Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Fallida evocación de lo hispano por la Filarmónica de Gran Canaria, Gallardo del Rey y Oliver Díaz - por Juan F. Román

Las Palmas de Gran Canaria - 05/10/2026

El segundo programa de abono de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria estuvo centrado en música española, Rodrigo, Turina, Gallardo del Rey, o directamente inspirada en ella, caso de Ravel.

José María Gallardo del Rey, forma parte de los guitarristas fundamentalmente flamencos que se acercan al Concierto de Aranjuez adornándolo con filigranas de raíz flamenca, algo que en mi opinión desvirtúa el original de Rodrigo, de una austeridad espartana en su evocación de un pasado dieciochesco palaciego y popular, llevándolo por otros derroteros que no eran los deseados por el autor. Se añadió además la siempre problemática amplificación de la guitarra.  Si por un lado se supone permite escuchar con mayor claridad la parte solista, algo que no siempre se logró, por otro lado modifica el timbre del instrumento volviéndolo más seco, restándole calidez y capacidad para el sombreado y el matiz tímbrico, recortando además la gama de volúmenes sonoros y estableciendo una relación artificial con la orquesta que afectó directamente a la visión interpretativa, especialmente en el meollo de la pieza, el celebérrimo andante expresivo central.

Sin amplificación el solista establece una pugna con la orquesta, empujado a superar sus límites sonoros, lo cual proporciona a su interpretación un matiz que refuerza el carácter doliente del movimiento. Con la amplificación ese esfuerzo desaparece, todo suena más relajado y falto de empuje, pese a la pulcritud de toque de Gallardo del Rey y su convicción con lo que hace.

Diamantes para Aranjuez del propio Gallardo del Rey es una vuelta de tuerca sobre la pieza de Rodrigo, compuesta en 2015 para conmemorar el 75 aniversario del Concierto de Aranjuez. Mantiene los tres movimientos clásicos, estableciendo en cada uno de ellos un juego de espejos con la pieza homenajeada, pasando los motivos de Rodrigo a través de un tamiz flamenco con presencia constante de la percusión. Es una obra ligera y sin grandes pretensiones estilísticas que conectó con el público mejor que la pieza de Rodrigo. La batuta de Oliver Díaz no atinó con ninguna de las dos obras, en una lectura gris, sin hondura ni carácter, ya es llamativo que el hermosísimo tiempo lento de Rodrigo pasase sin pena ni gloria.

La Sinfonía Sevillana de Turina, una de las grandes obras del sinfonismo español, de inmediato atractivo sonoro por su directo andalucismo y el colorido de su instrumentación, obtuvo una lectura desafortunada, despistada estilísticamente, con un fraseo sin gracia de los hermosos temas de raíz popular, faltos de gracejo e intención y un precario equilibrio de los planos sonoros escorados hacia metales y percusión.

Por último Alborada del gracioso de Ravel, inicialmente la cuarta de las cinco piezas pianísticas que conforma Miroirs (espejos), trasladada a la orquesta por el propio Ravel, tuvo una plasmación deficiente por la incapacidad de la batuta para plasmar la delicada orquestación raveliana. Todo sonó abigarrado y confuso, pese a la indudable calidad de los miembros de la Filarmónica que Gran Canaria, que asomó puntualmente en los múltiples desempeños solistas de la amplia plantilla.

Juan Francisco Román Rodríguez

 

José María Gallardo del Rey, guitarra.

Orquesta Filarmónica de Gran Canaria / Oliver Díaz.

Obras de Rodrigo, Gallardo del Rey, Turina y Ravel.

Auditorio Alfredo Kraus, Las Palmas de Gran Canaria.

1
Anterior Crítica / La OSCyL abrió temporada con el magnífico oboísta François Leleux - por José M. Morate Moyano