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Crítica - Elemental, querida Watson

Santander - 03/10/2018

Una vez concluido el concierto de la Orchestra of the Age of Enligthenment y a falta aún de varias jornadas para su conclusión, es ya evidente que la 67ª edición del Festival Internacional de Santander quedará en el recuerdo de su público más fiel como una de las mejores. El sobresaliente desempeño tanto de la formación inglesa dirigida por Laurence Cummings como de la soprano Katherine Watson no ha hecho más que ratificar esa impresión. Enfrentada a un programa dedicado a Telemann y Händel, la expedición inglesa mostró una identificación total con una música que aman y en la que creen profundamente; no sólo la sirven con excelencia en la ejecución, sino con una convicción contagiosa; así, la selección de la Ouverture en Fa mayor TWV 55:F3 del primero sonó a ratos solemne, a ratos saltarina, siempre repleta de vida. La selección de la primera suite de Water music y el Concerto grosso en mi menor, op. 6 n.º 3 HWV 321 del segundo fueron las otras obras puramente instrumentales de la velada.

Elegancia, armonía, suntuosidad fueron los rasgos distintivos de las interpretaciones de un Cummings que, desde el clave, parecía dirigir en estado de gracia. El resto del programa -dos arias de Giulio Cesare, una de Il trionfo del tempo e del disinganno y el motete Silete venti, casi nada- permitió escuchar a la ascendente Katherine Watson en un alarde de técnica vocal puesta al servicio de una sensibilidad exquisita. La voz no es grande, pero el efecto combinado de su canto ligado, la belleza del timbre, la académica claridad de las agilidades y la hondura de su fraseo es enorme. A ello, Watson, gran artista, le suma una personalidad y una inventiva muy pronunciada que le sirvió para iluminar, ya fuera de programa, el da capo de Lascia ch’io pianga con una ornamentación muy original.

Darío Fernández Ruiz

Orchestra of the Age of Enligthenment.
Festival Internacional de Santander. Sala Argenta del Palacio de Festivales.


Foto: La soprano Katherine Watson.

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