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Crítica / Elogio del trío con piano - por José Antonio Cantón

Alicante - 12/10/2026

Presente aún la muy satisfactoria actuación del Trío Wanderer en la Sociedad de Conciertos de Alicante (SCA) el mes de octubre del pasado año 2024 en la que quedó de manifiesto la distinción de éste como referente absoluto de este tipo de formación de música de cámara a nivel mundial, volvía al escenario del Teatro Principal de Alicante dentro del cincuenta y cinco ciclo de conciertos de la SCA con un programa monográfico dedicado a Beethoven en el que se erigía como motivo de mayor atracción su famoso Séptimo Trío en Si bemol mayor, Op.97 (Archiduque) que habría de cerrar la velada.

Ésta se inició con el Cuarto Trío, Op. 11, en la misma tonalidad, que lleva por subtítulo Gassenhauer en referencia a una canción que ese escuchaba habitualmente por las calles de Viena a finales de la última década del siglo XVIII, uno de los temas más pegadizos de una popular ópera de Joseph Weigl, que aparece en el movimiento final de la obra. Haciendo énfasis en su estructura armónica, los componentes de este trío francés, fundado en París el año 1987 por unos destacados alumnos de su prestigioso conservatorio, se adentraron en el allegro inicial destacando el desarrollo temático de su discurso desde una integración que se percibía centrada en las evoluciones del violonchelista Raphaël Pidoux, que servía de aglutinante. El especial sonido de su instrumento, realizado por el lutier Goffredo Cappa el año 1680 en la localidad piamontesa de Saluzzo, resaltaba sobre el conjunto por sus profundos y nítidos graves, que se fundían en una especial mixtura con la resonancia del cordaje bajo del piano, dejando una sensación de denso impulso al primer movimiento, exquisitamente contrastado por el violinista Jean-Marc Phillips-Varjabédian, haciendo que la sonoridad de su instrumento generara un atención y seguimiento especiales en el oyente. El pianista Vincent Coq descubría el virtuosismo característico del autor con gran prodigalidad técnica y precisa definición polifónica, cualidad que mantuvo a lo largo del concierto con decisión y sentido integrador.

Con el advenimiento del Adagio central se pudo percibir la calidad de canto de este grupo desarrollando una celestial suavidad en su exposición rica en ornamentación conforme se aproximaba su conclusión, dejando en todo momento una univocidad expresiva de primerísimo nivel. En el Allegretto final, tuvo distinguida participación el pianista haciéndose dueño de la situación al asumir con determinación la riqueza del pianismo de Beethoven en su amplia magnitud. Los primeros aplausos de la noche fueron la mejor respuesta a una interpretación que puso en valor esta composición que apunta ya los derroteros que iba a tener la personalidad artística del gran compositor alemán.

El Quinto Trío en Re, Op.70-1”Geister” ocupó el segundo lugar de la primera parte del programa, constituyéndose así para el espectador en ejemplo de la evolución del músico en esta forma musical de cámara. Partiendo de una interiorización absoluta de la obra por parte de los intérpretes, se plantearon su ejecución profundizando en el espíritu romántico (sturm und drang) que lo anima con un sentimiento calculado de alegría, traduciendo con fidelidad esa intención dramática de Beethoven en esta pieza que de alguna manera anticipa la grandeza expresiva de su última etapa creativa. La mistérica recreación que los tres músicos hicieron del Largo, en la que el violinista tuvo una determinante responsabilidad, y la desbordante rítmica con que impulsaron el Presto final dejaban claro por qué es considerado el Trío Wanderer como uno de los grupos en su clase más importantes de las últimas décadas.

El concierto entraba en su momento más expectante con la interpretación del Op. 97, el muy admirado por el propio compositor Trío del Archiduque, escrito en la tonalidad mayor de Si bemol y dedicado al Archiduque Rodolfo de Austria, de ahí su sobrenombre. Asumiendo los postulados que contiene la obra, los intérpretes ofrecieron ese carácter noble del allegro inicial con resolutiva emoción y audacia técnica, aspectos que definieron constantemente el impacto de su exposición en el espectador. Esta sensación no hizo sino aumentar en el Scherzo, que desarrollaron con natural gracia, manteniendo ese equilibrado coloquio musical que requiere entre los tres instrumentistas, que fueron muy respetuosos con las geniales superposiciones temáticas que propone el autor hasta el trío introducido por el violonchelo con un siniestro y tenebroso cromatismo, momento singular por la expresividad trascendente con la que lo ejecutaron, reafirmada en la coda haciendo que reapareciera el tema principal casi inmóvil antes del último staccato. En el tercer movimiento los intérpretes alcanzaron un mayor grado de lirismo en el proceso de transformación de sus encadenadas cuatro variaciones hasta llegar al episodio final con el que concluyeron dejando una sensación de serenidad, intimidad y honda emoción, concentrando el sentimiento profundo que quiere transmitir Beethoven en esta obra clave del género camerístico de todos los tiempos.

Con el último movimiento, los instrumentistas tuvieron la mejor oportunidad de exponer su valía técnica y artística realizando una lectura brillante, conduciéndose hasta su final que hicieron de forma enérgica y con satisfactoria musicalidad, destacando en la coda el vigor de su alegría creando belleza con contrastante audacia individual y de conjunto, rematando así el elogio del trío con piano que significó su actuación.

Como respuesta al aplauso del público que asistía en gran cantidad a esta cita de la Sociedad de Conciertos de Alicante, el Trío Wanderer interpretó con resolutiva eficacia el impulsivo Presto que cierra el Primer Trío, Op.1-1 también de Beethoven, terminando definitivamente su actuación que iniciaba una temporada ilusionante de esta institución musical alicantina señera dentro de cada vez más rico panorama musical de la ciudad, que ofrecerá la primera programación de Alfonso Ramón Borja-Berenguer, director artístico de dicha sociedad, con la inclusión de un género como la música barroca, hecho que ampliará su oferta significativamente, al mismo nivel de calidad que ha venido haciendo desde hace más de cinco décadas, manteniéndose como uno de los referentes culturales de su clase en España. La ilusión entre su número creciente de abonados se hacía patente en este excelente concierto inaugural de su temporada 2026/2027.

José Antonio Cantón

 

SOCIEDAD DE CONCIERTOS DE ALICANTE

TRÍO WANDERER – Jean-Marc Phillips-Varjabédian (violín), Raphaël Pidoux (violonchelo) y Vincent Coq (piano).

Obras de Ludwig van Beethoven.

Teatro Principal de Alicante. 05-X-2026

 

Foto © Ángel Juste

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