Del 3 al 12 de junio hemos vivido uno de los festivales de música que más personalidad está adquiriendo en la sociedad musical malagueña desde hace un par de años. Se trataba del Festival de la Guitarra Ciudad de Málaga que este año llevaba a cabo su segunda edición. Por él han pasado lo más granado del panorama internacional de la guitarra, pudiendo destacar desde la joven promesa griega Ioanna Kazoglou hasta guitarristas ya consolidados como Marcos Socías, Yamandú Costa, Daniel Casares o David Russell.
Concretamente y es de lo que nos atañe en esta ocasión, quiero centrarme en el Concierto de Clausura del festival, el cual tuvo lugar el pasado viernes 12 de junio en el Auditorio Edgar Neville de la Diputación Provincial de Málaga a cargo de la Orquesta Filarmónica de Málaga y el guitarrista flamenco Daniel Casares, todos ellos bajo la batuta del director de orquesta malagueño Juan Paulo Gómez.
El programa de concierto se inició con la interpretación de dos obras compuestas por un joven director andaluz, el ubetense Cristóbal López Gándara. Estas obras, tituladas Entre naranjos y olivos y Danza del fuego, respectivamente, fueron compuestas en 2017 para el espectáculo Mercé Sinfónico, espectáculo flamenco junto al cantaor José Mercé, que estuvo dirigido musical y artísticamente por el maestro Juan Paulo Gómez, cuya estética y estilo encajó perfectamente con la obra más representativa del programa, el concierto para guitarra y orquesta La Luna de Alejandra del maestro Daniel Casares, del cual hablaremos más adelante. Estas obras dieron un inicio al concierto repleto de coloraturas y armonías características del estilo flamenco, con unos acompañamientos rítmicos realizados por el cajón flamenco, las maracas o la cabasa que nos hacían recordar esos "cantos de ida y vuelta" que tan de moda se pusieron en España durante la primera mitad del siglo XX. Cabe destacar en la interpretación de estas obras el interesante solo de corno inglés con el que comenzaba la primera de ellas, ejecutado de manera más que solvente por el solista de la orquesta.
El segundo bloque del programa estuvo protagonizado por el homenaje que a Manuel de Falla se realizaba por el 150º aniversario de su nacimiento, para el cual se eligió la segunda suite de El sombrero de tres picos. He de decir que la interpretación que se realizó por parte de la orquesta y el director estuvo a un nivel excepcional, llena de potencia sonora, flexibilidad temática y ajuste de los tempi, así como de un contraste dinámico que sorprendió muy gratamente a los allí presentes y que manifestaron con sus calurosos aplausos. Personalmente, me sorprendió la interpretación de la última danza, la Jota Final, de la cual pude observar algo bastante inusual en las diferentes versiones que de esta danza se realiza, y es el respeto a las indicaciones metronómicas y relaciones entre los diferentes pulsos indicados por el compositor.
Juan Paulo Gómez supo tener a la orquesta bajo un control permanente a través de una técnica más que depurada y asumida capaz de expresar en todo momento cualquier detalle relacionado con la articulación, el fraseo y la dinámica. En cuanto a la agógica, el resultado fue excelente, ya que la simbiosis que hubo en todo momento entre el director y la orquesta propició cualquier modificación al instante, lo cual enriqueció de manera sobresaliente la propia vida interpretativa de la pieza.
El broche de oro llegó sin duda con la última obra del programa, el concierto para guitarra y orquesta La luna de Alejandra del propio Daniel Casares, protagonista de la velada, quien dedicara la obra a su hija y realizase el estreno en 2017 junto a esta misma orquesta, así como una grabación posterior. La obra estuvo dividida en cuatro movimientos con la inclusión entre ellos de diferentes falsetas basadas en palos flamencos en los que Casares dio muestra de un virtuosismo extraordinario, recordándonos en muchos de los recursos utilizados al gran Paco de Lucía. Su capacidad interpretativa supo ganarse a un público especialmente entregado que llenaba el auditorio "hasta la bandera".
Es de justicia igualmente destacar la gran actuación del percusionista flamenco Miguel Ortiz "El nene", quien fue en todo momento el nexo de unión entre el mundo flamenco y el sinfónico, sabiendo comunicarse a la perfección con el director para establecer los tiempos y el carácter adecuados, necesarios para que el solista pudiese expresarse a gusto y que el resultado sonoro estuviese a la altura de una gran fusión entre dos ámbitos musicales tan distintos. Juan Paulo Gómez, por su parte, dejó claro la gran experiencia que tiene en este tipo de fusiones, habiendo trabajado en ocasiones anteriores con artistas de la talla de Vicente Amigo, David Dorantes y José Mercé, por lo que si alguien podía estar a la altura de dirigir una obra de estas características era él.
En definitiva, una clausura de festival al máximo nivel que deja un listón muy alto para la próxima edición, en la cual doy seguridad de asistir de nuevo si los implicados son de la talla de los presentes en esta ocasión.
Jorge Rodríguez Morata
Orquesta Filarmónica de Málaga
Juan Paulo Gómez, director
Daniel Casares, solista
Obras de Manuel de Falla, Cristóbal López Gándara y Daniel Casares
Auditorio Edgar Neville de Málaga
Festival de Guitarra Ciudad de Málaga