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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / La nuit et l´amour, chansons et lieder - por Ramón García Balado

Santiago de Compostela / Vigo - 14/03/2023

La soprano Natalia Labourdette cobró un importante protagonismo, por su papel destacado en chansons-mélodies de Augusta Holmès y en el ciclo de Alban Berg  Sieben frühe Lieder, completando sesión con  la Sinfonía n º 3, en Fa M. Op. 90, de Johannes Brahms.

Marc- Leroy Calatayud, es un director con experiencia en la Orchestre National du Capitole (Toulousse), la O. de Chambre de Gèneve, la National de Cannes y con trabajos adjuntos en el espacio operístico en la Ópera de Bourdeaux (2016/9), y otras de ámbito europeo. La ópera es una de sus preferencias con títulos desde el barroco a la actualidad, con obras en recuperación y estreno: O mon bel Unkow, de Reynaldo Hahn o The Legend of the Dragon King, de A. Lavandier. Un programa según su criterio en un medido equilibrio de ideario estético.

Natalia Labourdette, en calidad de ganadora del Concurso de Canto de 2021, propuesto por Amigos de la Ópera de Santiago, esta soprano, se especializó en canto en la Kunst Universität Berlin, estrenándose  en el rol de Oscar (Un ballo in maschera), en los teatros Dante Alighieri (Ravenna), Comunale di Ferrara y Municipal di Piacenza. Fue Rosina (Il Barbiere di Siviglia) y en el Teatro de la Maestranza, tomó el rol de Nanetta (Falstaff), al que se añadirán Charlotte (Der Dictator); Bubikopf (Der Kaiser von Atlantis); Despina (Cosi fan tutte); Corinna (Viaggio a Reims) o Lucia (Lucia di Lammermoor). Una voz que trató con dominio de estilos el espacio que ocupaban esos lieder tensos y aforísticos y las chansons de esa compositora casi por descubrir.

Augusta Holmès, gozó de importante representación por la serie de mélodies-chansons, en particular con Le désir, En chemin, Á trianon, en tratamiento orquestal de Carme Rodríguez, especializada en arreglos y trabajos multimedia, siendo alumna de Pascal Gaigne con una carrera está consolidada por sus colaboraciones con la OSG, la RFG; la Escuela TAI de Madrid, recibiendo encargos como el del CCG, para el Día das Letras Galegas o su destacada presencia en las actividades del Festival RESIS, de música contemporánea, como el realizado junto a Nacho de Paz. Obtuvo el Primer Premio del III Concurso María de Pablos (2020), por su obra Ánimas. De su orquestación, aspectos que podría sugerirnos el magisterio de E. Chausson o Gabriel Faure.

Augusta Holmès (1847/ 1903), fue una compositora francesa de origen irlandés, aspecto que reflejará en sus obras, mientras mantenía relaciones artísticas con figuras como Alfred de Vigny, el círculo de César Franck, Ferenz Liszt, probando en su primeros intentos con Hymn to Apollo, especie de poema sinfónico; Oda triunfal, para la Exposición Universal de París y Les Argonautes, para los Concerts Populaires, mientras tentaba el género operístico: Le Montange Noir, influida por Wagner. Las mélodies dejaron mejor memoria en su creatividad, muchas con inspiración folklórica como Charme du jour, que supusieron el reconocimiento de C.Saint-Saëns, Mallarmé, Liszt o Reynaldo Hahn, manteniendo una profunda amistad con Catulle Mendès. Su talante independiente, la llevó a ser considerada como inclasificable, despertando los consiguientes celos y rechazos, de muchos a los que había hecho sombra, en un medio en el que las compositoras suscitaban un claro rechazo.  Decidió ganarse la vida de esta manera, cuando en realidad no le hacía falta semejante osadía y en medio, queda esa relación independiente con Catulle Mendés. Tuvo la fortuna de encontrarse en una época de cambio de estéticas, que iban desde Debussy o M. Ravel a Stravinski, A. Schönberg.

