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Crítica / El Vivaldi más a la moda de Noally y Les Accents - por Simón Andueza

Madrid - 21/01/2026

La primera de las citas de este 2026 recién comenzado en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional del Ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) no podía ofrecer mejores augurios. Escucharíamos, de nuevo, a la agrupación francesa Les Accents interpretando una de las creaciones más fascinantes del período tardío de Antonio Vivaldi: Il Tamerlano, ovvero Il Bajazet, RV 703.

Este pasticcio de Vivaldi fue encargado por la Accademia Filarmonica di Verona para su teatro recientemente construido durante el Carnaval de 1735. La partitura manuscrita se titula Il Bajazet, mientras que el libreto de Verona se publicó como Il Tamerlano. La Sinfonía y muchas de sus arias fueron recicladas de las propias óperas del Il prete rosso. Los recitativos fueron compuestos de nuevo y ocho números son de Giacomelli, Hassse, Broschi y Porpora. Sin embargo, la fuente de Turín tiene cinco lagunas que son rellenadas aquí por el propio director de les Accents y algunas de ellas son deliciosas creaciones muy conocidas del mismo Vivaldi.

La música que contiene este compendio de creaciones de diversos autores demuestra cómo se disfrutaba antaño de los grandes éxitos musicales que tanto amaba el público, y nos permite comprobar el verdadero gusto musical de la población. Así, las arias destinadas a los grandes divos del momento, alejadas del estilo vivaldiano nos hacen redescubrir sus virtudes y nos permiten despojarnos de prejuicios estilísticos, así como comprender mejor la esencia histórica de la música de aquel momento.

El elenco vocal de la velada fue de de dispar nivel, tanto en cualidades vocales como en compromiso con el estudio de sus comprometidos y numerosos recitativos y arias, aunque hubo tres cantantes que requieren de toda mi admiración y de todo mi aplauso.

En primer lugar me gustaría destacar todas y cada una de las intervenciones de la mezzosoprano Eva Zaïcik, quien demuestra un elevadísimo nivel en sus interpretaciones. Dueña de un hermoso timbre vocal, Zaïcik, -quien interpretó a Andronicus, príncipe de Grecia aliado de Tamerlano- posee un soberbio nivel técnico que le permite conferir una asombrosa igualdad tímbrica en cualquier registro, del más agudo al más grave, al que deba enfrentarse. Además, su elegancia en el fraseo es exquisita, a lo que debemos añadir su fabulosa sensibilidad con la que afrenta los afectos opuestos, tan en boga en esta música. Por si esto fuera poco, su desempeño en los fragmentos más ágiles es, asimismo, impecable.

La sorpresa de la noche para quien escribe estas líneas fue el contratenor Cameron Shabazi. Aunque su voz no es especialmente grande, su ténica vocal rica en armónicos y mediante una proyección vocal sobresaliente, nos permite disfrutar de su voz por encima del sonido orquestal en todo momento, sea cual sea el registro en el que se encuentre. Por si sus dichas técnicas no fueran suficientes, en el aspecto actoral Shabazi encarnó el rol de Tamerlano de un modo impecable, despojándose casi al completo de la partitura y convirtiendo sus múltiples recitativos y arias en un verdadero ejercicio teatral tan creíble como apasionado.

Quien no necesita de presentación alguna para cualquier aficionado a la ópera es la soprano Julia Lezhneva. El papel que interpretó, Irene, posee unas coloraturas de vértigo en las intervenciones más veloces, pero posee también unas largas melodías sublimes en las arias y pasajes lentos. La excepcional voz y las cualidades técnicas únicas de la soprano nos permitieron presenciar en vivo un espectáculo asombroso en todos los momentos de su interpretación. Tanto los fastuosos pianissimi en el agudo, pasando por las larguísimas frases de su portentoso fiato, hasta las más inverosímiles agilidades que parecieran imposibles de ejecutar, permitieron el disfrute extremo de los melómanos presentes en la velada, que aplaudieron y vitorearon cada una de sus intervenciones.

Les Accents volvió al auditorio madrileño volviendo a mostrar especialmente su bellísimo sonido en los violines, de empaste perfecto y suprema afinación, minados por su director, el también violinista Thibault Noally. Su fraseo y articulación fueron, asimismo, intachables. Las demás secciones no desmerecieron de las cuerdas altas, aunque debemos destacar la labor del bajo continuo y especialmente de su sección polifónica, con Mathieu Dupouy en el órgano positivo, Violaine Cochard en el clave y Marc Wollf en el archilaúd y en la guitarra barroca. Todos ellos confirieron a cada recitativo y a cada aria del pertinente afecto, tan necesario en la interpretación de este período, demostrando una gran imaginación y una alta variedad en las realizaciones de sus arpegios y acordes.

Thibault Noally, siempre desde el violín, se mostró como un músico apasionado de esta música que imprimió una elegancia y un fraseo contagiosos al resto del conjunto, quien le siguió con unas envidiables disciplina y musicalidad. Su gesto fue efectivo para que todos los solistas vocales y el bajo continuo estuvieran en continua comunión. Fue igualmente delicioso escuchar sus intervenciones violinísticas a solo en las arias que así lo demandan.

El público, que rompió en aplausos en algunas de sus numerosas y espectaculares arias, rompió en una prolongada ovación de sentida satisfacción al finalizar la interpretación.

Simón Andueza

 

Antonio Vivaldi: Il Tamerlano, ovvero Il Bajazet

Renato Dolcini, barítono, Cameron Shahbazi, contratenor, Anthea Pichanick, contralto, Eva Zaïcik, mezzosoprano, Julia Lezhneva, soprano, Suzanne Jerosme, soprano.

Ciclo ‘Universo Barroco’ del CNDM.

Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 18 de enero de 2026, 18:00 h.

 

Foto © Rafa Martín

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