL. DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ (sábado 25, Teatro Ramos Carrión) *

* ver crítica en este enlace

NADIE, ÓPERA MINIATURA (diversos pases, sábado 25 y domingo 26, Museo Etnográfico)

Renueva LittleOpera Zamora su compromiso con la lírica más original, y ha presentado en esta edición un nuevo ciclo de Ópera en miniatura.

En esta ocasión, junto a la recuperación de títulos de ediciones anteriores (Aiwass, de Igor Escudero, Tiramisú, de Juan Durán y El paseo, de José Luis Greco) pudimos asistir al estreno mundial de Nadie, obra compuesta por Javier Centeno con libreto de Alejandro Garamón.

Una obra de cuatro minutos de duración, con su prólogo, nudo y desenlace, perfectamente narrados por el libretista y con una música significativamente interesante. Con los únicos recursos de una flauta, un violonchelo, una soprano (Blanca Valido) y un barítono (Javier Agudo)  Centeno ha creado una obra llena de creatividad y fuerza dramática, dando vida a un texto con la salud metal como complejo trasfondo. El trabajo de los cantantes, que demostraron una perfecta sintonía con su papel, tanto en lo vocal como en lo dramático, y la cercanía del formato, con el público a escaso metro y medio de ellos, forjaron el éxito de esta propuesta, que no dejó indiferente.

I TRE GOBBI (domingo 26, Teatro Principal)

La música de Manuel García, padre de las afamadas Maria Malibran y Paline Viardot, lleva siendo objeto de interés desde hace años, desvelando un músico que va más allá del pintoresquismo con el que estaba retratado en la historia de la música, como destacado cantante y empresario musical.

García, que efectivamente, triunfó en los principales teatros europeos y llevó la ópera de Rossini a Nueva York, dedicó los últimos años de su vida a la docencia, y han llegado hasta nosotros cinco óperas de salón que compuso para sus alumnos, entre las que se encuentra esta I tre gobbi.

La producción de I tre gobbi que hemos podido presenciar en Zamora este domingo se estrenó en el ciclo Teatro musical de cámara de la Fundación Juan March (en coproducción con el Teatro de la Zarzuela) en 2021, y LittleOpera Zamora la recupera para presentar por primera vez una ópera de salón. La ópera de salón, un subgénero dentro de la ópera de cámara, se distingue porque el acompañamiento musical original escrito por el compositor es para piano exclusivamente.

I tre gobbi es un enredo de faldas ideado por Goldoni, autor del libreto, casi un manual de amor libre. Transcurre en un espacio limitado, el boudoir de una dama que tiene tres pretendientes, los tres jorobados, una joroba tanto física como metafórica, ya que cada uno de los personajes actúa como estereotipo de defectos y complejos. Los enredos y los equívocos marcan el ritmo teatral de la historia de Goldoni y de la música de García, entrelazada de arias, recitativos y números de conjunto, que acompaña a la perfección esta obra ligera y chispeante. García recuerda en estilo a Rossini, con Mozart como antecedente obligado, con el belcanto a la vuelta de la esquina, pero con la suficiente personalidad propia como para que la escucha sea un placer. Como hemos indicado, García escribió esta obra para sus alumnos de canto, y eso se refleja en una partitura llena de dificultades vocales.

De los tres jorobados, la mejor voz correspondió a Javier Povedano, resolviendo sus dificultades vocales con facilidad y autoridad, y con un gran sentido teatral. Juan Laborería se enfrentaba a un papel vocalmente endiablado, ya que su personaje es tartamudo y así lo refleja García en todas las  intervenciones que escribe para el personaje. Con una voz bonita, no excesivamente grande, pero muy seguro en un rol así de difícil. El tercer jorobado estuvo magníficamente servido por el tenor David Alegret, quien aportó, junto a una voz muy correcta y de bonito timbre, una vis cómica envidiable. Cristina Toledo, la dama asediada por estos galanes sui generis, nos presentó un personaje alegre, dicharachero y vocalmente en plenas facultades, segura en la coloratura y en todos los extremos exigidos por García.

La dirección de escena corrió a cargo de José Luis Arellano, atento a enfatizar y destacar este juego de equívocos y relaciones. Como ya es habitual en este tipo de propuestas, la escenografía (de Pablo Menor) se aleja de postulados realistas y ofreció en esta ocasión un espacio delimitado por espejos (moderno tocador) y con elementos de atrezzo polivalentes y anónimos, que permitieron un fácil desenvolvimiento de los cantantes por toda la escena. Y que dejaron el protagonismo al maravilloso vestuario ideado por Ikerne Giménez.

En definitiva, como en años anteriores, un fin de semana bien aprovechado, con las expectativas cumplidas sobradamente, y alguna grata sorpresa añadida. Porque, aunque LittleOpera Zamora ha alcanzado una madurez adquirida a través de estos ya once años de trayectoria, todavía es capaz de guardar algún as en la manga que deje con la boca abierta al público.

Eustaquio Iribarren

LittleOpera Zamora, edición 2026.

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