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Crítica / Bondad musical, pero poca emoción - por Francisco Villalba

Madrid - 11/10/2026

Nos visitó por tercera vez en el Ciclo de Lied del Centro Nacional de Difusión Musical en el Teatro de la Zarzuela la soprano Christiane Karg.

Como siempre, con ella el programa fue un conjunto de obras de diversas compositoras y compositores cuyo nexo de unión era el de estar a caballo entre la estética musical del siglo XIX y el XX. Pretendían liberarse de la tradición sin renunciar a ella. Esto lo consiguieron de la forma más radical Alban Berg, Arnold Schoenberg y, de igual forma, aunque menos aparente, Claude Debussy. Mahler revolucionó la composición musical pero los nuevos aires los impregnó con una maestría y emotividad que traspasan el tiempo y el espacio situándose en un mundo cercano a un panteísmo bello y arrebatador. Su mujer, Alma, crea en sus composiciones un mundo alejado del de su marido, muy personal y más cercano a la estética de los grandes románticos y postrománticos alemanes.

Empezó el recital con cuatro lieder de la americana Amy Beach, una pionera en el campo de la composición musical femenina. Ya con sus Vier Lieder (Cuatro canciones) la soprano mostró su estupendo legato y su impecable fraseo. Después, en Las tres canciones de las Fêtes galantes de Debussy, Karg se movió como el pez en el agua; su perfecto francés y su capacidad para transmitir la delicada delicuescencia de este compositor fue un ejemplo de cómo plegarse a las exigencias del galo sin la menor dificultad.

 Los Sieben frühe Lieder de Alban Berg y los Vier Lieder op 2 de Arnold Schoenberg fueron bien resueltos, pero son obras que para lograr una interpretación adecuada exigen un color de la voz más oscuro que el de Karg y un manejo de los timbres vocales más contrastados, más afilados. Con todo, buenas interpretaciones.

En los tres lieder correspondientes a la colección de Rückert lieder de Gustav Mahler, Karg lucho con el hándicap de una voz bien manejada pero que, otra vez, carecía del peso vocal que estas composiciones exigen. Mahler pide una voz con más cuerpo que la de Karg y aunque las interpretó, desde el punto musical, con corrección, carecieron de emotividad

En Los Fünf Lieder (Cinco canciones) de Alma Mahler estuvo más acertada y los interpretó con acierto.

El final del recital lo dedicó a Richard Strauss. Aquí me pareció que la soprano se sentía en “su” territorio, tanto con Freundlische Vision como con Waldseligkeit y con la chispeante  Wird schreiten in goldener Fülle (Caminamos en una abundancia dorada) lució su impecable legato, un fraseo irreprochable y una expresividad muy acorde con las obras.

Correspondiendo a los aplausos del público interpretaron la obra que Strauss dedicó a la gran María Jeritza, Malvas, y posteriormente la famosísima Morgen.

Martineau, como siempre, fue un co-intérprete de primera, plegándose a las partituras y a la cantante con su habitual magisterio.

Francisco Villalba

 

Christiane Karg & Malcom Martineau

Obras de Amy Beach (1867-1944) Claude Debussy (1862-1918) Alban Berg (1885-1935) Arnold Schoenberg (1874-1951) Gustav Mahler (1860-1911) Alma Mahler (1879-1964) Richard Strauss (1864-1949)

Ciclo de Lied del Centro Nacional de Difusión Musical

Teatro de la Zarzuela, Madrid

 

foto © Elvira Megías

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