Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - El hermoso sonido del violín

Valladolid - 21/10/2019

El 2º concierto de la temporada OSCyL trajo a su sede por 1ª vez, al violinista ruso-israelí Vadim Gluzman que, con su Stradivarius famoso, “ex Leopold Auer”, ofreció el Concierto para violín y orquesta en Re M., op. 35 de Chaikovski, autor que ocupó la sesión junto con su Sinfonía nº 5 en Mi m., op. 64, todos bajo el mando de Pinchas Steinberg como Director invitado.

Tras el inicio del Concierto y primer ataque del violín, la Sala se llenó del hermoso color y poder del sonido del Stradivarius en manos de Gluzman que, si bien un poco premioso en ese inicio, enseguida tomó vuelo apropiado de Allegro moderato, cada vez más virtuoso y brillante, con mucho rubato, complicando a veces la unión con la Orquesta que resultaba un poco brusca en los cortes; llevada por Steinberg al gusto del solista, procurando que la conjunción fuese perfecta, como su sonido merecía. La Canzonetta, tuvo respuesta a los acertados vientos en el delicioso modo de cantar la bella melodía de un Gluzman cómodo y expresivo, que llevó al fulgurante súbito vivacissimo Final donde, su técnica precisa y preciosa llevó en éxtasis controlado al conjunto, que el Maestro redondeó perfecto en su parte final. La lógica respuesta del público fue clamorosa, obligando a salidas y saludos, hasta que el violinista regaló una Zarabanda de Bach, de auténtico lujo por expresión, limpieza, afinación y, de nuevo, con ese sonido que atrapa y enamora.

La de Chaikovski tiene peligro en su interpretación, pues puede llevar a excesos románticos o dulzuras empalagosas en sus atractivas melodías. Steinberg huyó de los unos y las otras y, si bien la inició muy piano y un puntín pesante, fue creciendo hasta dotarle del “ánima” pedido, pasar a “cantar” el Andante muy bien introducido por la trompa, dando a cada familia lo suyo, siempre justos, y dejando respirar con criterio en cada cambio de carácter o acento introducido; el Vals tuvo flexibilidad y elegancia, en tránsito a recuperar el tema inicial con mayor amplitud y prestancia, templando con acierto a metales que dieron calidad de sonido sin estridencias, y exigiendo mucho a las cuerdas, que le respondieron firmes en el vivace a la breve, hasta un final rotundo y brillante que se ganó repetidas ovaciones. Reseñar la buena prestación de las cabeceras de las maderas y del concertino, que realzaron la mejora del conjunto y la excelente Dirección.

José Mª Morate Moyano

Vadim Gluzman. Sinfónica de Castilla y León. Pinchas Steinberg.
Obras:
Chaikovski.
Sala Sinfónica “Jesús López Cobos” del CCMD de Valladolid.  
 

1058
Anterior Crítica - Un buen comienzo de temporada
Siguiente Crítica - Dipolo alternativo