Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Espléndido homenaje a Morton Feldman en el Círculo de Bellas Artes - por Simón Andueza

Madrid - 10/06/2026

En una calurosa tarde madrileña de comienzos de junio, plagada de eventos multitudinarios, la propuesta musical que les narro a continuación brilló con una luz propia tan única y deslumbrante que convirtió su arriesgada y rompedora propuesta en un éxito rotundo a todos los niveles.

El programa titulado Entre Feldman rinde un merecidísimo homenaje a Morton Feldman (1826-1987) en el centenario de su nacimiento. El espectáculo que pudimos disfrutar en el Círculo de Bellas Artes es en realidad el proyecto central del Festival RESIS que integra propuestas musicales de vanguardia con diferentes lenguajes artísticos en completa armonía con las características y singularidades de los espacios escénicos, arquitectónicos y naturales de la ciudad de A Coruña.

Hugo-Gómez Chao, fundador del festival y quien es uno de nuestros compositores actuales más comprometidos y activos, explicó clara y concisamente el espectáculo. En primer lugar destacó la estrecha relación del Festival RESIS con el Círculo de Bellas Artes, lo que posibilita que este sea el tercer año consecutivo en el que podamos disfrutar en la capital de España del evento troncal de la edición del festival. La velada estuvo repleta de unas  singularidades artísticas realmente excelentes, tanto a nivel creativo como interpretativo.

La primera sorpresa de la tarde fue la multitudinaria expectación que despertó el evento, puesto que a falta de veinte minutos de la apertura de puertas el vestíbulo de la sala de columnas estaba inundado de un público que llenó el aforo de la sala, obligando a que varias personas tuvieran que presenciarlo puestas en pie.

Es imposible que yo pueda resumirles en esta reseña todos los aspectos reseñables de la velada puesto que este espectáculo, de generosa duración y compuesto de complejas creaciones que aúnan múltiples disciplinas artísticas debe vivirse en primera persona. Buen ejemplo de esto es que durante todo el espectáculo se proyectaron video creaciones de  Lois Patiño inspiradas en cada pieza que imbuyeron a los espectadores, aún más si cabe, de la expresión meramente musical.

Quienes fueron el verdadero núcleo artístico fueron los componentes de Arxis Ensemble, espléndida formación de música de cámara conformada por algunos de los instrumentistas más destacados del panorama musical global especializada en la creación actual. Sus componentes fueron variando en función del orgánico exigido en cada pieza. Las piezas meramente instrumentales pueden resultar reveladoras de su talento, perfección técnica y conjunción grupal.

La composición de Rebecca Saunders (1967) Quartett, para acordeón, clarinete, piano y contrabajo,  quizás una de las más arriesgadas por su orgánico, desveló las formidables capacidades técnicas de estos cuatro miembros de Arxis. El contrabajista Zacharias Fasshauer mostró una afinación impecable en todo el extensísimo registro exigido y los múltiples recursos ideados por Saunders, como las dobles cuerdas de estrechas disonancias fueron de una transparencia absoluta. El acordeonista Nikola Tanaskovik dotó a esta obra de la peculiaridad tímbrica del acordeón y nos recordó la espléndida capacidad expresiva que posee. Con tan solo cuatro instrumentistas y con las evocadores imágenes proyectadas, verdaderamente el disfrute se instalo en la sala.

Como contraste, Desde dentro de José Manuel López López (1956), creó una pieza de compleja estructuras tímbricas y rítmicas, que incluyó clarinete bajo, saxofón bajo, trompa, trompeta, trombón, contrabajo, piano y percusión. La sapiencia de López nos brindó una creación basada en un tutti instrumental de variadísima capacidad de recursos y sonoridades, que fueron desde extremos compases de amalgama de velocísimo discurso hasta secciones senza tempo que alcanzaron momentos ambientales y clímax muy reseñables. Aquí la totalidad el conjunto instrumental se empleó a fondo, regalándonos una soberbia interpretación en donde sus múltiples recursos sonoros conformaron una excepcional  formación instrumental de primer nivel de desbordante conjunción.

La creación central de la velada que dio título al espectáculo, Entre Feldman de Niño de Elche y Hector Cavallaro, fue un homenaje fastuoso a la genial mente creadora del compositor estadounidense en su centenario, aunando la principal característica de su obra, la utilización del transcurrir tiempo como parte esencial de la interpretación que transforma la percepción, con las particularidades de sus creadores. Niño de Elche volvió a asombrarnos con su fastuosa capacidad de reinterpretarse a sí mismo, convirtiéndose cada vez que pisa un escenario en u intérprete sorprendente que nos muestra sus mil y un facetas. Así, la pieza comenzó con leves susurros improvisatorios que se fueron transformando poco a poco para dar forma a una pieza que desembocó en un diálogo permanente entre la voz y el Arxis Ensemble.

