Es la ópera de Händel más popular y para mí su obra maestra. El músico de Halle ha conseguido, como en ninguna de sus otras creaciones, desplegar tal diversidad de músicas para caracterizar a los distintos personajes y situaciones. Escuchamos arias brillantes como “Va tacito e nascosto” en la escena 9 del Acto I, encomendada a Cesar con un espectacular acompañamiento de trompas, y después la vibrante “Al lampo dell’armi” en la escena 8 del Acto II. Al papel de Cornelia le encomienda los momentos más dramáticos y patéticos “Priva son d’ogni conforto” en el Acto I, escena 4 y “Non ha piu che temere” en el Acto III, escena 9. Pero es Cleopatra a la que corresponde lo más excelso de la partitura como “V’adoro pupille” en la escena 2 del Acto II, que arroba a Cesar como si se tratase de música celestial, o “Piangerò la sorte mi” del Acto III, escena 3 y la descomunal “Da tempesta il legno Infrato”, también del Acto III, escena 7 de unas tremendas exigencias vocales.
En el Real hemos tenido la suerte de disfrutarla en las mejores condiciones con la estupenda orquesta Il pomo d’Oro a las ordenes de un reconocido especialista como es el director Francesco Corti que hizo una interpretación inolvidable de tan hermosa y rica partitura, con tempos pausados, pero nunca monótonos, con brillantez y exquisitez melódica en los en los más líricos.
Ademas Corti contaba con un reparto fuera de serie.
Todos los interpretes fueron magníficos tanto Marco Saccardin como Curio, Rémy Brès-Feuillet, como Nireno. Yuri Minenko interpreto al decadente Tolomeo con un histrionismo sin excesos y mostro una gran solvencia en la resolución de los agudos. Espectacular el bajo Alex Rosen como Achilla, que lucio un instrumento bellísimo, redondo, pastoso y que domina sin dificultad todo tipo de tesituras de su cuerda desenvolviéndose sin problemas en el canto con florituras. Sesto lo encarnó de forma impecable Rebecca Leggett, dotando al personaje de toda su fuerza juvenil aunque quizá le faltase cierta mayor implicación emotiva, eso que desde el punto vocal estuvo casi perfecta.
En el conmovedor y regio personaje de Cornelia, Beth Taylor estuvo magnífica con una voz de mezzo de timbre oscuro, pero nunca opaco. Sus intervenciones se distinguieron por una excelente línea canora y un dominio fabuloso del canto en piano.
Es sabido que Sabine Devielhe, es la soprano lirica ligera francesa de referencia. Posee un instrumento, pequeño pero luminoso y capaz de llegar al auditorio sin dificultad, además es una excelente interprete a niveles teatrales, consiguiendo mostrar tanto la sensualidad como el coraje de Cleopatra. Su canto es impoluto en todos los registros, aunque quizá se le pueda echar en falta una mayor rotundidad en los graves.
Jakub Jòzef Orlinski, fue por si solo un espectáculo en el personaje de Cesar, demostrando que además de un magnifico y cautivador solista en sus conciertos, dentro de una compañía y sin caer en ningún tipo de excesos, es capaz de cantar maravillosamente, con una delicadeza y una fuerza inusitadas. Su Cesar fue heroico, arrojado. Domina los recitativos y su capacidad para descender a la zona grave es fabulosa. En fin, un Cesar de los que hacen historia.
Y además al ser en concierto nos ahorramos las dramaturgias que sufrimos tan a menudo en nuestros días.
Francisco Villalba
Giulio Cesare in Egitto, de Georg Friedrich Händel
Teatro Real
Dirección musical Francesco Corti
Orquesta Il Pomo d’Oro
Giulio Cesare: Jakub Józef Orlinski; Curio: Marco Saccardin; Cornelia: Beth Taylor; Sesto Rebecca Leggett; Cleopatra: Sabinr Devieilhe; Tolomeo:Yuri Minenko; Achilla: Alex Rosen;Nireno Rémy Brès-Feuillet
Foto © Javier del Real | Teatro Real