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Crítica / La esplendorosa guitarra romántica de Gabriel Bianco - por José Antonio Cantón

Alicante - 22/02/2026

Considerado como uno de los guitarristas clásicos más destacados en el actual panorama internacional, el parisino Gabriel Bianco ha concitado una destacada asistencia de público en su presentación en el XIV Ciclo de Guitarra del ADDA, prestigiado conjunto de recitales vinculado al Máster en Interpretación de Guitarra Clásica de la Universidad de Alicante. Su programa estuvo dedicado a un escogido repertorio en el que se pudo disfrutar del singular sonido de su instrumento construido por el prestigioso y mítico lutier parisino René Lacôte en 1830, ejemplo de guitarra romántica francesa que ha llamado poderosamente la atención de los aficionados, viniendo a enriquecer cada una de las obras de su programa. Inició su actuación con dos Estudios de Giulio Regondi (núms. 1 y 8) que le sirvieron para presentar su particular forma de tocar de pie acompasando su toque con un suave movimiento corporal que favorecía la escucha de un modo particular, que llevaba a imaginar a los bohemios tañedores del Montparnasse parisino del siglo XIX, en el que sus legati determinaron una exquisitez expresiva y una capacidad técnica propias de un virtuoso consumado.

A continuación ofreció una de las obras más admiradas para guitarra de la época romántica, Liebeslied del compositor eslovaco Johann Kaspar Mertz con la que se pudo admirar su extraordinario control del vibrato, manteniendo en todo momento un perfil lírico ricamente ornamentado. Con igual expresividad atendió la gracia contenida en el Bolero, Op. 23 del francés Napoleón Coste, uno de los alumnos preferidos del gran maestro Fernando Sor, dejando una impronta hispana de marcada distinción. Con elevado grado de atención expuso el control del rubato que exige la interpretación de la Elegía de Mertz así como la independencia de voces que esta obra requiere. Terminaba la primera parte del recital con una prodigiosa versión de Introducción y variaciones sobre un tema de ‘La Flauta mágica”de Mozart, Op.9 de Fernando Sor con la que Gabriel Bianco se convertía en un privilegiado traductor del arte de ambos compositores desarrollando lo mejor de su capacidad recreativa en control dinámico, en precisa articulación y en el mantenimiento de su preciosas líneas melódicas, lo que le llevó a alcanzar uno de los momentos más lucidos de su recital, percibiéndose como se sentía vértice revelador del arte de Mozart a través del genio guitarrístico de Sor.

Los dos tiempos que abren la Suite para laúd, BWV 997 de Juan Sebastián Bach fueron la única incursión que Gabriel Bianco hizo en la música del Cantor de Sto. Tomás de Leipzig, como queriendo hacer un paréntesis al contenido romántico del programa y a su vez poder ofrecer la versatilidad de su instrumento adaptándose a la sonoridad barroca, experimento que resultó muy satisfactorio por el calado emocional con el que se planteó la fuga, pieza que requiere el mayor virtuosismo posible de todo guitarrista que se atreva a tocarla. La tensión que le significó su interpretación quedó diluida ante la serenidad que expresó en las Diferencias sobre la canción ‘Mille Regretz’ de Josquin des Prés que Luys de Narváez versionara para vihuela en el siglo XVI, que también tocó de pie implementando así el efecto melancólico de esta famosa canción a través de la cuerdas de su guitarra.

Tres sucesivos estudios de Mauro Giuliani en Mi menor, Op. 48 n°5, Matteo Carcassi en Re, Op. 60 nº 10 y Fernando Sor en Mi menor Op. 6 nº 11 con los que Bianco demostraba su poderío técnico, predispusieron al oyente al final de su actuación que estuvo dedicada a dos obras de Napoleón Coste pertenecientes al gran repertorio romántico como son su Fantasía dramática y Les Soirées d’Auteuil, Op. 23. La primera la expuso con una estimulante capacidad descriptiva sobre la marcha de los soldados a la guerra que dejaba una curiosa inquietud armónica en sus alusiones a fanfarrias, marchas militares e imitaciones a trompetas, y el regreso de la campaña bélica, con sones victoriosos que se combinaban con otros de tristeza que quedaban muy determinados dada la capacidad expresiva de este maestro de la guitarra que imparte académicamente su enorme conocimiento guitarrístico en el Conservatorio de Amsterdam. La serenata y el scherzo que integran la segunda y última pieza de este recital confirmaron el triunfo de este gran guitarrista dejando su vitola de músico de raza, sacando el máximo partido a un asombroso instrumento con cerca de doscientos años que le permitía lucir un sonido sensitivo que cautivó al público. Para acrecentar tal sensación terminó tocando una preciosa versión de la Primera Gnnossiene, IES 24-1 de Erik Satie que, con un aire más movido y tensionado que la versión original para piano, mantuvo en todo momento esa impronta misteriosa y etérea que la caracteriza la belleza pre- impresionista de esta obra, significando todo un toque de distinción para el cierre de un recital realmente superlativo en fondo y forma.

José Antonio Cantón

 

XIV CICLO DE GUITARRA DEL ADDA

Recital de guitarra de Gabriel Bianco

Obras de Bach, Carcassi, Coste, Giuliani, Mertz, Narváez, Regondi y Sor.

Sala Cámara ‘Ruperto Chapí’ del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), 14-II-2026

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