Otro año más LittleOpera Zamora apuesta con decisión por la creación contemporánea y nos ha ofrecido dos estrenos, uno en el apartado dedicado a las Ópera miniatura, y el que ahora nos ocupa, que tuvo lugar en el Teatro Ramos Carrión de la capital zamorana el sábado 25 de julio.
Si el año pasado fue Hildegard, de Juan Durán, el estreno absoluto del que disfrutamos en el teatro Ramos Carrión, este año le toca a Él. De las tinieblas a la luz, la primera incursión de su compositora, Laura Vega, en el campo de la ópera.
De este estreno destacan varias cosas. Por supuesto, este dato ya apuntado, la primera ópera de su compositora. También que se trate de la recuperación y reivindicación de una figura femenina casi olvidada en España, la escritora canaria Mercedes Pinto, autora de la novela que ha dado origen a esta obra. Y el hecho de que el tema de su novela gire en torno a temas de rabiosa actualidad, como son la salud mental y la violencia de género. Lamentablemente, la experiencia de una mujer en los años 20 del siglo XX tiene la misma vigencia y actualidad en los años 20 del siglo XXI, lo que nos debería hacer reflexionar.
Mercedes Pinto fue una escritora canaria (Santa Cruz de Tenerife, 1889-Ciudad de México, 1976), una las primeras mujeres en España en dar conferencias y mítines. Podemos considerarla antecesora y referente de la posterior generación de mujeres que formaron parte de la Generación del 27 en lo cultural y del movimiento de las Sin Sombrero en lo social y político. Su activismo en pro de los derechos de la mujer y del progreso de la sociedad, fruto de un matrimonio desgraciado y de una clara toma de conciencia, la llevó al exilio en 1924, tras una conferencia en el Ateneo de Madrid sobre ‘El divorcio como medida higiénica’. Aunque el régimen de Primo de Rivera la exilió en Fernando Poo, ella, junto a su familia, prefirió marchar a América, instalándose en Uruguay, donde publicó su novela Él, una aproximación entre autobiográfica y ficcionada a los terribles años pasados en su primer matrimonio, junto a un marido que se fue adentrando en la demencia y que convirtió la convivencia familiar en un infierno.
Rita Cosentino, autora del libreto y de la puesta en escena, en un trabajo prácticamente mano a mano junto a la propia compositora, ha realizado un extraordinario ejercicio de síntesis, reduciendo la novela a los momentos más importantes, y tomando una decisión sumamente acertada, al incluir fragmentos de textos poéticos y literarios de Pinto en el desarrollo de la obra. A su vez, han creado un personaje que no existe en la novela, la propia autora encarnada en una actriz. De forma que el elenco de la obra estuvo formado por una soprano, en esta ocasión Cristina Faus, que encarna a la protagonista de la obra, la joven que se ve inmersa en este matrimonio desgraciado; un tenor, el cantante canario Manuel Gómez Ruiz, interpretando al marido abusador y finalmente loco; y la actriz Teresa del Olmo, que encarna a la propia Mercedes Pinto.
De esta manera, los fragmentos más emocionales de la ópera correspondieron a las intervenciones de la cantante, y la parte más narrativa a la actriz. Un proceso de contextualización y adaptación del material literario al servicio de las necesidades teatrales de un género como la ópera, que requiere de un hábil manejo de sus códigos internos. Vega y Cosentino, además, desde su proceso de creación de una obra contemporánea, utilizan recursos presentes en la ópera histórica, ya que la inclusión de ese personaje que recita una serie de parlamentos hablados con música en segundo plano, acerca en algunos momentos Él. De las tinieblas a la luz más al melodrama decimonónico que al singspiel.
