Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Gala Lírica para un aniversario - por Ramón García Balado

A Coruña - 12/09/2022

Cuadro de protagonistas a la medida de la convocatoria y los hechos confirmaron los resultados. Angela Meade, por su apabullante impresión que nos dejó como Leonor de La forza del destino de la semana pasada en la asunción de tan sufrido rol en sus exigencias. Moisés Marín, al que tendremos en la próxima Norma de Bellini, y que en la temporada recién concluida se le pudo seguir en óperas como Les Contes de Hoffmann, de Jacques Offenbach en el Palau dels Arts de  Valencia o en Le Nozze di Figaro de Mozart, en el Teatro Real.

Borja Quiza, talento de la casa- Don Carlos , en La forza del destino, de la pasada semana-, fue protagonista de la curiosa y testimonial El abrecartas, obra póstuma de Luís de Pablo, mostrando igualmente excelentes dotes con pinceladas cómicas en La verbena de La Paloma-Julián - o en los estilismos barrocos de Vendado es Amor, no es ciego, de José de Nebra, ofrecidas en otras convocatorias, y en otra sentida gala lírica en el entorno rossiniano dedicada a Alberto Zedda, en el recuerdo, en 2017.

Veronika Dzhioeva, a la que tendremos en la Norma de V.Bellini,  prestigiada garantía eslava que siempre goza de buena acogida, como ya tuvimos en el recital de apertura con Asmik Grigorian.  Veronika, es artista con raíces profesionales con el Teatro Bolshoi, y que presta importante atención a la recuperación de óperas de tradición rusa, que reclamaban esa puesta al día.

Luiz Ottavio-Faria- Padre Guardiano de La forza del destino-, el bajo apreciado por su particular registro y que en lo relativo a la presencia escénica muestra recursos de cuidada caracterización de personajes, le pudimos apreciar en este certamen  en roles verdianos como Attila o el temible Il Grande Inquisitore

Mónica Redondo- Curra en La forza del destino- pone el punto de gracia con esta mezzo que recibía  la justa valoración de su incorporación al elenco.

Por si quedan dudas, una primera parte de tentaciones rossinianas y casi un recordatorio al añorado Alberto Zedda, la Sinfonía  de Aureliano in Palmira para tomarle el pulso a esta especial consideración, el dramma serio  cargado de números dedicado a la voz y que añade también, en consideración al Coro Gaos, L´Asia in faville è volta, el coro de pastores  del segundo acto, en esta ópera con destino al Teatro alla Scala milanés y que había tenido la dirección de Alessandro Rolla, en su estreno de 1813.  

Angela Meade, Moisés Marín, Mónica Redondo, y el Coro Gaos, otorgaron colorido en el espectro de registros vocales, en Dunque ingrata, de Ricciardo e Zoraide, ópera que en su gala de presentación, había contado con la gran Isabel Colbrán como figura  estelar, y cuyas garantías fiables parecen conservarse  en la edición crítica de Federico Agostinelli y Gabriele Gravagna en la Fundación Rossini de Pesaro.

Más rossinianas con el duetto de Zelmira  a cargo de Veronika Dzhioeva y Mónica Redondo Perchè mi guardi e piangi, recitativo acompañado y  dúo entre Zelmira y Emma, una Zelmira a la que también dio lustre la Colbrán, en este dramma per musica tomado en lo literario de Dormont de Belloy, para el Teatro San Carlo, de Nápoles. Entonces, Emma había sido Anna María  Cecconi, y cuya partitura autógrafa se guarda en el Conservatorio de París.  Para completar el aparatado del Cisne de Pesaro, La Donna del lago, con Eccomi a Voi , miei prodi, en la voz de Moisés Marín, aria para lucimiento personal por las exigencias que se demandan al cantante cara a cara con el coro, y que se ofrece en el primer acto, rol de Rodrigo di Dhu en un despliegue de lucimiento, para este melodrama que remite a Walter Scott y que fue recibido con entusiasta aceptación hasta que en tiempos recientes, su centro por excelencia sería el Maggio Musicale Fiorentino, a  partir de 1958.

Angela Meade y el Coro Gaos, se impusieron con Quel sangue versato, de Roberto Devereux (Gaetano Donizetti), de consabido temple elegíaco y cumbre de una trilogía basada en las heroicidades traspuestas del XVI, con anclajes en Anna Bolena y María Estuardo aunque vagante a su sombra. Similar temple en cuanto a visceralismos desde las entrañas, en la que la protagonista Isabel, rinde por su poderío de coloratura.   

Luiz Ottavio-Faria, de nuevo nos arrastró en la continuación con Son Io spirito che nega, del Mefistofele de Arrigo Boito, aria tremebunda para sus innegables cualidades fruto de un físico poderoso. En verdad, el espíritu que todo lo niega, en respuesta a Fausto.

Para el barítono Borja Quiza, otra tentativa a partir del Don Carlo, de Verdi, Son io, mio Carlo, declamación estremecedora, en síntesis, que alcanza el grado de acaparamiento de algunos de sus dúos, que otorgan fuste a esta ópera que supo sacar el mejor partido del texto de F.Schiller, como el monólogo Ella giammai m´amò!, el aria de Isabel de Valois, Non piangere mia compagna o el dúo de Rodrigo y Don Carlo  L´Ora suonò, en esta ópera de imponente bravura.  

Para el Coro Gaos, el Verdi no tan distanciado con respecto a éste, el de Macbeth, del que se tomaba Patria opressa, con reminiscencias reivindicativas.  De Francesco Cilea, el Intermezzo de Adriana Lecouvreur, modismos del verismo en sus aspiraciones de enmarcarse en un continuum.

De Adriana Lecouvreur,  el aria  Ecco, respiro appena… Io so l´umille ancella , página seductora donde las haya, en la voz de Veronika  Dzhioeva, esa actriz que pretende rebajar el grado de los elogios cargantes, sintiéndose precisamente l´umille ancella, y que en lo interpretativo se inclina a una  lírico-spinto. 

Mónica Redondo, se  decidió por  Samson et Dalila de Camille Saint- Saens, con Amour! Viens aider ma faiblesse (¡Amor!, ayúdame  en mi debilidad), la cortesana que con todo, no disimula resquemores. Para embriagarnos sin reparo, Angela Meade nos obsequió con la inmarcesible Ebben? Ne andrò lontano, del primer acto- La Wally-, de Alfredo Catalani y que demanda en el canto una considerable flexibilidad y recursos por lo que se ha convertido en una preferencia en todo tipo de galas y recitales. En el bis, coro y solistas con el director entregado José Miguel Pérez Sierra y la Orquesta Sinfónica de Galicia, en un canto solidario, con el Va pensiero de Nabucco.

Ramón García Balado

 

LXX Festival de Amigos de la Ópera de A Curuña

Angela Meade, Veronika Dzhioeva, Borja Quiza, Moisés Marín, Luiz Ottavio-Faria, Mónica Redondo.

Coro Gaos / Fernando Briones. 

Orquesta Sinfónica de Galicia / José Miguel Pérez Sierra.

Teatro Colón, A Coruña

 

Foto © Alfonso Rego

269
Anterior Crítica / Leonor templando al destino - por Ramón García Balado
Siguiente Crítica / Emotividad y entrega (homenaje a Antón García Abril) - por Luis Suárez