Nombres tan renombrados y paradigmáticos como (en orden de aparición en programa): Federico Moreno Torroba, José Serrano, Manuel Fernández Caballero, Manuel Penella, Ernesto Lecuona, Reveriano Soutullo o Juan Vert, acompañaron a los más “furtivos” de: Zenón Rolón, Francisco Payá, Gonzalo Roig o Eliseo Grenet (además entretanto, de Arturo Márquez y su, un tanto reincidente fresco instrumental, Segundo danzón), fueron (salvando propina) los selectos ingredientes del Concierto de año nuevo: Zarzuela con sabor latinoamericano, organizado por el histórico Teatro madrileño consagrado a este género nuestro, grande y chico a la vez (ópera española al fin y al cabo…), Teatro de la Zarzuela. Un concierto anual que, en esta ocasión, contó con, los solistas vocales Nancy Fabiola Herrera, Zayra Ruiz, Darío Solari y Andrés Presno, y la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular, como saben, del Teatro), todos bajo la dirección de José Miguel Pérez-Sierra.
Un plan creativo e interpretativo para una fría tarde de sábado, con sus añoranzas y descubrimientos, y en torno a una imaginada autopista musical trasatlántica que ha sido, es y será siempre, de ida y vuelta.
Una temática medular donde la raigambre cultural, incluso biológica y sensual (zarzuela “con sabor…”) del genero, cobra un significado transversal, más allá de lo meramente musical.
Y sí, el director hoy, Pérez-Sierra, accedió al podio, saludó junto a todo el elenco en pie, se giró, levare anacrusa… y… ¡adelante…!
Moreno Torroba fue el primer puerto del recital (antología se decía antes con cierta afectación): Instrumental breve y Romanza de Cristina: “¿Por qué a mí vuelve?” de su El orgullo de Jalisco, con la dicción y característico timbre de mezzosoprano de Nancy Fabiola Herrera. Una entrada en temática (Jalisco) que, en simetría, cerraría coherentemente esta primera parte (una primera parte que, con sus veinte minutos de descanso preceptivos, se nos hizo algo corta, la verdad…).
De seguido, la Canción de Leonello: "Junto al puente de la peña" de La canción del olvido de José Serrano, con el barítono Darío Solari y parejos (dos) calificativos y, a la sazón, una pieza harto conocida del repertorio y ajustada con el podio.
Dúo y jota de Antonelli y Giussepini:
"Comprende lo grave de mi situación / No cantes más La africana", de
El dúo de "La africana" de Manuel Fernández Caballero y nada menos que Echegaray, nos sumergió, a ritmo de jota, en un dilema baturro-trianero, (¡de Triana al Ebro na menos!) por Zayra Ruiz y Andrés Presno. Brillantez y fluidez en ambos, para un número que aún al día de hoy y fuera de su contexto narrativo, hace vibrar su sentido patrio: agudo incluido.
La Romanza de Pilar: "Nostalgia angustiosa" de Chin Yonk de Zenón Rolón, volvió a mostrar, en un repertorio nada trillado, otro perfil canoro con las virtudes de la mezzosoprano solista citada.
Tras ella, Romanza "¡Tente!, detén tu alado paso" del Don Gil de Alcalá de Manuel Penella, en la bella voz de Andrés Presno y, un intenso y mantenido agudo final, digno del mayor bravo hasta el momento de la tarde-noche (después vendrían unos cuantos más…).
Y de tenor a soprano, marcado ritmo y característica ornamentación vocal… Romanza de Rosario: "Yo quiero a un hombre" de El cabo primero de Fernández Caballero, con un “redoble bravío” del respetable tras otro agudo final, de una romanza ciertamente exigente y bien resuelta.
Volviendo a El orgullo de Jalisco con su dúo de Cristina y Paco: "Por una tapatía" con los citados Nancy Fabiola Herrera y Darío Solari, fue un cálido final que recogía, un tanto prematuramente, los frutos de esta primera parte.
Tras los veinte minutos de intermedio, garbo, contundencia y voz en un espléndido Dúo de Matilde y Kraus: "Allá en mi barco" de El lobo de mar, de Francisco Payá, defendido con brillantez por Nancy Fabiola Herrera y Andrés Presno. Todo un arranque de energía y carácter.