Esa conjunción de arte flamenco con intérprete de musaica contemporánea estuvo siempre complementada con el coautor de la obra y a su vez aquí pianista, Hector Cavallaro, cómplice absoluto de Francisco Contreras, que estableció un centro tonal que permitía la improvisación vocal y que en continua comunión con él fueron creando magníficas texturas que desembocaron en una apoteósica cumbre sonora con los instrumentos, que esta vez sí, usaron la partitura como guía motora que les coordinara. Todo ello en conjunción con las evocadoras imágenes proyectadas, conformaron una experiencia difícil de olvidar por su impacto interno en el espectador, algo que el público mostró con su apasionada ovación.

Para contextualizar todo este homenaje, la velada comenzó con una obra del propio Morton Feldman, Voice and Instruments II para voz femenina, clarinete, violonchelo y contrabajo, que contó con la participación de la soprano Margarita Rodríguez. La composición es el perfecto ejemplo de la creación feldmaniana, puesto que sus continuas imitaciones pausadas y suaves entre la voz y los instrumentos rompen con la sensación lineal del tiempo, sumiendo al espectador en un constante estado de trance. Margarita Rodríguez realizó un verdadero esfuerzo de contención sonora, control de la emisión vocal y conjunción con el resto de intérpretes, regalándonos momentos de verdadera belleza sonora y de paz extática junto al clarinetista Sergi Bayarri y a la violonchelista Adya Khanna, en donde la pureza de la vocal ‘u’ y de la afinación de cada intervalo conformaron un entramado de sutileza extrema tanto en la voz de la soprano como en las notas de sus colegas instrumentistas.

La obra que cerró el concierto, Arder de Hugo Gómez-Chao (1995) para soprano, trompeta y ensemble, que aprovechó al máximo a los excelentes músicos presentes sobre el escenario creando un soberbio y expresivo diálogo interpretado de forma inmejorable por Margarita Rodríguez y el trompetista Víctor Bouzas. La soprano, que comenzó tanto esta obra como la de Feldman a solo y con la entonación exacta, dio un recital extraordinario de sus recursos técnicos y expresivos junto al trompetista, en una pieza en donde los cromatismos por cuarto de tono, los registros realmente agudos y la densidad del conjunto, no fueron obstáculo para una interpretación brillante por la alta cualificación de todos los músicos. Además, el volumen sonoro de la soprano, así como su capacidad de diálogo con la trompeta, ambos exigidos de un modo muy evidente, nos brindaron una conclusión del espectáculo tan brillante como espectacular en una cadenza a dúo entre soprano y trompeta, con sordina que culminó en un agudo final al unísono.

Quien dirigió toda esta cantidad de obras tan complejas, densas y solamente aptas para músicos realmente avezados, fue Armando Merino. Afincado en Alemania, pero madrileño de cuna, Merino se ha especializado últimamente en el repertorio actual por un motivo fundamental: su alta capacidad para dirigir este repertorio de un modo óptimo y absolutamente orgánico. Como ha quedado aquí, esta música es de una complejidad extrema, tanto por sus ritmos como por su tonalidad, que en este caso fue casi siempre ‘atonalidad’.

Es por esta complejidad por lo que mucho de nuestros grandes maestros son reacios a dirigir de un modo habitual este repertorio, pero le puedo aseverar que fue una auténtica delicia observar el gesto de Merino al frente de todos estos músicos y observar que su dirección era tan satisfactoria y musical como quien dirige una de las grandes creaciones de Beethoven, de Brahms o cualquier otro compositor bien conocido y muy cercano al acervo popular del melómano. Las claras indicaciones de los tempi tan opuestos, las múltiples entradas a los distintos músicos, su búsqueda constante de matices, de articulaciones y del balance sonoro correcto, son elementos que permiten acometer con una solvencia inusual este repertorio y hacer disfrutar de él tanto a los partícipes de la interpretación como a los espectadores que lo presencian.

Como no podía ser de otro modo, el público asistente despidió puesto en pie, entre acaloradas ovaciones y sonoros aplausos a todos estos músicos que nos brindaron una velada de creación actual tan satisfactoria como emocionante.

Simón Andueza

 

Niño de Elche, voz. Margarita Rodríguez, soprano. Lois Patiño, video.

Arxis Ensemble,  Armando Merino, director. 

Entre Feldman

Obras de Morton Feldman, Rebecca Saunders, Niño de Elche / Hector Cavallaro, José Manuel López López y Hugo Gómez-Chao.

Concierto de clausura del Festival RESIS.

Círculo de Bellas Artes, Sala de Columnas, Madrid, 6 de junio de 2026, 20:00 h.

 

Foto © Nacho Martín

119
Anterior Crítica / Contemplación musical de los elementos - por José Antonio Cantón