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Crítica / El llanto y la inmensidad - por Estrella García López

Madrid - 11/10/2023

El pasado domingo 8 de octubre concluyó el Ciclo Sinfónico 03 de la Orquesta Nacional de España con un repertorio de gran personalidad y tímbricas intensas que difícilmente dejaron al público apartar su atención. En el Auditorio Nacional, la directora invitada Gemma New, se puso al frente de dos compositores bastante controvertidos en su época por no ubicarse del todo en ninguna corriente. Las obras fueron la Sinfonía n.2 en Re mayor, op. 43 de Jean Sibelius (1865-1957) y el concierto para violonchelo y orquesta Tout un monde lontain… de Henri Dutilleux (1916-2013), interpretado por el solista francés Jean-Guihen Queyras.

Esta última cita del ciclo disfrutó de un anfiteatro prácticamente lleno y comienza con las fluctuaciones constantes del concierto para violonchelo, que durante la escucha se vuelve imprevisible. La obra recoge el poema de Charles Baudelaire Las flores del mal y tiene 5 partes o movimientos. Bajo la etiqueta de neorromántico, Dutilleux compone este concierto entre 1967 y 1970.

La ONE, en general, pero sobre todo la familia de los vientos, va pasando con soltura por los efectos que escribió el compositor francés en la partitura, a los cuales no estamos muy acostumbrados: el soplo de aire con sonido indeterminado en los primeros compases, o el frullato que surge de vibrar la lengua (como al decir la letra “r”) mientras se toca. Destaca también el trabajo del marimbero a la hora de apuntar el final de los compases en los dos últimos movimientos del concierto; y los pizzicatos marcados, a veces imprecisos, de las cuerdas.

El violonchelista Jean-Guihen Queyras es persistente en su discurso musical, aunque quizá no siempre enérgico, y mantiene una afinación correcta a pesar de los saltos en la melodía con intervalos aumentados y disminuidos, alcanzando ese carácter inquietante y lejos de la tonalidad que define a muchas de las vanguardias del siglo XX. Esta inquietud acaba siendo un llanto en los tantos momentos de glissando exagerado, que se amplifican con la imitación de la orquesta. Queyras nos regala como bis el preludio de la Suite n.6 de Johann Sebastian Bach, con unos forte y piano muy contrastados, propios de la música barroca, que denotan la musicalidad y no solo la técnica del francés.

La directora neozelandesa Gemma New se vio mucho más cómoda y hábil en la sinfonía de Sibelius, un compositor postromántico que también fue aplaudido por el nacionalismo de resistencia finés. Esta obra fue terminada en 1902 y es la segunda de sus siete sinfonías. En la mañana de domingo escuchamos la inmensidad de su lenguaje orquestal, el cual New supo comunicar de maravilla sobre todo en el cuarto movimiento, con gestos amplios y muy dancísticos que estrujaron al máximo la potencia de la ONE. Las partes de diálogo solista entre la trompeta y la flauta, de sonoridad curiosa por el timbre metálico tan diferente en uno y otro instrumento, funcionaron realmente bien.

Concluyendo, el conocido motivo principal de la sinfonía, gracias a las pausas de expresión que controló la orquesta y el fortissimo final, hizo al público exteriorizar su agrado a través de elogios en voz alta, tanto en el último aplauso como durante el concierto. Así termina este tercer ciclo sinfónico de la temporada 2023/2024 de la Orquesta Nacional, que seguirá su curso con el concierto extraordinario del próximo 14 de octubre en colaboración con PhotoEspaña – La Fábrica.

Estrella García López

 

Orquesta Nacional de España

Directora: Gemma New

Solista: Jean-Guihen Queyras

Ciclo Sinfónico

Obras de Jean Sibelius y Henri Dutilleux

Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música (8/10/2023)

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