Expectante y multitudinario ambiente, lleno absoluto, por descontado, para recibir en su debut al nuevo director titular de la Orquesta y Coro Nacionales de España, Kent Nagano. Un debut que se manifestó en programa con un ánimo unánime: ¡Resurrección…!, al menos con esas “peculiaridades” poético-espirituales con que nos lo plantea Mahler…
Una resurrección planteada desde una vida previa y vida abundante. Un primer paso brillante, un exordio para lanzar una nueva y estimulante etapa…
Significativo fue, también, siguiendo con este tono de metáfora, la presencia de otro ingrediente en esta puesta de largo. Un ingrediente actual, contemporáneo… más ambiguo en su despliegue conceptual a priori. Además, ofrecido sin solución de continuidad con la propia Sinfonía del bohemio (relativamente, porque estaban convenientemente separadas ambas obras por breve silencio).
Nos referimos a la pieza encargo de la propia OCNE, estreno en estos tres pases sucesivos iniciales de temporada: Deseo tomó delicia de Mikel Urquiza.
— “Aquí mismo (otra vez)” (sic).
Una obra incisiva, lineal en su trazado y coherente, realizada con convicción y sentido por una sección de la orquesta, con gran protagonismo de percusión y metales, para dar entrada (entrada furibunda) a la magna sinfonía “Resurrección” con la que, ciertamente, al menos en este sensible planteamiento que nos ofreció Nagano, se complementaba...
— “Ni bosque, ni danza, ni sonido”.
Y sí, la entrada del decisivo tema inicial de la Segunda sinfonía de Gustav Mahler fue especialmente bien preparado de esta guisa, que no es ni mucho menos habitual aunque ya se haya experimentado por estos pagos en otras ocasiones. De alguna forma, una “preparación” de los turbulentos (y difíciles de conjuntar, por cierto) pasajes con los que arranca la sinfonía.
Una intención aún más destacada, por cierto, en la brillante entrada hoy de la posterior reexposición de este mismo gesto-motivo, donde se escuchó antes el poder temático de unos graves en escala descendente que parecían traducir un destino implacable.
Un Allegro maestoso (Mit durchaus ernstem und feierlichem Ausdruck - Con expresión sumamente seria y solemne) donde un tempo consecuente con aquella indicación, ofreció una versión fluida, comprometida también con los diversos caracteres que se suceden y sus finos detalles de articulación, siempre dentro del ámbito del Allegro (un ámbito explícito del que otras lecturas parecen sacarlo a menudo).
Andante moderato (Sehr gemächlich - Muy pausado) se planteó desde la ligereza de un sonido contrastante, con delicado carácter folclórico. Enorme flexibilidad desde un podio diáfano a la hora de plantear tempi y arranques progresivos con una fuerza/inercia instrumental de semejantes dimensiones.
Un movimiento donde se mostró sin ambages, la ascendencia bohemia de su autor, tanto por carácter como por su marcha armónica, donde los artificios de orquestación no logran disimular dicha herencia.
Brillante, como es su naturaleza, el, a modo de (primer) scherzo: In ruhig fliessender Bewegung (Con un movimiento que fluye tranquilamente), inspirado/basado en un Lied propio.
La entrada, siempre admirada en esta pieza: Urlicht - Luz primordial (Sehr feierlich, aber schlicht - Muy solemne, pero sencillo) tuvo en la mezzosoprano, Christina Bock, la voz tersa, timbrada y bien proyectada, que precisa. Una voz que luego se desarrollará en el movimiento postrero en otras tesituras e intensidades, junto a la soprano Jane Archibald.
Desahogado en las dinámicas más impactantes, con momentos bien presentados en sus contundentes tormentas internas en… Im Tempo de Scherzo. Wild herausfahrend (Tempo de scherzo, con arranque enérgico), para confluir sobre una oscura inquietud… que devuelve a la esperanza el coro con la soprano… casi como un susurro:
— ¡Resucitarás, sí, resucitarás…!
Un movimiento donde la complejidad, y el detalle parecen sucumbir hasta alcanzar ese momento mágico, extático… protagonizado por el coro y el dúo solista:
— ¡Todo lo que muere, resucitará!
Como anécdota, volviendo al enganche del estreno de Urquiza con la Sinfonía de Mahler, me vino a la mente de inmediato un planteamiento idéntico del que fui testigo, realizado con éxito hace un par de temporadas por Christoph Koenig al frente de la Orquesta Sinfónica y el Coro de Radio Televisión Española. En aquella ocasión se trataba de un Scelsi (Ohoi), virtualmente enlazado con el Te Deum de Bruckner.
— ¡Prepárate para vivir!
Luis Mazorra Incera
Jane Archibald, soprano; Christina Bock, mezzosoprano.
Orquesta y Coro Nacionales de España / Kent Nagano.
Obras de Mahler y Urquiza.
OCNE. Auditorio Nacional de Música. Madrid.