Alban Berg con Sieben frühe Lieder, una dedicatoria de juventud para su compañera Hélène y que dejan como resultado estos siete lieder, de los que el propio Schönberg llegó a tener noticia por su período de estudio con él, a pesar de que Berg, no los tendría en gran consideración, por sus deudas con Hugo Wolf o J.Brahms. La orquestación será posterior, debida a Robert Meyer, para su estreno en el Musilverein, con la voz de Claire Born, aunque tres de ellas habían sido ofrecidas a los estudiantes de su maestro Schönberg. Piezas que recurren a distintos poetas: Nikolai Lenau, C.Hauptmann, Otto E. Hartleben, Paul Hohenberg, Johannes Schlaf, R. Mª Rilke o Theodor Storm. Un conjunto de piezas desde Nacht, Schilflied, Die Nachtingall Traumgekrönt, In Zimmer, Liebesode y Sommertage. Cada lied, un mundo de tratamientos por los acompañamientos traslúcidos y la atención a las cualidades tímbricas, en atención a la hipersensibilidad del autor, destacando en particular Traumgekrönt. Piezas dentro de un post-romanticismo que reniega de sí mismo, auspiciado por un clima arrebatad por su élan lyrique desplegado en cada lied, que anuncia ya las posteriores obras como Der Wein, los Vier Lieder Op. 2 o los Altenberg Lieder Op. 4.

J. Brahms con la Sinfonía nº 3, en Fa M. Op. 90, Una especial querencia de Marc-Leroy Calatayud que rendía su devoción con el compositor, modelo de su estilo de madurez creativa, una de sus obsesiones en el espacio sinfónico con un primer tiempo Allegro con brio de desarrollo relativamente corto tras una amplia exposición dentro de una intensidad dramática marcada por una explosión triunfal hacia un paso a las maderas agudas en intercambio con registros más oscuros. Un tema ondulante y apasionado fue destinado a marcar la impronta del movimiento, determinando su curso en lo relativo al desarrollo. Destacó el segundo tema confiado al clarinete, gracias a su inspiración vibrante, popular elástica y plena de una personal ternura. El  Andante, un paréntesis dubitativo, quedaba como el punto de reposo en la  trama tensa y  dramática, en una afectuosidad sencilla, un modelo que encontramos en sus obras camerísticas, desde el particular primer tema sometido a variaciones, prevaleciendo en el segundo episodio los  clarinetes y fagotes, recreando una necesaria sonoridad conjunta. En esencia, manifiestaba la paz, la sencillez y una estudiada melancolía.

El Pocco Allegretto, con un  tema muy popular  presentado por chelos,  sostenidos por las cuerdas, bien marcado por el director y que se distanciaba de un posible scherzo, quedando como idea de su peculiar concepto de su Allegrettos, típicos por el color y las medias tintas en una concatenación de ironías. Un movimiento delicado y afable lírico y melancólico, partiendo de una melodía semejante a una de las danzas húngaras, que anima a la presencia de motivos opuestos, en medio de un trío, especie de oasis meditativo, sobre una danza lenta. Un Allegretto redondeaba extrovertido y afable, quizás el más apreciable de todos. El Allegro final, reunió los fundamentos de la sinfonía, en un soberbio manejo del lenguaje musical, gracias a la condensación  del dominio del sinfonismo en toda su extensión, marcado por grandiosas proporciones. Valdría  el episodio dramático que toma todas las ideas secundarias en un mosaico complejo, al  que se añadió una coda de similares dimensiones, quedando la conclusión con un delicado acorde en pianissimo, que consumaba la majestuosidad solemne.

Ramón García Balado       

   

Natalia Labourdette. Real Filharmonía de Galicia / Marc-Leroy Calatayud

Obras  de Augusta Holmès, Alban Berg y J.Brahms

Auditorio de Galicia. Santiago de Compostela

Teatro Afundación. Vigo

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