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Crítica / Gewandhaus, Faust y Nelsons: en busca del alma perdida - por Darío Fernández Ruiz

Santander - 31/08/2025

Una esplendorosa Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig y su hipermediático director Andris Nelsons protagonizaron la noche del sábado 30 de agosto la primera de las dos últimas jornadas que les fueron asignadas para el cierre del 74º Festival Internacional de Santander. Lo hicieron en un clima de máxima expectación y aforo y con la colaboración de la violinista Isabelle Faust, que sustituyó a la inicialmente prevista Hilary Hahn.

En una velada que abarcó desde la austeridad solemne hasta la pasión romántica y el drama sinfónico, la orquesta alemana desplegó toda la grandeza de su larga historia y ese sonido redondo, compacto, homogéneo que es seña de una identidad perfectamente reconocible y garantía de éxito, aunque, al acabar, nos quedó la vaga sensación de que el impacto estético debió haber sido algo mayor.

Desde luego, la primera obra de la noche, Cantus in Memoriam Benjamin Britten de Arvo Pärt, no pudo ser más prometedora, pues la pieza breve, minimalista, muy representativa de su estilo tintinnabuli, permitió presentar la poderosísima sección de cuerdas. Sus modulaciones en pianísimo lograron un efecto hipnótico que lo era aún más con cada toque seco de campana. Magnífico arranque.

En el Concierto para violín de Antonín Dvořák que completaba la primera parte, la violinista Isabelle Faust ofreció una lectura profundamente orgánica, equilibrando con sutileza la delicada poesía de un instante con el carácter popular del siguiente. Su sonido nos resultó carnoso y, al mismo tiempo, transparente; su fraseo, cálido y envolvente, con un sentido del rubato muy medido y el vibrato en su punto justo. Por su parte, la orquesta respondió como una maquinaria precisa que sirvió de respaldo a la solista: ingeniería alemana a su alcance. La dirección de Andris Nelsons, en cambio, nos pareció tan segura como contenida y alicorta en lo expresivo, sin detalles que llamasen nuestra atención.

En la Sinfonía n.º 2 de Jean Sibelius, Nelsons, que dirigió con partitura desde el principio, siguió mostrando un liderazgo férreo, pero también, a nuestro parecer, escasa inspiración y fantasía. Había concentración, exactitud y cierto dramatismo, sí, pero teníamos esa extraña sensación de que faltaba algo. Poco a poco, fuimos advirtiendo que lo que faltaba era alma. Además, la estructura de la obra se fragmentaba por momentos, con pasajes planos y algún que otro exceso del viento en el allegro final. Por todo ello, quizás, los aplausos sonaron abundantes, corteses y admirados, pero desprovistos de genuina emoción.

Darío Fernández Ruiz

 

Obras de Pärt, Dvořák y Sibelius.

Isabelle Faust, violín.

Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Andris Nelsons, director.

74º Festival Internacional de Santander

Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria

 

Foto © Pedro Puente / FIS

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