De ahí a un número “clásico”, de Ernesto Lecuona, Romanza de María la O: "Mulata infeliz", con Zayra Ruiz en una interpretación que hizo revivir, por su donaire, este éxito de antaño.
Y de ahí… a otro “clásico”..., Romanza de Germán: “Los cantos alegres de los zagales” de La del Soto del Parral de Soutullo y Vert, cabal con Darío Solari…
Y a otro más… de nuevo con Moreno Torroba y la Romanza de Javier: "De este apacible rincón de Madrid" de su Luisa Fernanda, donde brilló Presno, especialmente en las tesituras más exigentes de esta partitura.
El interludio instrumental con el incombustible Danzón de Márquez, siempre cumpliendo de esta feliz guisa, con cierto aire de “propina en programa…” en un contexto… donde… bueno… como ya decía Gilles Deleuze mejor que yo: “sólo lo similar difiere…” Por otro lado, un éxito popular nuevamente.
Así volvimos a la zarzuela, en un definido tramo final del programa. “Alma cubana” en "¡Yo soy Cecilia!" de Cecilia Valdés de Gonzalo Roig, de nuevo con Nancy Fabiola Herrera.
Rumba de Cristina: "¡Popa!", La camagüeyana de Eliseo Grenet con todos, en una, comprometida por su aparente sencillez de planteamiento, sus incómodos saltos y tesituras graves. Un animado concertante “de situación…” (sin la situación… claro…).
Para terminar a ritmo de habanera: "Todas las mañanitas" del Don Gil de Alcalá de Penella: Nancy Fabiola Herrera, Zayra Ruiz, Andrés Presno y Darío Solari… ¿y el público…? Alguno se hubiera arrancado por ganas que, por lo bajines, lo podías estar escuchando marmeado entre labios a los vecinos…
Un programa de espíritu festivo y oportuno, donde la impronta histórica transoceánica trascendía sus relevantes peculiaridades musicales (con nombres a los que, sin duda ni esfuerzo alguno, se podrían haber añadido otros muchos) para alimentar como causa y efecto, como objeto, sujeto y proceso mismo, el vital, controvertido, paradójico también, magma cultural iberoamericano. Una corriente de ida y vuelta, de la que somos activos coparticipes. Un imaginado, bullicioso y universal “Intercambiador-Avenida-América…”
Por cierto (que aquí ya estaba firmando…), las antologías, pese a la afectación del apelativo como dije, suelen ser la sepultura de, entre otros, los magníficos enredos, chanzas, tragedias, comedias, textos y letristas de estas mismas obras. Todos ellos, perfectamente detallados en este programa de mano.
No sé si haré alguna justicia, pero “at last, but not least…” y en orden de aparición, fueron sus no menos aventajados autores literarios, los siguientes: Antonio Guzmán Aguilera, Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, Miguel Echegaray, Enrique García Velloso, Mauricio Nirenstein, Manuel Penella, Carlos Arniches, Celso Lucio, Antonio Guzmán Aguilera, Florencio Parravicini, Gustavo Sánchez Galarraga, Cirilo Villaverde, Luis Fernández de Sevilla, Anselmo C. Carreño, Agustín Rodríguez, José Sánchez-Arcilla y Aurelio Gutiérrez Riancho.
¡Ah, y no podía faltar una propina!, otro concertante, claro está, con todos sus protagonistas sobre las tablas: Las caleseras de El barberillo de Lavapiés de Francisco Asenjo Barbieri… (decía junto a mí una aficionada, con razón… “— Pero… ¡Qué velocidad!”).
Luis Mazorra Incera
Zayra Ruiz, soprano; Nancy Fabiola Herrera, mezzosoprano; Andrés Presno, tenor; y Darío Solari, barítono.
Orquesta de la Comunidad de Madrid / José Miguel Pérez-Sierra.
Obras de Fernández Caballero, Grenet, Lecuona, Márquez, Moreno Torroba, Payá, Penella, Roig, Rolón, Serrano, Soutullo y Vert.
Teatro de la Zarzuela. Madrid.
Foto © Gemma Escribano