Hay ocasiones en las que uno no sabe cómo, pero se dan situaciones -muy gratas sorpresas, a decir verdad- que se pensaban improbables, como el retorno a Madrid del director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel para dirigir una de nuestras formaciones, la Orquesta Sinfónica RTVE en Teatro Monumental de Madrid e interpretar un breve programa Beethoven que incluía las conocidas Obertura Egmont y Sinfonía No. 7. Si ya queda lejano aquel mayo de 2008 cuando el músico de Barquisimeto debutó con la Orquesta Nacional de España, en esta ocasión y por mor de la colaboración de la OSRTVE con la Asociación Española de Urología, ha sido posible su debut al frente de la formación radiotelevisiva por medio de un concierto extraordinario el pasado 11 de junio, Día mundial del cáncer de próstata con interés por sensibilizar y concienciar sobre la importancia de esta enfermedad y sus mecanismos de detección temprana.
De sonido musculado y tempi eléctricos, el Beethoven de Dudamel hizo vibrar el Monumental. No fue para menos ante un despliegue que conciliaba las plantillas de un Beethoven redondo, muy en volumen y semejante en concepto sonoro al de su ciclo grabado, típico del tiempo previo a las lecturas históricamente informadas, al contar con una orquesta de setenta y cinco músicos de los que sesenta eran cuerdas (treinta violines, doce violas, diez chelos y ocho contrabajos y el resto lo conformaban maderas, trompas y trompetas a dos además de timbales), con tempi ligeros y aproximaciones directas, de transiciones bien construidas, de fraseo elegante pero, también, más bien parcas de ornamento.
Llamó así la atención que no duplicase el resto de los efectivos de la orquesta, cuyo balance sónico para la acústica del Monumental, y pese a la brillante interpretación, no fue siempre el deseado como se pudo observar en la frenética coda de una dramática Obertura Egmont. Factor menor para un Beethoven brillante, muy poco germánico, que recoge la tradición norteamericana del gusto más sonoro (a lo Stokowski o Bernstein si me apuran) frente al color y riqueza de matices de lecturas más equilibradas en plantilla desde Europa pero, también, menos epatantes como plasmó Dudamel en su efervescente interpretación de la Sinfonía No. 7. Bien delineada de un trazo, expeditiva y eléctrica, y, sobre todo, muy bien expuesta desde los cimientos de la cuerda grave -cuyo contrapunto emergió con luminosa claridad- el músico venezolano reveló detalles pocas veces expuestos que aportaron engarce y lógica al discurso sinfónico ante una OSRTVE absolutamente hechizada que se entregó por completo a una forma de hacer música pocas veces escuchada.
Este trabajo, que contó también con la dirección asistente de José Luis López Antón quien preparó la orquesta antes de la llegada del director venezolano, expuso las credenciales y el genio de Dudamel con un repertorio que conoce muy bien dejando una impronta en la Orquesta Sinfónica de RTVE que será difícil de olvidar.
No quisiera cerrar esta reseña sin mencionar la presentación, el pasado lunes, de la nueva temporada 26/27 Monumental y la llegada de Alexandre Bloch como nuevo director principal. Si la transmisión por Youtube evidenció un muy pobre sonido que dejaba bastante que desear y que, bajo ningún concepto, representa lo que RTVE puede hacer, la propia programación, de muy escasa imaginación -posiblemente por razones económicas- parecía resuelta, quizás, con la intención de atraer un público gustoso de propuestas sinfónicas abiertamente museísticas del calado de Clásicos Populares. Esto, que se entiende como servicio público al ser RTVE el vehículo de la Orquesta Sinfónica RTVE, lucha con plataformas de contenidos bajo demanda en las que el canon se encuentra al alcance de cualquiera en infinidad de versiones. Por ello no deja de resultar chocante que, lo que uno esperaría al lado de una Quinta de Beethoven no sea otra música repopular, sino un programa bien hilado, con músicas menos canónicas, que también ayuden a diversificar el público ante una opción más plural. Llama igualmente la atención la manera en la que se ignoran las grandes músicas desde mediados del siglo XX para acá. De esta manera resulta incomprensible como, por poner un ejemplo, la Orquesta Sinfónica RTVE jamás haya interpretado obras capitales de repertorio como la Sinfonía No.3 de Lutosławski o L’arbre des songes de Dutilleux, o lleve casi treinta años sin hacer Turangalila, o cinco decenios sin hacer sonar la Sinfonía de Berio en un país, España, en el que todavía están por estrenarse obras centenarias como la Sinfonía No.4 de Charles Ives, la mahleriana Sinfonía No. 2 de Casella o la Tercera de Enescu…
Cabe preguntarse entonces por qué se ignora el papel de lo que una orquesta de un organismo de radio y televisión públicos perteneciente a la UER debería también ser al ofrecer, teóricamente, repertorio canónico junto a obras menos habituales y no el mismo ramillete de músicas básicas que se van repitiendo cada tres o cuatro temporadas.
Justino Losada
Orquesta Sinfónica y Coro RTVE / Gustavo Dudamel
Concierto extraordinario - Obras de Beethoven
Temporada de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE 2025/2026
Teatro Monumental, Madrid.