Ya hemos comentado que se trata de la primera ópera de Laura Vega, hasta el momento reacia a enfrentarse al género. Como ella misma explicó en un encuentro con el público anterior a la representación, se quedó impactada tras la lectura de la novela de Mercedes Pinto, y decidió aceptar la invitación para escribir una ópera sobre dicho texto. El resultado que pudo escuchar el público en el estreno es una música llena de texturas diferentes, en línea con anteriores trabajos de esta compositora, que no se deja encasillar. Con una fuerte base contrapuntística, y empleando el recurso del leivmotiv para caracterizar al protagonista masculino, reúne elementos melódicos y tradicionales junto a recursos más contemporáneos, logrando una partitura que transita entre la densidad y la transparencia, muy ajustada al desarrollo dramático de la obra, y atenta siempre a apoyar desde las notas musicales la acción y la caracterización psicológica de los personajes.
El desempeño de los intérpretes fue sobresaliente. Cristina Faus llevó el peso de la función, mano a mano con la actriz Teresa del Olmo. La primera, como protagonista de la novela, la segunda, como encarnación de la propia Mercedes Pinto. La intensidad de cada uno de los personajes fue fielmente transmitida por ambas intérpretes. Faus dominó la escena desde una versión profundamente emotiva y dramática de su personaje, con una voz que respondió sin problemas a las exigencias vocales pedidas por la partitura. Y Del Olmo fue una Mercedes Pinto muy humana, reflexiva pero también angustiada, enfadada, impotente, pero esperanzada en el tramo final de la obra, atenta siempre a la música que marcaba el ritmo de sus intervenciones.
Manuel Gómez Ruiz, en el ingrato papel del esposo supo desenvolverse con seguridad sobre la delgada línea que separa el dramatismo del histrionismo, sin caer en recursos vacíos. Quizá en el único punto débil de la partitura, la compositora no le exigió cambios apreciables de registro, siempre en la parte más alta, y por tanto sus intervenciones adolecieron de cierta monotonía en el canto.
El director Martín Jorge, titular del Teatro Solís de Montevideo, dirigió con maestría a los siete miembros del Ensemble Sinfónica de Rivas Alma Mahler que participaron en el estreno. Jorge mantuvo el ritmo en todo momento, atento a seguir tanto a los cantantes como a la actriz con la misma eficacia y musicalidad. Como él mismo explicó en el encuentro previo con el público, para un director es un privilegio preparar un estreno mano a mano con la compositora, lo que le permitió profundizar en la partitura y ofrecer la excelente lectura que pudimos escuchar.
Toda la obra se presentó con una escenografía fija, con los músicos ocupando un lado del escenario y el resto delimitado pon unas paredes en ángulo, que, con el uso de pocos elementos móviles, se convirtió en iglesia, barco, despacho o sanatorio, siempre cárcel metafórica donde se encuentra encerrada la protagonista. Y la actriz, el personaje de Mercedes Pinto, la conciencia que flota sobre toda la obra, sentada entre la orquesta y el decorado, guiando el viaje entre pasado y presente, entre protagonista real y protagonista literaria.
Una obra redonda, donde todo funcionó: la partitura y el libreto, sin fisuras; los intérpretes: director, cantantes, músicos; y la concepción de escena. Un éxito que el público premió con largos aplausos. El repertorio de la ópera de cámara se ha enriquecido con un nuevo título significativo.
Esta producción de Él. De las tinieblas a la luz, llevado a cabo entre LittleOpera Zamora, la Fundación CajaCanarias y el Teatro Solís de Montevideo, viajará en otoño a las islas Canarias, donde se representará en Tenerife, y a Uruguay pocos días después.
Felicitamos desde aquí a LittleOpera Zamora por encargar obras de nueva creación.
Eustaquio Iribarren
Festival LittleOpera Zamora, 25-07-2026.
Teatro Ramos Carrión: Él. De las tinieblas a la luz. Laura Vega, música, Rita Cosentino, libreto.
Intérpretes: Cristina Faus, mezzosoprano; Manuel Gómez Ruiz, tenor; Teresa del Olmo, actriz; Ensemble Sinfónico de Rivas Alma Mahler.
Dirección musical: Martín Jorge.
Dirección de escena: Rita Cosentino.