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Crítica / Idomeneo, en la Ópera Estatal de Viena - por Gerardo Leyser

Viena - 24/02/2026

La reposición del montaje de 2014 de Idomeneo, en la Ópera Estatal de Viena, constituye un acontecimiento relevante, especialmente si se considera que esta producción solo se ha representado una docena de veces, desde esa fecha, en este escenario. Estrenada en el Teatro de la Corte de Múnich el 26 de enero de 1781 — dos días después de que Wolfgang Amadeus Mozart cumpliera 25 años —, Idomeneo es la primera ópera plenamente madura del compositor salzburgués, hecho que subraya la importancia de su presencia en el repertorio habitual del principal teatro lírico de su país natal.

En esta ocasión, Mozart trabajó con el libretista Giambattista Varesco, cuyo libreto ha sido objeto de críticas por sus debilidades dramatúrgicas y su limitado sentido escénico. El compositor realizó varias revisiones de la obra; la más conocida es la versión de Múnich, en la que un castrato interpretó el papel de Idamante, rol que hoy suele confiarse a una mezzosoprano.

Precisamente las dificultades del libreto llevaron al director musical, Bertrand de Billy, y al director escénico, Kasper Holten, a alterar el orden de algunos números en este montaje. Así, el aria “Zeffiretti lusinghieri” (Ilia) y el dúo “S’io non moro a questi accenti” (Ilia, Idamante), que originalmente abren el tercer acto, se trasladaron al inicio del segundo por razones de concepción escénica.

La propuesta de Holten estribó en una lectura más bien proclive a una interpretación psicológica de este drama que trata, esencialmente, por una parte del conflicto derivado del juramento de Idomeneo —sacrificar al primer ser vivo que encontrara, al salvar su vida del temporal que lo arrojó en la playa de Creta, y que resultó ser su propio hijo Idamante—, y por otra las tensiones sentimentales entre Idamante, Ilia y Electra. No obstante, la dirección de actores resultó limitada, un tanto demasiado estática, y el coro adoptó repetidas veces una actitud excesivamente pasiva.

La escenografía, obra de Mia Stensgaard, con vestuarios de Anja Vang Kragh, propuso un espacio sobrio y estático: Varios marcos flotantes que descienden o ascienden, incorporándose al nivel del escenario, según las necesidades dramáticas, le impraten vida a un escenario esencialmente carente de elementos mueble. El finalizar el tercer acto, se abre un boquete en el que caen Electra y, poco después, el propio Idomeneo, rodeados de divinidades infernales. Estas figuras funcionan durante toda la obra como telón de fondo viviente: a veces evocan guerreros muertos, otras encarnan la conciencia o las furias del drama. El principal reproche que se le puede hacer a la concepción de Holten es la supresión del deus ex machina final: en lugar de una intervención divina que resuelva el conflicto, un hombre anónimo emerge de la multitud y anuncia la abdicación de Idomeneo y la coronación —y boda— de Idamante con Ilia, sin que quede claro por qué todos aceptan su autoridad. Este montaje obvió el ballet final que es opcional.

Pese a estas reservas, la función resultó convincente gracias a la actuación de tres excelentes solistas. La soprano china Ying Fang compuso una Ilia encantadora, hechizó al príncipe con lirismo delicado y magníficos matices dramáticos. Por su parte, la mezzosoprano Kate Lindsey le aportó a Idamante un timbre oscuro y una notable intensidad expresiva mientras la soprano Eleonora Buratto, como Electra, desplegó ataques ardientes que tradujeron eficazmente la ira del personaje. El Idomeneo del heldentenor suizo Bernard Richter, se mostró ambivalente: su voz autoritaria se expande con comodidad en las amplias líneas melódicas pero afronta algunas dificultades con las coloraturas de esta difícil parte. También resultó muy ponderable la actuación de Hiroshi Amako en la parte de Arbace. En cuanto a las partes secundarias del Gran Sacerdote de Poseidón y La Voz, ambas fueron impecables en las seguras voces de Carlos Osuna e Ivo Stanchev, respectivamente.

La dirección musical, en manos de Bertrand de Billy (que ya ha dirigido múltiples funciones de Idomeneo en producciones anteriores), resultó intensa en lo dramático e ideal en las partes más poéticas e íntimas de la partitura. Se trata de director, gran conocedor de la obra que, a la vez, logra establecer un excelente contacto entre escenario y foso orquestal contando, para ello, con la presencia de un soberbio y muy bien preparado coro y de la espléndida orquesta de la casa, que es a su vez la famosa Orquesta Filarmónica de esta ciudad.

Gerardo Leyser

 

Bernard Richter, Kate Lindsey, Eleonora Buratto, Ying Fang, Hiroshi Amako, Carlos Osuna, Ivo Stanchev, etc.

Coro y orquesta de la Ópera del estado de Viena / Bertrand de Billy.

Escena: Kasper Holten (dirección), Mia Stensgaard (escenografia), Anja Vang Krach (vestuarios).

Idomeneo de Mozart.

Wiener Staatsoper

 

Foto © Michael Pöhn / Wiener Staatsoper

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