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Crítica / El lirismo del Brahms de Augustin Hadelich - por Juan Carlos Moreno

Barcelona - 01/06/2026

Hay solistas dotados de un don especial, tal es la magia que transmiten en sus interpretaciones. Augustin Hadelich es uno de ellos: la belleza del sonido que logra extraer de su Guarneri del Gesù de 1744, sumado a la delicadeza de su línea melódica y una técnica depurada que le permite solventar con fluidez cualquier reto técnico, hace que sus versiones no dejen nunca indiferente.

La lectura que ofreció el pasado 29 de mayo, en L’Auditori, del Concierto para violín en re mayor, op. 77 de Brahms no fue una excepción. En el Allegro non troppo inicial trató no tanto de resaltar los aspectos más dramáticos y virtuosísticos de la partitura como su lirismo, su carácter ensoñador, lo que se extendió también a la cadencia, obra del propio Hadelich. El Adagio fue un prodigio de sensibilidad melódica y expresiva, con pasajes en los que el violín se recreaba en la melodía de tal modo, que el tiempo parecía quedar suspendido, mientras que en el Finale, ahí sí, se vio a un Hadelich más lanzado y extrovertido, pero haciendo gala siempre de ese sonido excelso.

La Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) estuvo a la altura del solista, como también su director titular, Ludovic Morlot, que tuvo la prudencia de aligerar la sección de cuerda para encontrar un mejor equilibro entre la orquesta y Hadelich. La compenetración entre batuta y solista fue modélica.

No suele ser lo habitual que la obra concertante sea la que cierre el programa, pero eso es precisamente lo que ocurrió ese día. Como apertura, en la primera parte, se ofreció el Concierto para orquesta de Bartók. Morlot dio de él una lectura que hizo plena justicia a la imaginación tímbrica del compositor (el título no es gratuito, la obra es todo un concierto que pone a prueba a cada sección de la orquesta), pero que convenció también a la hora de resaltar otros aspectos, como el toque lúdico del segundo movimiento, el humor lindante en el sarcasmo del Intermezzo, el aliento dramático del Adagio y el vértigo rítmico, con sus ecos húngaros, del Finale.

Juan Carlos Moreno

 

Augustin Hadelich, violín.

Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya / Ludovic Morlot.

Obras de Bartók y Brahms.

L’Auditori, Barcelona.

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