Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Emotividad (OCNE)

Madrid - 09/03/2020

El sábado 29 de febrero de 2020 tuvimos la oportunidad de disfrutar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid del segundo concierto de los tres habituales de abono perteneciente al programa número 13 del ciclo sinfónico de la Orquesta y Coro Nacionales de España, titulado Lo emotivo y lo mainstream, con un repertorio integrado por el concierto para violín de Elgar, interpretado por la solista Vilde Frang, y la tercera sinfonía de Schumann, una propuesta abordada totalmente bajo la dirección del maestro titular de la agrupación, David Afkham.

La primera parte se encontró dedicada íntegramente al majestuoso y formidable concierto para violín del compositor inglés Edward Elgar, una de sus obras más admirables dentro de su ingente producción, con una duración bastante extensa en relación a otros conciertos románticos dedicados a este instrumento, una configuración estructural a medio camino entre el romanticismo más puramente brahmsiano y determinadas reminiscencias de la música de Bruch, la inclusión de diferentes enigmas en la partitura, de los que el autor era un reconocido admirador, y un maravilloso recorrido sonoro de extensas dimensiones con numerosos materiales temáticos de una profunda sensibilidad afectiva, permanentemente alternados entre la solista y la orquesta.

La formación nacional ofreció una sonoridad bien estructurada, consolidada y elegante, destacando en particular tanto la intensidad como la conectividad temática presentada en la introducción de la obra, amplia síntesis de todas las propuestas motívicas desarrolladas posteriormente por el violín. La cuerda mostró una magnífica consistencia sonora equilibrada a través de unas correctas intervenciones del viento, haciendo un énfasis especial en cada aportación individual para la conformación de un precioso colorido dentro de la exigente demanda técnica de la partitura solista, con numerosos períodos fraseológicos perfectamente integrados en la textura general y una atmósfera en la que se combinaba la inconfundible solemnidad noble del discurso con el dramatismo sentimental que determinó en cierto sentido el camino de la vida del músico británico.

La violinista Vilde Frang aportó una visión personal de los pasajes idiomáticos de elevadas exigencias técnicas de los movimientos primero y tercero con una magistral claridad y un excepcional virtuosismo, de una absoluta luminosidad y de un transparente brillo, aunque en ciertas ocasiones llevados ligeramente al extremo de las posibilidades acústicas, pudiendo quizás echar en falta en algunos momentos concretos, especialmente en las secciones escritas específicamente para ser abordadas sobre la cuarta o la tercera cuerda, la completa consistencia de la naturaleza sonora que la densidad de este lenguaje pudiera requerir para percibirlo en su absoluta esencia.

La segunda parte se encontró dedicada a una creación de menor duración que la primera propuesta del repertorio pero no menos exigente desde el punto de vista interpretativo, la tercera sinfonía del compositor alemán Robert Schumann, cuya producción, compendio del genuino estilo romántico, halla en este ejemplo paradigmático un reconocido éxito en su propia época, concebido como un auténtico canto a la vida, de inspiración bucólica e insólita brillantez aunque con pequeñas secciones de introspección y de advenimiento de la tragedia humana, debido a que durante la época de su composición las alucinaciones y las depresiones pronto llevarían al autor a intentar suicidarse y ser recluido en un sanatorio mental hasta su temprana muerte.

La propuesta de la versión perfiló una orquesta radiante de esplendor, con un concepto de dinamismo de sorprendente frescura en el ágil y versátil gesto de la dirección de Afkham para una música que habitualmente se caracteriza por su fortaleza e incluso por sus particulares exigencias como consecuencia del tratamiento de la orquestación. Como parámetros a tener en consideración, merece la pena reconocer la deslumbrante calidad ofrecida por la cuerda, empastada desde los instrumentos graves a los agudos para establecer una sonoridad fundamentada en la típica influencia germánica de la construcción del sonido, así como un viento bien equilibrado en su función de bloque sonoro, reseñando de manera concreta la preciosa presencia de los metales en el profundo coral procesional del tercer movimiento y la energía conclusiva de todo el conjunto en el exuberante cuarto movimiento.

Abelardo Martín Ruiz

Orquesta y Coro Nacionales de España. Concierto 13 del ciclo sinfónico 2019/2020: “Lo emotivo y lo mainstream”, 29 de febrero de 2020, 19:30 horas. Auditorio Nacional de Música de Madrid, Sala Sinfónica
Edward Elgar (1857-1934): Concierto para violín y orquesta en si menor, opus 61. Robert Schumann (1810-1856): Sinfonía número 3 en mi bemol mayor, opus 97 “Renana”
Vilde Frang, violín / Orquesta Nacional de España. David Afkham, director

253
Anterior Crítica - Hopkinson Smith, el laúd del maestro
Siguiente Crítica - El homenaje al abonado no lo fue tanto

Selector de temas