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Crítica / La elegancia como expresión musical - por José Antonio Cantón

Alicante - 15/03/2023

Dos intérpretes dotados de afabilidad, nobleza y claridad en la manera de transmitir la música se han citado en una nueva actuación de la orquesta ADDA-Simfònica, incluida en el ciclo sinfónico del auditorio alicantino en la presente temporada, como han sido el pianista Iván Martín y el director israelí Yaron Traub que, durante más de una década, fue titular de la Orquesta de Valencia. Ambos han afrontado con acertado entendimiento mutuo la interpretación del único concierto para piano y orquesta que escribiera Alexander Scriabin en 1897 en la tonalidad de Fa sostenido menor y que está ordenado como Op. 20 de su catálogo.

Pese a la baja popularidad de esta obra y su limitada originalidad, dadas sus constantes referencias chopinianas, Iván Martín ha naturalizado en sí mismo esta única voz concertante del autor con gran enjundia recreativa, presentándola con ese sentido romántico que la justifica, para lo que tuvo un toque claro a la vez que expansivo en la presentación del tema que abre el primer movimiento, fijando con determinación su tonalidad, que refrendó con octavas muy concluyentes al final de este primer movimiento que parecían imponerse al discurso de la orquesta.

Tres aspectos hay que tener en cuenta de la ejecución del Andante central: En primer lugar cómo el solista siguió en su pauta de un ejercicio esclarecido de digitación en la primera de las cinco variaciones que contiene este movimiento, Apoyándose en tal capacidad de definición, desgranó con patente eficacia la intrincada ornamentación que propone Scriabin en la cuarta, producto de la superlativa técnica pianística que poseía este compositor. Sin duda fue uno de los pasajes más brillante de la actuación del pianista; por último, hay que destacar el fragmento en el que dialogaba con el clarinetista en un mano a mano contrapuntístico de enorme musicalidad por parte de ambos músicos.

El allegro final fue como una liberación total en expresividad, llevando al público a un creciente interés en la escucha de sus pentagramas, especialmente en un momento de clímax con el que el solista demostró cierta preponderancia en el coloquio concertado con Yaron Traub, que supo en todo momento hacer que la orquesta tuviera su sentido y razón de ser en la conversación musical. Los espectaculares acordes finales funcionaron como los detonantes de un cerrado aplauso al que el público venía ya muy predispuesto. Como contraste, Iván Martín ofreció de propina una exhibición de su saber y entender la música para teclado de Domenico Scarlatti con su Sonata en Si menor, K 27, ofreciendo con ella toda una lección de una muy personal agitación expositiva al más alto nivel de concepto y forma, convirtiéndose así en el momento mágico de la velada.

Ésta estuvo ocupada en su segunda parte por la Primera Sinfonía, Op. 13 “Sueños de invierno” de Piotr Ilyich Tchaikovsky, sobrenombre que daba título a este decimocuarto concierto del ciclo sinfónico del ADDA. Yaron Traub, haciendo gala de su saber y experiencia artística ha desarrollado una versión verdaderamente idiomática de esta obra logrando que la orquesta alcanzara altas cotas de lucimiento, dado el entendimiento habido en todo momento entre la formación y este director. El equilibrio entre la claridad de indicación y la capacidad de respuesta de ADDA·Simfònica se ha producido en un constante crecimiento a lo largo de la interpretación como demostraron ambos elementos en la forma de construir coherentemente el primer movimiento, ante la fragmentación de episodios que se sucede en su desarrollo. En el segundo se pudo disfrutar de la calidad de las distintas secciones instrumentales, de modo más destacado de la de viento-madera y de la asordinada cuerda. El Scherzo fue todo un ejemplo en el tratamiento de este carácter por parte del director que, con suma elegancia dibujó con sus precisas indicaciones, aderezadas por una sutil marcación en anacrusa, la estilizada ligereza de su rítmica, “melodiando” con afirmación su “valsetístico” trío.

Yaron Traub supo conducir las alternancias temáticas y formales del último tiempo a un grado de coherencia que llegaba a justificar la razón de ser de ese pasaje fugado central a cargo de la cuerda en el que esta sección instrumental supo demostrar la calidad de cada uno de sus componentes, que supieron entender en todo instante la tensión que transmitía el director en aras a elevar el nivel estético de esta parte de la sinfonía en la que, si no se ofrece un ejecución virtuosística de primer nivel, se puede producir la percepción de un decaimiento estético que puede afectar al conjunto de la obra. Director y orquesta supieron con creces superar ese riesgo.

José Antonio Cantón

 

Adda-Simfònica

Solista: Iván Martín (piano)

Director Invitado: Yaron Traub

Obras de Alexande Scriabin y Piotr Ilyich Tchaikovsky

Sala Sinfónica del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) / 09-III-2023

 

Foto © ADDA

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