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Crítica - Del aula a los escenarios (Beethoven Actual)

Madrid - 29/01/2020

Javier Negrín confiesa antes de empezar que las dos sonatas de Beethoven, la nº 5, op.10 y la nº 15, op.28 que va a interpretar es la primera vez que las toca en concierto, pero han estado en su programa de estudios desde su niñez y que, cultivadas con esmero, han crecido con él.

Su interpretación está llena de recuerdos y mostró que, aunque ya es un hombre adulto y un pianista formado y con experiencia, puede seguir sintiendo el mismo asombro y deleite que cuando las abordó por primera vez. Eso fue lo que nos transmitió desde el teclado.

Más tarde volvió a recordar sus años de estudiante rindiendo homenaje a su maestro de referencia, Armando Alfonso al que el CNDM encargó una obra para este concierto: “Juego de tresillos” que Javier Negrín estrenaba en Madrid.

Siguiendo el hilo del compositor nos encontramos en el recuerdo con el padre de este, Javier Alfonso, catedrático de piano en el RCSMM, maestro de generaciones de músicos madrileños y célebre por sus conciertos. Podíamos decir que a través de Negrín, la saga continúa.

“Juego de tresillos” es un Estudio para piano sobre el ritmo ternario y que efectivamente causa problemas técnicos que el pianista supo resolver. Y como el estudio era un encargo para este ciclo, Armando Alfonso hace un guiño oportuno y fugaz en un momento en que entre el jaleo rítmico aparecen los tresillos y el motivo del primer movimiento de la sonata nº 14, op.27, nº2 de Beethoven.

La tercera sonata que estaba en el programa, la nº 30, op.109, es sobre todo conocida por su tema con seis variaciones. Cada una de ellas plantea novedades de escritura para la época y retos como en la última variación en que durante 23 compases un trino sobre la dominante, a veces con una mano y a veces con las dos, obliga a mantener la atención sobre el batido constante y regular mientras que el resto de los dedos se las tienen que arreglar para decir pasajes superpuestos: escalas a gran velocidad o motivos de notas sueltas. Toda esa tensión desemboca en un final tranquilo y breve (aquí no ha pasado nada) en donde volvemos a escuchar el tema inicial.

 Esta sección de la sonata nos lleva al encuentro de otro transgresor de la escritura pianística. El Estudio nº 3 de G. Ligeti “touches bloquèes” compuesto en 1985 y dedicado a Pierre Boulez, obliga a resolver algo parecido: con dos dedos de la mano izquierda hay que  presionar sin hacer sonar tres teclas en el registro medio que permanecen así mientras con la mano  derecha y los dedos sobrantes de la izquierda tienen que hacer los más “presto possibile”, dice el autor, escalas cromáticas a gran velocidad pasando por encima de las teclas bloqueadas mientras las indicaciones insisten: impetuoso, feroz, estrepitoso, hasta por fin diluirse en una diminuendo que se extingue hasta pppp. Final sin solución.  Secretos de pianista que Javier Negrín no sacó al escenario, pues al oírle se escucha a un artista sobrio, respetuoso y concentrado que no exhibe las dificultades técnicas y lo que presenta a los oyentes es solo Música.

También de Ligeti interpretó  el Estudio nº 16 “Pour Irina”, un lento y expresivo comienzo seguido de un pasaje rítmico y agitado que se diluye y termina de pronto. Cuatro minutos misteriosos para terminar el concierto.

Tras los aplausos vuelve el alumno a señalar a su maestro tocando un Preludio que Armando Alfonso compuso para él. Tras este extraordinario concierto constatamos que el mundo pianístico español goza de buena salud. Los que fueron  alumnos ahora son maestros y suben a los escenarios a dar lo mejor de sí mismos, como así hizo Javier Negrín. 

Sol Bordas 

Beethoven Actual. Javier Negrín.
Círculo de Bellas Artes. Teatro Fernando de Rojas
27 enero 2020 – 19.30h

Foto: © Saleh Rozati

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